Tras salir del default, se emitirá deuda
El Gobierno procurará afrontar así pagos de Boden y préstamos garantizados sin volcar demasiado dinero en el mercado...
La operación marcará el regreso al mercado voluntario después de cuatro años
Lo anunció ayer Lavagna ante banqueros y financistas a los que les solicitará financiación
Como para ratificar que el canje de deuda es cosa del pasado y que ahora cabe ocuparse del futuro (algo que sonará irritativo para los que reclaman una reapertura de la oferta) el ministro de Economía, Roberto Lavagna, anunció ayer el inminente regreso del Tesoro al mercado voluntario local de financiamiento, tras cuatro años de ausencia.
El ministro aprovechó la reunión a la que había convocado a financistas y banqueros para informarles sobre el resultado final de aceptación del canje -76,15% (ver aparte)- para pasar el mensaje ante quienes deberán prestarle al Gobierno o conectarlo con inversores dispuestos a hacerlo. Lo escuchaban atentamente Julio Whertein (Bolsa de Comercio), Eduardo Elsztain (IRSA/Hipotecario), Luis Rivaya (Banco Galicia), Carlos Heller (Credicoop), Eduardo Hecker (Banco Ciudad) y Luis Caputo (Deutsche Bank), entre otros.
Lavagna dijo que las operaciones, por realizarse "en las próximas semanas" serán para conseguir fondos que se destinarán a cancelar los vencimientos de títulos emitidos en plena crisis de 2002 para atender pagos a los ahorristas que aceptaron canjear sus depósitos bancarios "acorralados" por bonos. Pero aclaró que las emisiones, de las que no dio detalles, "no implicarán un aumento de la deuda", sino que se buscan un mejor manejo de los pasivos financieros del Estado.
Aunque no lo dijo, la iniciativa no responde tanto a la premura de la caja pública (hoy cuenta con disponibilidad) como a la intención de poner en juego otro instrumento financiero y fiscal en la lucha antiinflacionaria.
El oculto objetivo se dejó ver cuando adelantó que "de ahora en más será el Tesoro el único encargado de colocar deuda de mediano y largo plazo", mientras que el Banco Central se limitará "a emisiones de menos de 24 meses y que sirvan para la regulación monetaria", con lo cual ese organismo deberá discontinuar la emisión de Notas (títulos a 3 o 4 años) que inició hace un año.
Ese rol lo asumirá el Tesoro mediante la colocación de Noden, según ya especulaban ayer en el mercado, aludiendo a "Notas del Estado Nacional" como continuadoras de una familia que nació en 2002 con los Boden.
El fondo en cuestión es que al honrar el pago de una deuda cuyos tenedores son agentes locales (bancos y personas) en abrumadora mayoría, el Gobierno "estará pasando ahorro público a disponibilidad privada", alertó el economista Manuel Sánchez Gómez, de la consultora MVA.
El exigente cronograma de pagos vigente (este año comienza a vencer toda lo emitido en la crisis y que contaba con dos o tres años de gracia para devolver capital) obliga al Gobierno a pagar poco más de $ 7600 millones a los tenedores de Boden y préstamos garantizados desde abril y hasta fin de año, una cifra "problemática" cuando el objetivo prioritario pasó a ser desactivar la espiral inflacionaria.
Si, por el contrario, se opta por un mix de pago y refinanciaciones, el peligro decrece y no se corre el riesgo de que la devolución del ahorro sobrestimule el consumo.
El anuncio de Lavagna no fue una primicia. En el presupuesto de este año figura que se emitirían $ 7100 millones en "títulos y letras".
La duda es cómo lo recibirá el mercado, aunque el exceso de liquidez y las pocas opciones de inversión le dan a Lavagna una buena ventaja. Además, la expectativa inflacionaria podía jugarle a favor para colocar deuda a baja tasa. "Hasta acá el Central pagó 3% más CER a 3 y 4 años. Creo que le van a pedir lo mismo" estimó el consultor Eduardo Blasco, de Maxinver.
