Este mes, las lácteas pagarán al tambero un 30% menos que el precio de Moreno

Las industrias dicen que abonarán en diciembre unos $ 0,70 por litro de leche cruda, frente al $ 1 que había estipulado Comercio. Y prevén que el sector se transformará.

Por
04deDiciembrede2008a las07:31

Las pretenciones y anuncios del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, están cada vez más lejos de cumplirse, esta vez respecto del sector lácteo.

Las industrias no sólo nunca pagaron el publicitado precio del último acuerdo lácteo (de $ 1 para el litro de leche cruda que le compran al tambero), incluso las que lo firmaron, sino que anticipan que, para este mes, estarán hasta un 30% por debajo de ese valor, con sus proveedores habituales. Con los que no lo son, las cosa está bastante peor: hoy, les pagan hasta $ 0,55 por litro, según la disponibilidad de leche de cada cuenca.

La situación obedece, en lo inmediato, al parate de la demanda internacional y a la desaceleración de la demanda interna, pero todos juzgan que impactaría de otro modo si no hubiesen existido los más de dos años de intervenciones y restricciones en el comercio exterior y local que le antecedieron, y que le hicieron perder al sector la bacanal de precios internacionales de 2007 y la primera mitad de 2008, además de provocarle un exceso de stocks. Es que, encima, la producción se recompuso un 7% u 8% este año respecto de 2007 –cuando una inundación precedió la primavera, el momento de mayor producción estacional–, y se calcula que alcanzará de nuevo los 10.000 millones de litros a nivel nacional.

Descalabro

Ahora, el derrumbe de la demanda y los valores por la crisis económica global está aumentando la fricción entre la producción primaria y la usinas.

En este sentido, los pooles parecen los primeros en pagar el pato. Se trata de organizaciones que empezaron a gestarse en los últimos años, muchas veces formadas por grupos de tamberos, que en vez de quedar enganchados por un acuerdo de palabra a entregarle la leche del tambo todos los días a la misma láctea, conformaban un grupo que peleaba precios y vendía al mejor postor. Un sistema que aplicaban sobre todo (y con más rédito) en tiempos de escasez estacional, y que a las industrias no les gusta ni un poco, no sólo por el poder negociador que adquirían, sino también por la imposibilidad de predecir el aprovisionamiento. “Ahora pagan la angurria permanente por los precios. Las lácteas privilegiamos a nuestros proveedores fieles”, dijeron desde una de las mayores empresas, que, dicen, dejó de comprar unos 400.000 litros diarios.

Además de pagar y comprar menos, algunas de las mayores empresas pagan en función del destino final de la leche: casi el precio que quiere Moreno si es de la mejor calidad y se dirige al mercado interno –como para dejar tranquilo al secretario–, pero cerca de la mitad si se destina a la exportación. Además, difieren hasta un mes una parte de los pagos. Algunas empresas más chicas dicen que pagarán una vez que vendan.

La solución, evidentemente, no es fácil. “Se podrían sacar los controles e interferencias en el mercado externo e interno, eliminar el 5% de retenciones y disimular algún tipo de subsidio por seis meses al productor (que está expoliado por la seca) de $ 0,30 por litro, a cuenta de lo que se le ha robado. SIn duda, sería mejor que tener una oficina en Comercio vendiendo queso”, sugirió un tambero indignado.

Por Alejandra Groba.

Temas en esta nota

    Cargando...