Cría en directa en el Iberá.

En Corrientes, la estancia Cerro Verde, bajo el asesoramiento de César Chaparro, abre rumbos para la ganadería en S.D...

21deMayode2005a las08:48

El sistema de siembra directa gana no sólo espacios en planteos agrícolas, sino también en esquemas mixtos, o netamente pecuarios. Y este último es precisamente el caso de la estancia Cerro Verde, perteneciente a Agronor JC S.A., asesorada por César Chaparro. La estancia Cerro Verde está situada a 70 km al norte de Mercedes, provincia de Corriente, muy próxima a los conocidos esteros del Iberá.

Según, el propio Chaparro se trata "de un campo típico de cría, muy común en el centro de la provincia de Corrientes". Aunque hace un tiempo, al incorporar una cabaña, "nos vimos obligados a disponer de recursos forrajeros de mayor calidad que el pastizal natural, el cual entrega su oferta forrajera concentrada en verano y principios de otoño".

La estancia presenta suelos arcillosos y poco permeables, siendo la vegetación típica los "mosaicos mercedeños" (Ver Mosaicos de...). "Cuando la actividad era netamente de cría, los terneros y la terneras de cola se enviaban a invernar a un campo ubicado en la región pampeana", comentó Chaparro.

Mientras que, las hembras de reposición "se dejaban en el establecimiento de Corrientes en lotes de pastos cortos de monte de ñandubay, que son los de mejor valor nutritivo entre los pastizales naturales", agregó el asesor .

Sin embargo, la llegada de la actividad cabañera implicó que la recría de las vaquillonas de reposición del plantel de cabaña y de los destetes de toritos, se realicen en la propia estancia. Sumado a ello, y con el incremento de la actividad agrícola en el campo de la región pampeana la invernada se comenzó a terminar a corral, entrando animales con mayor peso de inicio.

Esto llevó a retener machos destetados (recría) en Corrientes. En consecuencia, se ejerció una demanda extra tanto en cantidad como en calidad, obligando a agudizar el ingenio en busca de nuevas alternativas forrajeras. "Fue así que comenzamos con un programa de implantación de forrajeras", comentó, reflexivo, Chaparro.

Las primeras experiencias la realizaron en convencional. "La idea era sembrar pasturas estivales en octubre y noviembre, para llegar a febrero—marzo (momento del destete) con una pastura bien implantada", destacó el especialista.

Todo ello exigía que la labores comenzarán idealmente en julio y agosto, lo cual fue prácticamente impracticable, obligando en condiciones reales a retrasos muy importantes en las fechas de siembra, con la consecuencia final, de no llegar con una buena pastura al momento del destete.

"Las demoras se debían a que la humedad del suelo en invierno era muy baja, haciendo imposible el paso de los discos, en tanto que en primavera, las lluvias hacían intransitables los lotes para la siembra", afirmó.

Además, la mano de obra en ese momento es escasa ya que está abocada a la atención de los nacimientos y a los nuevos servicios. También realizaron algunos intentos de siembras de verdeos en convencional, pero la falta de piso en otoños lluviosos fue la gran limitante.

En 2003 comienzan a incursionar en siembra de pasturas tropicales y verdeos en siembra directa. El gran objetivo "era solucionar el problema de la falta de piso", destacó Chaparro.

Se probó inicialmente en siembras sobre pastizales de pajas coloradas que tienen menor proporción de pastos cortos y que maduran más rápidamente. El éxito obtenido fue bueno, aunque no siempre "se pudo lograr implantaciones tempranas principalmente por la no disponibilidad de mano de obra y la necesidad de tener ocupados todos los lotes con la hacienda".

Además, "con el sistema de SD surgió un nuevo inconveniente: la poca efectividad del glifosato en material seco durante el invierno", afirmó Chaparro.

La solución que se encontró fue "utilizar un rolo desmalezador para formar una ca

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