Cuero y carne, cada vez más enfrentados

Ambas industrias exportan por US$ 1.000 millones y se acusan de elevar precios.

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14deNoviembrede2005a las08:08

Pocos sectores económicos del país exportan por 1.000 millones de dólares anuales. Dos de ellos, los frigoríficos y las curtiembres, están por subirse al ring para un nuevo round de una pelea que ya lleva años e involucra cifras millonarias. El ámbito sería la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, fortalecida tras los anuncios que el jueves pasado efectuó el ministro Roberto Lavagna para enfrentar la inflación.

Aunque lleva más de dos décadas, la pelea quedó al descubierto en las últimas semanas, cuando —bajo una fuerte presión del Gobierno para que no suba la carne— los faenadores acusaron a los curtidores de ser corresponsables de los aumentos, al haber "incumplido" su acuerdo para elevar los precios del cuero crudo un 5%. Por el contrario, según datos del Consorcio ABC, los pagos a los frigoríficos por esa materia prima bajaron 15%.

¿Qué tiene que ver el precio de los cueros con el de un bife? Según los frigoríficos, mucho. La explicación es que las plantas de faena obtienen parte de su ganancia con la venta del "recupero" (el cuero, más el cebo y las vísceras), y que cuanto menos ganan con estos subproductos más es lo que deben cotizar la carne.

Voceros del sector curtidor, ayer, consideraron este razonamiento como "falaz", argumentando que el cuero solo representa, en peso, un 7% del valor del vacuno y que, así, mal puede incidir en los precios del churrasco. "La desinversión y la pérdida del stock ganadero a manos de la adicción a la soja explican la suba del precio de la carne. Involucrar a la cadena del cuero es distraer la atención del verdadero problema", se defendió el presidente de la Cámara de Manufacturas del Cuero, Raúl Zylbersztein.

Más allá de esta discusión coyuntural, lo cierto es que los frigoríficos cuestionan desde hace mucho tiempo atrás el régimen de protección arancelaria que —desde épocas del alfonsinismo— beneficia a la industria curtidora. Este régimen actúa imponiendo derechos a la exportación a los cueros crudos (sin curtir), con el objetivo de impedir su venta al exterior y favorecer su procesamiento en el país.

Aquí aparece el nudo de la pelea: impedidos de exportar, los frigoríficos acusan a las curtiembres de actuar como un "cartel" e imponer todas las semanas los valores que pagarán por el cuero. A la oscura figura de una "mesa" que fija cotizaciones, los faenadores suman un dato: el 60% de las exportaciones de cueros —de casi 900 millones anuales— se concentra en cinco empresas.

"Estimamos que perdemos por lo menos US$ 10 por cuero, ya que el precio doméstico está aislado del internacional. En Chicago (mercado de referencia) el kilo de cuero vale 2,20 dólares y aquí ese mismo cuero cuesta 1 dólar o menos", señaló Héctor Salamanco, del Consorcio ABC. En este marco, la entidad calcula que entre ganaderos y frigoríficos dejan de percibir de US$ 120 y 150 millones cada año.

Al interior de Economía, la pelea se replica. En Agricultura son proclives a creer en esta versión. En Industria, en cambio, defienden la vigencia de un régimen que permite curtir los cueros en el país. Frente a las dos diferentes posiciones, el ministro Lavagna habría decidido la semana pasada que investigue la Comisión de Defensa de la Competencia.

Como antecedente, la Argentina perdió por este asunto un panel de la OMC frente a la Unión Europea, que —sin embargo— no bastó para torcer la historia.

Matías Longoni.

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