El BM rechazó las quejas del Mercosur.

La Argentina y Brasil habían denunciado trabas para obtener fondos; el banco dijo que aumentó el crédito a la región...

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15deJuniode2005a las08:08

Tras los cuestionamientos recibidos por parte de los principales socios del Mercosur, el Banco Mundial replicó ayer que los créditos para infraestructura en la Argentina crecieron en forma exponencial en los últimos dos años y advirtió que parte de los préstamos seguirá condicionada a que se llegue a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

La llegada de la nueva vicepresidenta del Banco Mundial para América latina y el Caribe, Pamela Cox, a Buenos Aires permitió escuchar la respuesta inmediata de la entidad a las quejas de anteayer de los gobiernos de la Argentina y Brasil -acompañados por Venezuela- sobre la demora y los altos costos de los requisitos exigidos por los bancos multilaterales para financiar obras públicas.

Roberto Lavagna y su par brasileño, Antonio Palocci, indicaron anteayer que hay fuertes dificultades para lograr créditos para infraestructura y recomendaron que los plazos se acorten y los costos se reduzcan para los países de la región. Además criticaron el "condicionamiento cruzado" entre créditos del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo con los programas del FMI.

En una conferencia de prensa -que brindó con el representante del banco en el país, Axel van Trotsenburg-, Cox indicó ayer ante una pregunta de LA NACION que "el banco en los últimos dos años expandió sus líneas de crédito en infraestructura en la región y sobre todo en la Argentina. La ejecutiva, que ayer almorzó con Lavagna y hoy se reunirá con el gobernador Felipe Solá, no quiso referirse demasiado a la coyuntura argentina, pero no eludió defender la decisión de condicionar ciertos créditos del banco que conduce Paul Wolfowtiz a un acuerdo con el FMI.

"Tenemos programas de inversión que no tienen un vínculo con el Fondo, pero hay algunos de rápido desembolso que requieren un programa macroeconómico sólido. Nuestra experiencia indica que en estos casos se necesitan acuerdos con el FMI porque si no pueden utilizarse en forma inadecuada", dijo la funcionaria norteamericana. La obligación del BM de esperar que el FMI brinde su aval para ciertos créditos surgió en 1988, cuando la Argentina logró un préstamo del banco para sostener el débil Plan Primavera, que naufragó enseguida, sin el consentimiento del organismo que conducía entonces el francés Michel Camdessus.

De todos modos, si el Gobierno lo pidiera, el banco podría transformar préstamos condicionados por el FMI en créditos de inversión. Van Trotsenburg dijo que "en el último año se aprobaron créditos por US$ 630 millones para infraestructura". Según el funcionario, "en los últimos dos años los créditos a la Argentina fueron los más fuertes de todo el mundo, más grandes que los otorgados a China, Vietnam e Indonesia en conjunto". Cox y van Trotsenburg comenzaron a delinear ayer con el Gobierno el programa de asistencia al país (CAS) para el año próximo, que tendrá un fuerte acento en la inversión. "Ahora, sobre 2000 millones de dólares, un 75% va a inversión", comentó el funcionario.

En el banco se quejan por lo bajo porque "el Gobierno plantea que quiere más crédito, pero a la vez el año pasado invirtió menos del 1% del PBI en obra pública".

Más allá de las polémicas, Cox dijo que la entidad seguirá financiando el Plan Jefes y Jefas de Hogar y aclaró que, aunque los juicios del país en el Ciadi "no afectan la relación" entre el banco y el Gobierno, la Argentina debería respetar todos los fallos de este tribunal del BM para atraer más inversiones.

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