Los anhelados 122 millones de toneladas para 2015

Cuando en 2002 la Fundación Producir Conservando (FPC) planteó la posibilidad de producir en la Argentina 100 millones de toneladas de granos para fines de la década pareció ser una cifra inalcanzable ya que se partía de una campaña 2001/2 de 69 millones de toneladas.

18deOctubrede2008a las08:35

Sin embargo, el continuo avance de la tecnología, buenas condiciones climáticas y un crecimiento del área sembrada de 27 a 31 millones de hectáreas permitió lograr en 2007/8 una cosecha cercana a los 97 millones de toneladas.

Las tasas de crecimiento de la producción de granos en el país para la década del 90 y lo que va de la de 2000 son las más altas del mundo, superando a Brasil, Estados Unidos, Canadá y el resto de los actores de este negocio.

También se planteó que existía una serie de limitantes externas e internas que podían condicionar el crecimiento.

Cuando en 2006 comenzaron las intervenciones del Estado en los mercados de carnes, lácteos, trigo y maíz para fijar precios máximos e incrementos de impuestos a las exportaciones, pretendiendo lograr menores precios internos de los alimentos, señalamos que no sólo no se lograría el objetivo, sino que, por el contrario, se provocaría una disminución de la producción.

En 2007 y 2008 asistimos además a restricciones de exportaciones, fijación de cupos, cierre temporal de registros de exportaciones para todos estos productos y el resultado sigue sin aparecer en su objetivo central de controlar los precios internos ya que el aumento del precio de los alimentos en ese período (no los publicados oficialmente) fue sustancial.

Lo que aparece con mucha fuerza es el desincentivo generado en la inversión y producción de estos productos, que muestran hoy una importante caída en la producción de carne vacuna, un sector lácteo en crisis y a ello se suma una proyección agrícola para 2008-2009 por primera vez en muchos años cayendo un 7 por ciento.

Mientras que en 2006 y 2007 logramos llegar a 97 millones de toneladas sobre una superficie sembrada de 30,4 y 31,8 millones de hectáreas sembradas; hoy las proyecciones para 2008 marcan una pequeña disminución del área sembrada, pero una caída del 7,6% en la producción global, estimada en 90 millones de toneladas.

Los grandes perdedores en este caso son trigo y maíz con caídas estimadas del 31 y 24% de la producción, respectivamente, y en menor medida el girasol con un 4% de disminución.

La sequía tiene una cuota de responsabilidad en la caída de producción, pero es indudable que la falta de reglas claras, las continuas modificaciones de los instrumentos de política comercial en estos productos y el aún no definitivo impacto de la crisis financiera sobre el precio internacional de las commodities, generan gran parte de esta disminución.

La mejora tecnológica lograda con el uso de fertilizantes en el país, pasando de 1,6 millones de toneladas a 3,7 entre 2001 y 2007, desaparece hoy con estimaciones de consumo para 2008 que disminuyen entre un 15 y un 20 por ciento.

La disminución prevista de ingresos por exportaciones para el país, si estas estimaciones se cumplen, serían del orden de 6750 millones de dólares (pasando de 33.400 millones en el 2007 a 26.650 millones en 2008) y en cuanto al aporte fiscal de los impuestos a las exportaciones, la disminución estimada es de unos 1700 millones de dólares (pasando de casi 10.000 millones en 2007 a cerca de 8300 millones en 2008).

¿Está la Argentina actual en condiciones de perder ingresos por 6700 millones de dólares por exportaciones? ¿Cuánto empleo directo e indirecto y mejora en los ingresos de la población se hubiera generado sin esta disminución?

Los 1700 millones de dólares que no ingresarán al fisco implican además limitaciones al necesario superávit fiscal en un 2009 ya complicado por obligaciones de pagos externos.

La FPC sostiene que es posible

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