La soja que viene: enfermedades de fin de ciclo.

Mejor prevenir que curar...

12deSeptiembrede2005a las09:26

Fitopatólogos, asesores CREA y especialistas delinearon estrategias para enfrentar a la roya y otras enfermedades en la próxima campaña.

Para muchos productores agrícolas, quizás ya no sea tan sencillo irse de vacaciones en enero o en febrero. Y no porque no tengan dinero para hacerlo. El tema es que, al menos en algunos planteos productivos, tendrán que tener, en ese época crítica para la soja, un ojo en forma casi permanente sobre sus lotes.

¿Por qué? Norma Formento, una reconocida fitopatóloga del INTA Paraná, lo dijo con todas las letras: "la sojización llevará a un aumento de las enfermedades de fin de ciclo (EFC)".

Formento, junto a una decena de los más reconocidos fitopatólogos del país, y más de 50 asesores CREA de diversas regiones, analizaron en esta ciudad del fin del mundo, invitados por Syngenta, la evolución y perspectivas de las EFC y, dentro de ellas, de la roya.

El brasileño Miguel De Paula Salles, gerente de funguicidas para Latinoamérica de la compañía, contó que en Brasil, que tiene bastante más experiencia que la Argentina en el combate a la roya, la atención que se le prestó a ésta enfermedad con potencial devastador sirvió para que se le diera importancia a otras, que también producen pérdidas, aunque en general menos severas, y que parecían no estar en la agenda de los productores.

Para De Paula Salles, el agricultor que no quiere correr riesgos debe estar encima de sus cultivos en el período crítico, que en buena parte de la Argentina cae entre enero y febrero, o al menos dejar a gente capacitada encargada de ese monitoreo.

Como dijo Marcelo Carmona, reconocido fitopatólogo de la Universidad de Buenos Aires, "el monitoreo es imprescindible y la acción más racional".

Es que la roya no da revancha, al menos en la misma campaña. Si no se la detecta a tiempo y se actúa en consecuencia (es decir, se aplican funguicidas), las pérdidas pueden llegar a ser casi totales.

La campaña pasada fue relativamente tranquila para la Argentina en materia de roya. La falta de condiciones apropiadas (19 a 24 grados como temperatura óptima y de 6 a 8 horas diarias de mojado foliar) le puso el freno de mano a su avance. Ayudó una notoria sequía que golpeó al norte del país hasta bien entrado el 2005, aunque finalmente la enfermedad llegó inclusive hasta el centro de Buenos Aires, pero cuando los cultivos ya se habían cosechado o estaban en un estado muy avanzado, lo que debilitó su impacto.

Este año, habrá que ver qué sucede. Pero los productores, asesores y técnicos se preparan, para que un posible avance no los encuentre con la guardia baja.

Durante el análisis en Ushuaia, Ezequiel Fernández, de los CREA de la región sudoeste, planteó la posibilidad de aplicar funguicidas en R2, en lugar de en R3, como se recomienda habi tualmente. Sostuvo que, en muchos casos, las enfermedades se están adelantando y, cuando eso sucede, se llega a R3 con un alto nivel de severidad.

Antonio Ivancovich, del INTA Pergamino, coincidió con esa alternativa. Dijo que es buena para las zonas en las que se hace cada vez más soja, en las que se puede llegar a R3 con un alto grado de severidad de EFC.

La correntina María Cabrera hizo otro aporte a la discusión. Dijo que las EFC son, en realidad, mal llamadas "de fin de ciclo", porque empiezan antes, aunque se manifiesten cuando la planta llega al estrés de floración.

Lo que está claro, como dijo Carmona, es que "con soja sobre soja, las EFC están de fiesta". Y que la decisión sobre cuándo aplicar tiene que tomarse sobre una base técnica, y no por aproximación.

Un dato para tener en cuenta —dijo Horacio Silva, de Syngenta— es que la roya está presente en muchas partes del país en soja guacha y que, con condiciones apropiadas, podría dispararse.

Ivancovich fue claro: "si no hay sequía, las

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