Frigoríficos dicen que rebajaron 20% sus precios, pero en las carnicerías no se nota

Forzados por la Oncca, los exportadores de carne venden a las carnicerías la media res un 23% más barata que los matarifes, sin los cortes que demanda la UE. Y hay fricciones.

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25deNoviembrede2008a las07:30

Los grandes frigoríficos, que habitualmente se concentraban en los mercados externos, están desde este año obligados por la Secretaría de Comercio Interior y la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca) a volcar el 75% de su producción de carne vacuna dentro del país, para que los autoricen a exportar el 25% restante. Se estima que, por esta medida, conservan actualmente en sus cámaras de frío más de 30.000 toneladas de cortes listos para despachar, lo que ejerce una gran presión sobre el sector comercial y laboral.

La forzosa presencia de estos grandes jugadores desató una encarnizada (nunca mejor aplicado el término) lucha en el mercado interno. “En los últimos dos meses, el precio del novillo en gancho pasó de $ 7 a $ 5,60 el kilo, pero los exportadores están rematando en las carnicerías la media res sin rump & loin (lomo, bife ancho y angosto y cuadril, los cortes de mayor valor que pueden colocar en el exterior, enviados por lo general a la Unión Europea) a $ 4,30 el kilo. Contra eso no podemos competir”, se quejan los matarifes, que ven así realizada de facto la venta en trozos de la media res. Estos, junto con los frigoríficos más chicos, rechazan la aplicación sin anestesia de este sistema porque “implica entregar el control del mercado” a un puñado de empresas. Las exportadoras ya aplican el desposte de las medias reses para despacharlas al exterior, por lo que el cambio no les traería sobrecostos.

Para peor, el consumo interno de carne vacuna está en baja y el descenso continuará si no retroceden los precios en el mostrador, indicaron operadores del sector. Entre enero-agosto de este año, la demanda doméstica fue de 67,7 kilos por habitante por año, contra 67,2 kilos de igual período del año 2007, una merma del 0,7%, según el último informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carne de la República Argentina (Ciccra), que agrupa a los consumeros (frigoríficos dedicados al abastecimiento interno).

El texto, publicado el viernes pasado, se elaboró sobre “los datos oficiales más recientes”, que son de agosto último. El presidente de la entidad, Miguel Schiariti, explicó que “no hay datos más actualizados” porque la Oncca atrasa la difusión de “las estadísticas para ocultar el resultado de sus desaciertos” en la cadena de ganados y carnes. El directivo estimó que la baja de la demanda continuó en los últimos meses y que, “probablemente, las próximas mediciones confirmen la tendencia”. No obstante, advirtió que lo más importante es que, “por primera vez en el último lustro, desde que comenzó la recuperación de la economía, se frenó el consumo del alimento emblemático de los argentinos, y este es un dato que debiera preocuparnos a todos”.

Los grandes frigoríficos también acusaron la baja de la demanda. “Hasta octubre pasado, estimamos una merma del 8%, con mayor incidencia en las zonas más humildes” de Capital Federal y Gran Buenos Aires, indicaron sus voceros.

Los únicos privilegiados

Por el momento, los únicos beneficiarios de la puja entre viejos y nuevos abastecedores parecen ser carniceros y supermercados. “El valor de la carne a la salida de fábrica bajó un 20% en los últimos sesenta días, pero el precio de venta al público apenas retrocedió un 10%”, dicen los frigoríficos, envidiosos de la rentabilidad del último eslabón de la cadena comercial.

Pero la fiesta no será interminable. La retracción de la demanda anuncia que, sin menores precios, no habrá más ventas. Claro que el pago de la pulseada correrá por cuenta del consumidor.

Por Daniel Raffo.

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