Números que engordan

Cuando el Gobierno nacional decidió elevar el piso de faena a 260 kilos por animal, muchos creían que la carne tierna sería parte del pasado.

16deDiciembrede2005a las09:15

Buenos Aires. Cuando el Gobierno nacional decidió elevar el piso de faena a 260 kilos por animal, muchos creían que la carne tierna sería parte del pasado. Sin embargo, los feed lot –la principal “fábrica” de carne para consumo interno– demostraron que son más que un negocio de ocasión. Se acomodaron a las exigencias, cambiaron la dieta de engorde, mantuvieron sus niveles de abastecimiento y se aprestan a cerrar el año con buenos dividendos.

El diagnóstico fue esbozado por los integrantes de la Cámara Argentina de Engordadores de Hacienda Vacuna (Caehv), la entidad que agrupa a los principales feed lot del país, durante un almuerzo de fin de año realizado en Buenos Aires, del que participó La Voz del Campo.

Con alrededor de 700 mil animales engordados en el año, la cámara superó su propia performance de 2004, cuando de las instalaciones de sus asociados habían salido alrededor de 650 mil cabezas, el 35 por ciento de la hacienda terminada a corral. Hoy, con 110 productores asociados, la capacidad de engorde de la cámara se aproxima a las 500 mil cabezas.

Pero la consolidación no es sólo en cantidad, sino también en calidad. Sus precursores aseguran que los precios de la hacienda a corral en Argentina siguen destacándose en relación con los otros sistemas de producción. Muchos han logrado ingresar con su producto a mercados externos. Coinciden en que, salvo en el cupo Hilton hay muchos destinos que acepta la carne de feed lot.

Números positivos

Si bien los engordadores reconocen que durante algunos meses del año tuvieron lugar disponible en los corrales, la capacidad ociosa –en especial en el último trimestre– no conspiró contra la rentabilidad general del negocio. “Esto no funciona como una fábrica de galletitas, con una producción continúa; pero se asemeja a una de gaseosas, que tiene más demanda en una época que otra. En el feed lot pasa lo mismo. Hay más demanda entre marzo a octubre que en el verano”, ilustró ante La Voz del Campo Miguel de Achával, presidente de la cámara. El empresario está al frente de un feed lot en la provincia de San Luis, conformado por la sociedad entre la estadounidense Cactus y Cresud, con una capacidad para 25 mil animales.

Los nuevos límites a los pesos de faena obligaron a los propietarios de estos establecimientos a ajustar el manejo. El objetivo era mejorar el tenor y la calidad de la proteína ofrecida en la alimentación. Comenzaron por modificar las dietas, en la búsqueda de alargar el período de recría. La meta era llegar hasta los 230 kilos de peso vivo, con una ganancia diaria que no superara los 900 gramos por día, para luego realizar una buena terminación y deponer grasas.

“Para esto se modificaron las dietas. Se incorporó un poco más de fibra y un mayor tenor proteico, a partir del mejoramiento de su calidad”, aseguró Fernando Eluchans, asesor técnico de la cámara.

Para “estirar” la dieta del animal de 240 kilos a 320 kilos con costos similares, los formulados con aminoácidos tienen un lugar en la dieta. “Esto permite hacer más barato el costo de producción, ante la mayor necesidad de incorporar kilos”, indicó el técnico.

Si el productor dispone de heno de buena calidad y silo de maíz se va a ver beneficiado, debido a que puede diluir la cantidad de energía. “De lo contrario se debe incrementar el tenor de proteína, porque es la única forma de realizar un balance energía/proteína adecuado para una recría que tenga un buen índice de conversión, o sea un costo de producción bajo”, precisó Eluchans.

A pesar de que la tendencia es a incorporar silo de maíz o heno, para bajar el tenor del maíz, el grano forrajero sigue ocupando entre el 50 y el 55 por ciento de la dieta.

Con estos cambios hubo al

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