Genética sudamericana para expandir el trigo en el norte

Los semilleros introducen cultivares desde Uruguay y Brasil. Por necesidad de incorporar un cereal a la rotación con soja, aparecen en el mercado variedades adaptadas a producir con alta presión de enfermedades, en condiciones de sequía o con altas temperaturas durante el llenado.

19deDiciembrede2003a las08:57

“Estamos previendo una expansión del trigo en la región del norte argentino, esto es el Chaco, Santiago del Estero, Tucumán y Salta, por avance del área agrícola, y una mayor participación en la región central, o sea Córdoba, Santa Fe y norte de Buenos Aires, gracias a un incremento en la participación de la rotación con soja.” Esto lo decía Rogelio Fogante, pionero de la siembra directa en la Argentina, fundador de Aapresid, ex investigador del programa de trigo en Marcos Juárez (colaboró con el Premio Nobel Norman Borleaug) y ahora referente del proyecto de mejoramiento en trigo que el INTA tiene con la empresa Bioceres.

Sucede que la soja está actuando como pionera en abrir la ruta agrícola en las nuevas regiones que entran en producción. Pero no se puede hacer sólo soja. Hace falta generar cobertura, materia orgánica joven, y para eso hace falta una gramínea. ¿Cuál? El trigo. Ya está pasando en Brasil, donde prevén que la producción local se incrementará porque las nuevas zonas que hoy empiezan con soja, en los Cerrados, van a tener que rotar con una gramínea.

“Lo bueno del trigo en el norte argentino es que la soja de segunda no tiene el diferencial negativo de rendimiento respecto de la temprana, como sucede en las regiones del Sur”, comentó Fogante. “Incluso en ciertas condiciones llega a rendir más, por efecto de la cobertura de rastrojos que le deja el trigo”, agregó.

En busca del trigo ideal

El programa de mejoramiento de Bioceres y el INTA trabaja sobre varias líneas. Una es la incorporación de resistencia al estrés hídrico. “Prácticamente, el cultivo tiene que desarrollarse con el agua acumulada al momento de la siembra”, graficó Fogante. Una de las características deseables para lograr adaptación es una cabellera radicular profunda, con capacidad de realizar una buena exploración del perfil del suelo y extraer agua.

Pero también se está pensando, a más largo plazo, incorporar al trigo genes específicos de resistencia a la sequía, desde otras especies vegetales.

También se apunta a evitar el problema de brotado en planta. “Si durante la madurez se producen lluvias, ciertos genotipos tienden a hacer que los granos germinen en la espiga, lo cual le hace perder al trigo todo su valor comercial. Ese problema está asociado a la falta de dormición”, explicó el experto en el cultivo.

Otro punto de interés para el desarrollo del cultivo en esta región es la adaptación a altas temperaturas durante el período de llenado de grano. “En este caso, la estrategia de mejoramiento es acortar esta etapa, por medio de una tasa de llenado más alta, lo cual adelantaría la madurez, que es la forma de evitar el problema”, explicó Fogante.

El tema de la sanidad

Sin duda, uno de los temas más “calientes” para los trigos de esta región es la sanidad. Productores de Entre Ríos, centro y sur de Santa Fe y norte de Buenos Aires sufrieron las dos últimas campañas pérdidas importantes a causa de enfermedades foliares y de la espiga.

Por el contrario, esta campaña 2003/2004 fue benévola y les permitió sacar rindes que no se esperaban. “En lo que es el centro de Santa Fe, los rindes fueron muy buenos, de 2.500 a 3.000 kg/ha en promedio, con picos de 5.000 y más también”, comentó Alfredo González, técnico zonal de la Asociación de Cooperativas Argentinas. “Participamos en ensayos en campos de productores, es decir de una ‘maquinada’ de ancho por 250 metros de largo, donde ACA 303, Tijetera (sic), Guapo, Escorpión, éstos en ciclos largos, y Onix y Gaucho en ciclos cortos, estu

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