El negocio de genética bovina en la Argentina se triplicó en 2007

Ayer se celebró en La Rural, la meca de esta actividad, una jornada de actualización en nuevas tecnologías de mejoramiento genético. El país exportó semen por u$s 6,6 millones.

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29deJuliode2008a las07:28

Desde hace tiempo, la calidad de la carne argentina depende menos del beneficio de la naturaleza, y cada vez más de la mano humana. Específicamente, del desarrollo de tecnología por parte de cabañas ganaderas y de centros de inseminación, que permiten multiplicar las mejores características en rodeos menos calificados, y aumentar así la calidad y cantidad de carne y leche. Algunas de esas cabañas son Las Lilas, Don Pano y Los Orígenes, entre otras.

En una jornada de actualización técnica que tuvo lugar ayer en la 122º edición de La Rural –la meca de esta tecnología–, los disertantes del Foro de Genética Bovina concluyeron que hay una gran oportunidad para el país, que puede aumentar exponencialmente la comercialización de genética a través de toros reproductores, embriones y semen, tanto en el mercado interno como de exportación.

Se trata de un negocio nada despreciable. Por caso, en 2007 se vendieron en la Argentina más de 4,4 millones de dosis de semen, según los datos presentados por Mariano Etcheverry, director de Biogenetics Argentina. Esto equivaldría, a un valor promedio de u$s 1,5 por dosis, a un monto de u$s 6,6 millones.

Desde 2004 hasta el año pasado, el crecimiento de este comercio se incrementó un 12,5%, y, según explicó a El Cronista el asesor de la Sociedad Rural Argentina (SRA) Daniel Musi, “se espera que este índice crezca en los próximos años por las nuevas tecnologías de inseminación”. Mientras que el 70% de las vacas lecheras del país se insemina, sólo el 4% de las razas carniceras tiene tal tratamiento. Ocurre que, para las razas carniceras, los productores suelen comprar los toros reproductores que sirven a las vacas del rodeo. Y pagan por ellos un buen precio. Por caso, un buen reproductor cárnico para mejorar un rodeo general puede salir entre $ 7.000 y $ 10.000. Pero si el toro es ganador de premios y el destino es un centro de inseminación que luego venderá el semen, los valores pueden hasta decuplicarse: un Gran Campeón puede superar los $ 124.000, mientras que su equivalente Holando, para rodeos lecheros, vale unos $ 80.000

Sin embargo, el mejoramiento vía embriones logra trasladar el 100% de la información genética de los padres y no transfiere enfermedades, como la aftosa, que derribó las exportaciones argentinas de genética, especialmente en 2001 y 2002.

El año pasado, la Argentina produjo 23.000 embriones, de los que exportó 4.372, especialmente, a un nuevo destino, Colombia, que compró cerca del 70% del total. Además, hay mercados tradicionales, como Uruguay, Paraguay y Brasil, que incorporan genética local, y nuevos y potenciales clientes, como Venezuela, Perú, China, Nigeria, Argelia, Rusia, Méjico y Estados Unidos, aunque hace falta crear protocolos sanitarios que permitan enviar embriones.

Los especialistas estiman que la oportunidad de crecimiento es grande, aunque no se animan a dar números. Por caso, según explicó Carlos José Munar, del centro de transferencia embrionaria Munar & Asociados, China llegó a pedirles 10.000 embriones, más del doble de lo que exportó el país entero en 2007. El año pasado, la Argentina dejó de importar embriones, a la par que triplicó sus exportaciones respecto de 2006. En cuanto a las dosis de semen, que se dejaron de importar en 2004, en 2007 más que duplicaron las del año previo, con 461.896 dosis, entre carne y leche.

Por Julieta Camandone.

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