El problema de la carne

La semana pasada fuimos protagonistas de un hecho importante: la unión de la cadena cárnica consensuando un acuerdo sobre el sector, con el objetivo de superar en forma coyuntural el problema de la oferta de carne.

12deDiciembrede2005a las08:13

La semana pasada fuimos protagonistas de un hecho importante: la unión de la cadena cárnica consensuando un acuerdo sobre el sector, con el objetivo de superar en forma coyuntural el problema de la oferta de carne. Y cuando digo «consensuar» implica ceder, en muchos casos, posiciones filosóficas que algún eslabón de la cadena abrazó a lo largo de su historia. De ahí surgió la posibilidad, por parte de los frigoríficos de consumo interno, de mantener el precio promedio por kilogramo de la media res para cada categoría vacuna verificado en la segunda quincena de noviembre. Y en el caso de los frigoríficos exportadores, entregar en el mercado interno 60 kg de carne por animal faenado a un precio determinado, que suponía rebajas en las góndolas, por ejemplo en el asado, de hasta 24% del precio actual. Junto con esta propuesta de precios -cediendo en nuestra posición filosófica en cuanto a mercados-, propusimos cambios en algunas reglas impositivas que desalientan al productor vender en los últimos meses del año. La primera medida era dividir en dos o tres años el pago de ganancia del año 2005, liberando al productor de desembolsar una mayor suma de dinero en marzo o abril de 2006- momento del pago de este impuesto-, por engrosar a su ejercicio, prácticamente terminado, ventas en este mes de diciembre.

La segunda propuesta era retornar al IVA anual, atenuando que por las ventas de un solo mes, a pesar de tener saldo anual favorable, el productor tenga que pagar este impuesto. Otra de las medidas que era básica para lograr este objetivo de oferta era la suspensión temporaria de la Resolución 624/2005 que pone límites a la faena. Nuestra evaluación era que en forma automática se iba a sumar alrededor de 20.000 animales a la venta. Como contrapartida y asociada en un solo efecto, el Estado debía retrotraer los derechos de exportaciones o retenciones a 5% -de 15% actual- y devolver 5% de reintegro a las exportaciones cárnicas. La lógica nos dice que con esta medida se puede subsidiar al mercado interno con el de exportación, compensando, por ejemplo, el valor del asado por los valores altos con que se vende al exterior otros cortes.

• Mensaje

Al mismo tiempo, sería un nuevo mensaje para las inversiones en el sector para que en el mediano y largo plazo se asegure una mayor oferta de carne, objetivo indispensable en todo plan antiinflacionario.

Todo esto, más el compromiso de reunirnos con el gobierno para monitorear la marcha del sistema -dejando planteado que en caso de incumplimiento sería el gobierno quien podría modificar los mecanismos- y trabajar para el desarrollo del sector, conformaban los ocho puntos -que llamamos por su importancia «históricos»- que toda la cadena cárnica estaba dispuesta a llevar adelante. Era tan alto el optimismo con que fuimos a la reunión del Ministerio de Economía, que en la antesala sólo había apuestas para saber qué punto de éstos iba a ser rechazado. Nos decíamos: «¡Es imposible que rechacen el asado a 5,65 $/kg o la carne picada a 4,89 $/kg puesto en góndola! ¡ Imposible que rechacen esta oferta de una baja de 24% en la carne!». Pero indudablemente en este país todo es posible. Y la repuesta fue: primero cedan ustedes, después cedemos nosotros.

Fue totalmente infructuoso explicarles que no era el problema quién cedía, sino que el tema era -y para esto nos habíamos reunido- que doña Rosa tenga la seguridad de poder comprar el asado a 5,65 $/kg por unos meses, hasta superar el problema de oferta. Todo fue rechazado y la apuesta me la ganó mi amigo, el de la otra cámara empresarial que me decía: «Ojo que esta gente piensa distinto». Y fue tan cierto que al salir nos enteramos que como desafío «por no ha

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