Los ganaderos del Litoral se adaptan a los cambios.

Los productores reunidos en el CREA Litoral Norte deliberaron y participaron de un congreso la semana pasada...

09deAgostode2005a las08:35

Los productores reunidos en el CREA Litoral Norte deliberaron y participaron de un congreso la semana pasada. Los puntos más trascendentes de dicho encuentro fueron destacados en el portal NEA Rural, con un informe que se transcribe.

La ganadería es la actividad central de los productores nucleados en el CREA Batel.

Eduardo Ortiz, miembro del CREA Batel, disertó en el marco del congreso de los grupos Crea Litoral Norte, que se realizó el jueves pasado en Corrientes.

Explicó que los productores deben aceptar y adecuarse a los cambios que impone el mercado. El concepto de trabajo en equipo empieza en la industria automotriz, luego de la Segunda Guerra Mundial. El método propio de las viejas organizaciones empresariales fordistas exigía a sus operarios que fabricaran autos de cualquier color, «siempre que sean negros».

Para ello, Ford tenía un cuerpo de trabajadores altamente capacitados y muy bien remunerados, que realizaban todo tipo de tareas. El éxito fue descomunal: el auto negro de Ford fue un clásico. Pero la empresa terminó siendo víctima de su éxito porque creció la demanda y además cambió, porque el consumidor pedía variedad de colores. Ello fue percibido por la General Motors, que comenzó a fabricarlos con el sistema de trabajo en equipo y especialización de funciones. Esta empresa se adaptó a los cambios del mercado, la Ford no.

El trabajo en equipo implica aceptar los cambios que exigen los nuevos mercados y adaptarse a ellos. Se producen transformaciones permanentes que pueden ser graduales y lentas, o repentinas. Un ejemplo de cambio es el hecho de que hoy los consumidores han ganado poder y demandan productos de mejor calidad y quieren saber cómo se producen.

Otro ejemplo es la concentración de los proveedores de insumos, de los procesadores y de los comercializadores.

•Modernidad

En la moderna empresa, la responsabilidad del dueño o gerente es cada vez más complicada, tiene que definir objetivos, controlar el programa de producción, comercializar, ver la financiación, hacer presupuestos, atender los recursos humanos, y esto demanda mucho tiempo y esfuerzo.

Tarde o temprano se verá obligada a delegar funciones para realizar eficientemente todas esas tareas. Pero si llegado ese momento, no cuenta con personal capacitado, la empresa se verá en serios aprietos. Lo importante es adaptarse a los cambios, capacitar al personal y trabajar en equipo.

En las empresas agrícolas esto ya sucedió. Algunas tienen capacidad para sembrar en 6 o 7 provincias en una sola campaña o en 2 o 3 países, pero en la empresa ganadera vamos un poco atrasados, el ritmo es más lento. El grueso de la actividad ganadera es la cría. La extensiva, por ejemplo, es una producción secundaria: tiene que producir pasto, utilizarlo eficientemente, es un proceso complejo. El empresario tiene que conocer ese proceso y capacitar a sus empleados para que puedan ejecutarlo y, a su vez, él mismo tiene que controlarlo.

Esta capacitación se enfoca desde dos aspectos: por un lado, lo que hace cada empresa por sí, dirigiendo el foco a cuestiones productivas como control de parición, manejo de servicio y de pasto, y cuestiones sociales como la salud reproductiva.

Esto se apoya en las escuelas rurales. Y por otro lado, lo relativo al grupo en tanto grupo, para todas las empresas que lo integran, fijando la demanda común, las necesidades y las prioridades. De allí surgieron temas comunes, como la cría de hembras, la condición corporal de los vientres, el control de parición, la distribución de la carga y la tristeza del bovino. La competitividad, la calidad y la eficiencia tienen una exigencia ineludible: la aceptación de los cambios y su adaptación, y aprender a trabajar en equipo para alcanzar los objetivos

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