Frigoríficos dicen que aumentarán la carne si no se interviene el mercado del cuero

Los curtidores alegan que la desaceleración de la economía global derivó en una menor demanda. La caída local de precios reavivó una vieja pugna entre ambas industrias.

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11deSeptiembrede2008a las07:16

Los frigoríficos, tanto exportadores como dedicados al consumo interno, que suelen estar en desacuerdo en casi todo, esta vez coinciden: están que trinan porque, dicen, las curtiembres, de las que se ven cautivos, les redujeron un 20% el precio del cuero desde hace unos tres meses.

“El kilo de cuero se pagaba cerca de u$s 1,25 hace dos o tres meses atrás, y u$s 1,35 hace un año, pero hoy está menos de u$s 1. Es el precio más bajo en los últimos tres años”, dijo el número uno de un frigorífico exportador, desde Europa.

Sin dar precisiones sobre el precio, las curtiembres no niegan que les están pagando menos. Alegan varias razones, entre ellas, que la crisis hipotecaria en Estados Unidos y la desaceleración económica tuvo un impacto bastante directo en su negocio, al reducir la demanda de cueros, sobre todo los destinados a tapicería de muebles y automóviles.

Además, dicen, hay una menor demanda estacional, debido a que el Hemisferio Norte –el principal destino final de los productos de cuero– recién está saliendo del receso estival.

Algunos frigoríficos creen en ese diagnóstico y otros no. Pero la crisis hace que todos reclamen una intervención oficial, alegando que, si no, deberán aumentar los precios de la carne para que les cierre el negocio. La incidencia del cuero en el precio de los vacunos no es menor: representa normalmente entre un 8% y un 9% .

“El problema es que en la Argentina siempre estamos peor que en el resto del mundo, porque los pocos compradores de cuero locales están, si no cartelizados, demasiado de acuerdo sobre el valor que nos pagan. Uno no puede decir ‘a este precio no te vendo’, porque no va a conseguir un precio mejor con otra empresa, ni puede exportar”, dijo el dueño de otra empresa exportadora.

Los frigoríficos no despachan cuero al exterior por sí mismos por una cuestión arancelaria. La actual legislación (que fue unos meses revertida en 2005, cuando estuvo al frente del Ministerio de Economía Roberto Lavagna) penaliza fuertemente la exportación de cuero salado, que es el primer proceso del cuero, el que le puede aplicar el frigorífico. “Como el valor de la retención sobre el cuero salado no se calcula sobre el FOB local sino el de Chicago más un hipotético flete desde la Argentina, la penalización para exportarlo termina siendo del 30% o 35%, lo que nos deja cautivos de los curtidores locales”, explicaron desde otra empresa.

“Incluso algunas curtiembres se niegan a retirar el cuero, con lo que obliga al frigoríficos a salarlo o entregarlo a crédito, cuando lo normal es que se pague en efectivo”, agregó.

Así, la crisis hizo que los frigoríficos retomen el viejo reclamo de que les permitan despachar los cueros con el mismo tratamiento que los cueros semiterminados o terminados que exportan las curtiembres.

Los mayores exportadores de carne, nucleados en la cámara ABC, comunicaron que el régimen actual “impide a la industria frigorífica nacional la comercialización al exterior de su principal subproducto, y ello genera un mercado cautivo, que ha mantenido artificialmente bajo el valor del producto nacional en relación a su cotización internacional”. La cámara agregó que le ha planteado la situación al Gobierno –con el que tiene una relación aceitada–, y que “aguarda definiciones que permitan remediar los errores existentes”.


Por Alejandra Groba.

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