Por una alianza maicera.

En el encuentro, realizado en Rosario, se analizaron los focos de intervención para aumentar la demanda de maíz.

26deNoviembrede2005a las08:20

El futuro del maíz y su rol en el desarrollo de la cadena, fue el eje principal del panel de cierre del VIII Congreso Nacional de Maíz, realizado en Rosario del 16 al 18 de noviembre.

El evento, convocado por Maizar y organizado por la Asociación de Ingenieros Agrónomos del Norte de Buenos Aires (AIANBA) y Agroactiva, culminó su octava edición con un panel que puso los faros altos.

Una mirada hacia un futuro próximo "que juntos hay que construir", destacó Pablo Vaquero, vicepresidente primero de Maizar. Y ello sin perder de vista temas agronómicos candentes como el manejo nutricional del maíz (ver Por un cultivo ...), y las estrategias en el control de malezas (ver Aliados contra...).

Para Vaquero, "es necesario pensar el negocio agroalimentario desde una visión de cadenas, donde cada miembro deje de verse como competidor y pase a ser un aliado". Para ello es necesario "comenzar a escuchar y a trabajar sobre los puntos de acuerdo, para construir una filosofía de negocios diferente".

Hoy, la cadena de valor del maíz genera más 5.100 millones de dólares, siendo un insumo para más de 600 productos que van desde la industria alimenticia hasta productos de belleza, pasando por usos medicinales, industriales y energéticos.

Desde Maizar "estamos trabajando sobre los generadores de demanda de maíz", destacó Martín Fraguio, Director Ejecutivo de Maizar y coordinador del panel. En este sentido, la entidad diferenció tres focos de intervención para aumentar la demanda de maíz: el desarrollo de fábricas de proteínas; el crecimiento de clusters regionales asociados al uso del maíz y biocombustibles.

En este último punto, fue muy enriquecedora la participación de Robin Guyer, presidente de Lincolnland Agrienergy, cooperativa estadounidense que nuclea a 453 farmers. La cooperativa se dedica a la producción de etanol, combustible que generan a partir del maíz que los propios farmers producen.

Para Guyer "este emprendimiento permite un verdadero desarrollo local, a partir de agregarle valor a nuestra propia producción granaria".

Esquemas como el descripto "pueden ser imitados en nuestro país, lo cual favorecería el desarrollo de distintas regiones que normalmente realizan maíz, pero que no lo procesan localmente", destacó Fraguio.

Es más, alternativas de procesamiento del maíz en la misma región en que se lo produce pueden hacer de este cultivo una interesante opción, incluso en zonas alejadas del puerto.

Tener el destino final del grano cerca del campo, hace que el costo de flete baje drásticamente tornando más competitiva para el productor la opción del maíz en la rotación de cultivos.

En este sentido, Vaquero destacó que en Argentina "actualmente hay un proyecto parlamentario- que cuenta con media sanción por parte del Senado- que propone un régimen especial fiscal y de promoción de las inversiones tanto para el etanol como para el biodiesel".

De sancionarse definitivamente, "la demanda local de etanol anual alcanzaría a poco más de 170 millones de litros; lo cual demandaría lo producido en alrededor de 50.000 hectáreas de maíz", subrayó Vaquero.

Sumado a ello, la producción de combustibles a partir de fuentes renovables se convierte en una alternativa energética sustentable, brindando una alternativa concreta al uso de combustibles fósiles.

Es más, proyectos de producción de biocombustibles "califican perfectamente dentro de los Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL) previstos dentro del Protocolo de Kyoto", disparó Gabriel Blanco, otro de los disertantes del panel.

Blanco es un especialista en energías renovables y proyectos MDL, perteneciente a la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires.

Durante su presentación, el e

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