La genética de los nuevos jugadores

Con la ganadería local a media máquina, crece el interés de los criadores de países vecinos.

01deAgostode2008a las07:19

Así como la maquinaria agrícola de punta reserva su presencia sólo a determinadas muestras internacionales, las de "fabricar" carne consideran a Palermo como uno de los mayores exhibidores del mundo. Con la particularidad de que todo lo que se expone es industria argentina.

La edición 122 de la exposición ganadera ofrece magnitudes contundentes. Las dos razas bovinas con más historia en el país son las más numerosas. Los criadores de Angus de siete provincias anotaron 610 reproductores, 25 por ciento más que el año pasado. Los de Hereford trajeron 289. En total, 901 ejemplares. Braford y Brangus, las razas sintéticas que están poblando los campos ganaderos del norte, inscribieron entre ambas más de 170 animales, la mayor cantidad en la historia de la muestra. Todo a pesar de la incertidumbre que atraviesa la cadena de ganados y carnes.

"La ganadería está en el peor piso de los últimos 20 años. Pero Palermo viene a ratificar lo que ocurre en el campo, donde hay gente que quiere trabajar. En lugar de 50 millones de vacas, el país podría tener 80 millones y los campos del norte que están vacíos y a media máquina trabajando a full. Pero se está haciendo todo lo contrario", advierte Raúl Peyrano, titular de la cabaña Rancho Grande, de Corral de Bustos.

A pesar de llevarse de la Rural la satisfacción de haber obtenido el reservado gran campeón macho Brangus y varios premios destacados (como los mejores tríos de machos y hembras), el criador no oculta sus dudas por el momento que vive la actividad. "Me preocupa que el productor que hoy apuesta a la ganadería con la compra de un reproductor no pueda recuperar la inversión con la venta de los terneros", dice Peyrano.

Vienen por ella. Mientras el escenario interno para la producción de carne lejos está de ser el ideal, los vecinos de la región disfrutan del viento de cola que generan los precios internacionales.

Conocedores de la genética argentina, productores paraguayos, brasileños, bolivianos y colombianos son cada vez más en las tribunas de la pista central y en subastas de reproductores. Su mayor presencia se puso de manifiesto el miércoles por la noche en el pabellón central, durante el remate de los Brangus.

Lo que ahora hacen los ganaderos extranjeros con los reproductores, meses atrás lo hicieron grandes empresas con los frigoríficos nacionales. Todos con el mismo objetivo: aprovechar las bondades de la carne argentina.

En los últimos tres años, referentes de la industria frigorífica local pasaron a mano de cuatro grupos que juegan en las grandes ligas del comercio mundial de carnes.

Antes de que comenzaran las restricciones a las exportaciones, Cargill adquirió en 2005 a Finexcor, primer frigorífico exportador de carne refrigerada y congelada y, en 2006, Tyson Foods adquiere a Carnes Pampeanas (La Pampa). Pero en 2007 se producen los grandes desembarcos. En junio el grupo brasileño Friboi se quedó con Swift y en setiembre Quickfood pasó a manos de otra compañía del vecino país: Marfrig.

Meses más tarde, Friboi, adquirió la planta de Col-Car, ubicada en Colonia Caroya, y Marfrig pasó a controlar Estancias del Sur, en Unquillo. En concreto, las multinacionales manejan hoy el 12 por ciento de la faena nacional y alrededor del 39 por ciento de las exportaciones, sostuvo Roberto Bisang, economista de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

El especialista fue contratado por el Instituto de Promoción de Carne Vacuna (IPCVA) para hacer una radiografía sobre la estructura de la oferta de carne en el país y cuyo trabajo se expuso en Palermo. "Los nuevos dueños buscan posicionarse sobre el extremo de la cadena, donde está el consumidor y la plata grande, a través de marcas propias, logística y redes de comercialización

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