La hacienda, como activo de liquidez - Por Ignacio Iriarte (*)

La combinación que generan la sequía, la falta de crédito y la caída de los ingresos agrícolas no hará más que confirmar la liquidación del “stock“ bovino.

17deOctubrede2008a las07:36

En agosto y setiembre, la demanda rusa y europea habrían caído un 70/80 por ciento con respecto al bimestre anterior; pero hoy las compras de esos mercados están reducidas casi a cero, por lo que no se puede hablar de valores.

Sin embargo, y pese a la ausencia casi total de operaciones, se especula que actualmente un ramp and loin (R&L) Hilton podría ubicarse en el orden de los 14,5 mil dólares y el no Hilton entre los 11 y 12 mil dólares; estos valores marcan una caída del 35 por ciento con respecto a los valores de dos meses atrás. Si las empresas exportadoras embarcan muy poca carne, y si lo llegan a lograr lo hacen a valores 25 por ciento más bajos que hace dos meses, desaparece abruptamente para la mayoría de ellas la fuente de financiamiento que les permitía (aún con los problemas de obtención de ROE) vender a precios económicos al mercado interno los 13 cortes y además contribuir al éxito de la "gran barata" los fines de semana.

Pese a que con el avance de la primavera está declinando la oferta disponible de novillos pesados, la exportación ya se está adaptando a esta nueva situación de "cuasi cierre" y ha reducido entre siete y nueve por ciento los precios ofrecidos por los novillos que adquiere.

Muchos industriales piensan que la única solución al problema que se presenta es reducir aún más el valor pagado por el novillo pesado. La exportación además deberá prepararse para volcar un enorme volumen de carne al mercado de una manera menos caótica y antieconómica que lo que lo ha hecho hasta ahora: en cualquier parte del país se pueden encontrar medias reses sin R&L a valores 10 por ciento más bajos que lo que vale una media res de consumo definido. Y también, casi en cualquier lado, aparecen cortes sobrantes de exportación (enormes, de carne oscura) en un simulacro muy dañino del malogrado boxed beef. A su manera, la exportación está contribuyendo a destruir los precios en el mercado interno, no preparado para este tipo de invasión desesperada.

Pese a las lluvias, que hasta ahora han cambiado más el ánimo de los productores que el estado de los campos, la oferta total de ganado sigue siendo muy alta, especialmente de vacas. Los feedlots están trabajando al ciento por ciento y da la impresión que lo estarán haciendo por unos meses más al menos. Porque están reponiendo prácticamente todo lo que venden.

Los gastos necesarios para implantar una hectárea de cosecha gruesa resultan hoy entre 60 y 80 por ciento superiores a los de un año atrás y muchos productores comienzan a echar mano de la hacienda para juntar el capital necesario para reiniciar el ciclo agrícola.

Si vamos a una cosecha de granos total, cuya superficie y rendimiento se reducirán, y cuyos precios caerán entre un 30 y 50 por ciento, es posible que se asista a ventas de ganado forzadas por parte de muchos productores mixtos que en los últimos años ahorraron en hacienda y que a partir de ahora recorrerán el camino inverso.

Además, en épocas de buenos precios (2004-2006) y con inflación baja, el productor necesitaba vender un número reducido de novillos para mantener un determinado nivel de vida; desde hace un año y medio, ha cambiado drásticamente la relación entre precio del novillo –que ha caído– y el costo de vida, que ha aumentado entre 30 y 40 por ciento.

Se necesita vender más porque es necesario generar más capital para hacer la misma superficie agrícola, porque vivir cuesta más y porque la hacienda vale menos; y ni hablar de las zonas con seca extrema.

Gran parte de la acumulación de stock ganadero registrado en lo que va de la década fue financiada con los extraordinarios precios agrícolas, pero estas c

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