Una tecnología para potenciar los recursos

Ante costos más altos, la agricultura de precisión cobra un mayor protagonismo; se destaca su aporte para manejar la variabilidad de los diferentes ambientes y optimizar la utilización de los insumos en el lote.

04deOctubrede2008a las08:35

Con el telón de fondo de costos de producción que aumentan año tras año y el recurso tierra como un elemento escaso y caro (hoy el alquiler agrícola en la zona pampeana promedia los 350 dólares por ha, valor similar a un arrendamiento promedio en Iowa, Illinois o Indiana, en la región más productiva de los Estados Unidos, según consignan en el INTA Manfredi), la agricultura de precisión gana terreno.

Y no es para menos: se trata de una tecnología que puede hacer un aporte importante en medio de un escenario en el que la eficiencia en cada centímetro del lote puede representar la diferencia entre ganar o perder. Como nunca, el manejo de la variabilidad de los ambientes, sobre todo donde está más marcada, y la optimización del uso de los insumos -que significa aplicar lo que hace falta en el momento y el lugar oportunos- con las herramientas de la agricultura de precisión cobra vigor.

En líneas generales, los números avalan lo que está ocurriendo con esta tecnología, en especial por el lado de los equipos y agrocomponentes disponibles: en diez años aumentó de 50 a 4500 la cantidad de monitores de rendimiento; pasó de 25 a 4200 el número de monitores de rendimiento con GPS y hay 8000 monitores de siembra interactivos, contra 400 que había en 1997. Además, los banderilleros satelitales en pulverizadoras saltaron de 10 en 1998 a 9000 hasta agosto pasado, según datos del INTA Manfredi. Son todas herramientas para después tomar mejores decisiones.

"Es evidente que el grado de aceptación que hoy tiene esta tecnología en la Argentina ya es una realidad", dijo Mario Bragachini, técnico del INTA Manfredi. En el INTA, tienen bien definido qué es un productor de precisión. "Es aquel que no se maneja con datos promedios; maneja ambientes productivos que utilizan datos geoposicionados espacialmente, relaciona esos datos estratégicamente para tomar decisiones de manejo para cada ambiente y luego utiliza la tecnología disponible de manera inteligente para aplicar lo justo en el lugar exacto y en el momento oportuno", afirman. Por si fuera poco, durante 2007 el mercado de máquinas precisas y agrocomponentes, vinculadas con la agricultura de precisión, alcanzó los US$ 31 millones; esto marcó otro salto cuantitativo luego de que entre 2003 y 2006 creciera un 264 por ciento. La realidad indica, además, que la Argentina está bien posicionada respecto de otros países de la región. Mientras en Brasil hay 6000 monitores de siembra, aquí suman 8000; además, en nuestro país funcionan 4500 monitores de rendimiento con GPS, cuando en Brasil hay 2000. Otro dato: existen 300 equipos de dosis variable líquida por estas pampas, versus 10 en el vecino país. Entre otros rubros, Brasil tiene más equipos de autoguía o piloto automático: posee 1200, contra 400 que hay en la Argentina.

Al margen de las comparaciones, no por nada los técnicos dicen que la Argentina ya superó la etapa exploratoria (hoy el 20 por ciento de las cosechadoras puede mapear el 30 por ciento del área cosechada) y avanza hacia una mayor complejidad. Y el manejo variable de los insumos es clave.

Novedades
Pero hay más: este año las novedades de la tecnología están por el lado del avance en el desarrollo de sensores y la transmisión de datos a monitores en forma inalámbrica, y también desde éstos a celulares o a una página de Internet determinada. Se trata de tener así datos en tiempo real para luego detectar fallas o implementar las mejoras que sean necesarias en los equipos que están trabajando.

"Se destaca, además, un nuevo monitor que a través de un sensor NIRS (reflectancia en el infrarrojo cercano), colocado en la noria de la cosechadora, analiza y

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