El NOA necesita ganado rústico.

Buscan preservar la genética...

26deAgostode2005a las09:12

El arquitecto Antonio Ibarreche y la señora M.E. Bosio de Sarrulle reseñaron cómo trabajan en sus cabañas. Pasturas y manejo del campo.

Un exitoso remate

Las cabañas Las Garzas, Yanta Payana y Santa Teresa del Arenal -de Santiago Di Tella- compartieron la semana pasada la realización de un exitoso remate en este último establecimiento (en Rosario de la Frontera), de unos 1.000 ejemplares de las razas Braford, Brangus, Samta Gertrudis y Brahman. “El rematador Iván O´Farrell desplegó un gran trabajo”, destacaron los productores ganaderos consultados. “Hay tres patas que debemos respetar: genética, pasturas y manejo de la cabaña. De allí saldrán los animales que ofreceremos a la venta como resultado final de nuestro trabajo. Si no tenemos esas tres cosas, no tendremos éxito en las cabañas”, afirmaron por separado los productores ganaderos el arquitecto Antonio Ibarreche y la abogada M. E. Bosio de Sarrulle, titulares, respectivamente, de las cabañas Yanta Payana y Las Garzas. LA GACETA Rural dialogó con ambos sobre la actualidad de la ganadería en Tucumán y el NOA y sus proyecciones futuras.

“La cabaña (trabajan con raza Braford), sinónimo de selección, requiere de una planificación en el tiempo, donde coexisten principios que ya no se discuten. A la vez, al tratarse de producción de seres vivos, analizamos nuevos conceptos que, por propio imperio de la dinámica del sector, deben ser evaluados, procesados y, de ser necesario, incorporados en los planes de desarrollo”, reseñó el productor.

El trípode de la acción sobre la cual despliegan su trabajo en Yanta Payana se sustenta en tres aspectos. “Sanidad integral; una genética de punta, incorporada año a año, para ser asignada al plantel de madres con racionalidad y, un manejo personal del rodeo, una responsabilidad que recae en uno de los técnicos de nuestra familia”, señaló Ibarreche. “Y en este aspecto, señalamos que una de nuestras obsesiones en la alimentación de los planteles, tanto en cantidad como en calidad, en las distintas estaciones del año”, agregó. “Estamos seguros de que si no disponemos de este insumo fundamental -continuó-, toda la estructura de producción proyectada funcionará bajo una forma de equilibrio inestable”.

En ese sentido, Ibarreche mencionó que los objetivos de trabajo en Yanta Payana tienden a cristalizarse sobre la base de la siguiente ecuación: mayor cantidad de terneros de alta genética, conseguir los pesos máximos en el menor tiempo posible y al menor costo de producción.

Ciencia y tecnología

“El conocimiento acabado de la estructura edafológica del campo, de los pormenores climatológicos y del potencial humano con que contamos, nos permiten, hoy, planificar una actividad previsible, sustentable en sí misma, y con capacidad para centrifugar acciones de crecimiento en el propio sector”, describió.

Por último, Ibarreche transmitió la siguiente reflexión. “La toma de decisiones equivocadas, con relación a la incorporación de genética destinada al plantel, puede retrotraer nuestro producido a escalones ya superados. Por eso, además de ser muy cuidadosos en ese sentido, consideramos que siempre es saludable concurrir a las distintas muestras ganaderas nacionales, de tal manera de poder verificar cómo estamos trabajando y de corregir los rumbos no deseados, teniendo siempre como objetivo la planificación global de nuestra producción pecuaria”.

La señora de Sarrulle, por su parte, describió las líneas de trabajo que desarrollan en su cabaña ubicada en Las Cejas, donde trabajan especialmente con la raza Brangus. “Tenemos madres de 4 y 5 generaciones, lo que nos permite obtener animales que mantienen a característica de la raza. Ese certeza genética es muy importante, porque al utilizar toros de gran calidad -como hoy lo estamos haciendo-, tenemos la seguridad de q

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