Cada vez se siembra menos maíz y la tendencia al monocultivo de la soja se acentúa en el país

Los resultados de la política agropecuaria nacional destinada al sector maicero no dieron resultados positivos. El aumento del costo de los insumos desalentó las inversiones previstas en el corto plazo.

07deNoviembrede2008a las16:41

Los resultados de la actual política agropecuaria nacional comenzaron a sentirse en las variables negativas de los diferentes cultivos extensivos a lo largo del país. Primero fue el trigo, cultivo al que la fuerte intervención de la Oncca le impidió realizar sus exportaciones, y con el control de sus precios le quitó competitividad. Bajo estas circunstancias, es lógico pensar que hay una desmotivación de cara al futuro para seguir invirtiendo en tecnología y genética en este cultivo tan emblemático para la Argentina.

Además el sector que produce este cereal de invierno sufrió los efectos devastadores de la sequía, primero, y de las heladas, después, que golpearon fuertemente en los campo. En tanto, el país ya padece la más baja cosecha de trigo lograda en varias décadas. La trilla final prevista sería de 11 millones de toneladas, una cifra 31% inferior a la del ciclo 2007/08.

En lo que respecta a los cultivos estivales, si bien la presión del Oncca y de la Aduana (retenciones) golpeó muy duro al sector del maíz, también hay efectos colaterales. Entre otros, un elevado incremento en los costos de producción, como consecuencia del alza en los principales insumos (semillas Bt, herbicidas, fertilizantes) y la baja cotización del grano en los principales mercados del mundo, sobre todo en el de Chicago como un mercado de referencia.

De más está decir que en estos días el maíz se vendía entre $ 300 (pizarra Rosario) y $ 400 (feed lots, avícolas) la tonelada, cifra que desmotivaron la comercialización del grano por su baja cotización. Actualmente son muchos los productores que decidieron no rotar sus campos con maíz y continuarán con el monocultivo de la soja hasta salir de esta negativa coyuntura de precios bajos e intervención estatal.
En el país, a la fecha, se sembraron alrededor de 1,8 millón de hectáreas de maíz, lo que representa -según datos brindados por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires- la cifra de 500.000 hectáreas menos que a igual fecha del año pasado.

Las estimaciones agregan que el área definitiva a sembrar este año rondará los 2,7 millones de hectáreas, lo que representará un 15% menos de superficie implantada durante la campaña 2007/08. Sin embargo, algunos especialistas privados ya estiman que esta caída será mayor aún.

Ante estos problemas no hay duda que la única manera de inyectar confianza y de motivar a que los productores regresen al maíz sería eliminar lisa y llanamente las retenciones que pesan sobre las exportaciones, como una manera de generarle al productor un poco más de competitividad en la explotación de este grano y que, finalmente, opte por el maíz y no por continuar con la soja, eludiendo a las rotaciones.
Es una realidad además que el dólar competitivo para el campo no existe, porque con las actuales retenciones la capacidad de compra de los insumos en dólares está peor que durante la época de la convertibilidad.

Estos factores internos (malas políticas, retenciones, impedimentos a exportar, intervenciones, etc.), sumado a los incrementos en dólares de los insumos, están llevando a que los productores sólo se concentren en producir en zonas de mayor aptitud agrícola y dejen de lado las inversiones en las zonas marginales y con mayores riesgos.
Y esto se constata en la actualidad al ver que todavía existen muchos campos de menor aptitud agrícola que no se pudieron sembrar. Tanto es así que está surgiendo la modalidad del arriendo a porcentajes. Hoy se alquilan los campos agrícolas con la condición de pago con un porcentaje de la cosecha.

Este estado de incertidumbre también incidirá negativamente en

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