Por la sequía, ganaderos del norte de Santa Fe perdieron 375.000 cabezas

Por la falta de agua potable, el gobierno provincial cofinancia un sistema de extracción y distribución de agua, que al productor promedio le cuesta unos $ 5.000 al mes.

09deDiciembrede2008a las07:10

El reciente temporal de lluvias que sacó del ahogo a la región pampeana no llegó al norte santafecino, donde sufren el cuarto año consecutivo de sequía 2,5 millones de vacunos, fundamentalmente rodeos de cría, según los datos de la última campaña de vacunación contra la aftosa. Allí, en los departamentos de 9 de Julio, Vera y General Obligado, que tienen un promedio anual de lluvias de 850 milímetros, este año cayeron apenas 300 milímetros.

“Fue un invierno atroz”, señaló Alejandro Lahitte, presidente de la Sociedad Rural de Tostado, de 9 de Julio. Es que a la sequía se sumaron las heladas, que dejaron los campos sin reservas de agua dulce y al ganado sin pasturas.

En esta región, las napas freáticas se encuentran a una profundidad mínima de 4 metros, con el agravante de que el agua está salinizada, lo que la vuelve no apta para el consumo de bovinos, ya que produce mortandad por intoxicación. “Se estima que, desde mayo, por la sequía, se perdió entre el 12% y el 15% del rodeo de la zona, lo que significa unos 375.000 animales menos”, dijo Lahitte.

Sixto Periche, técnico de la agencia de extensión del INTA en Tostado, señaló que, “hasta septiembre, las pérdidas en ganadería llegaban a $ 80 millones y, en agricultura, a $110 millones; se perdió prácticamente toda la cosecha anterior de soja y maíz, y el girasol sembrado está en muy mal estado, al igual que las vacas”.

Surtidores de agua

La situación empujó a productores y funcionarios a poner en marcha un sistema de extracción de agua del río Salado, que corre 7 kilómetros al sur de Tostado. La Sociedad Rural de esa localidad instaló dos bombas extractoras a orillas del río para llenar camiones que transportan hasta 1,5 millón de litros diarios a los campos. Hoy, hay 150 establecimientos adheridos a este sistema, y se espera que se sumen más campos debido a la falta de lluvias. Los más alejados se encuentran a 120 kilómetros del río.

“Desde la Sociedad Rural distribuimos los turnos de fleteo; el gobierno provincial paga el 50% del costo del traslado, y el resto corre por cuenta de cada productor”, explica Lahitte. Por kilómetro recorrido se pagan $ 10. Cada camión puede trasladar 30.000 litros por vez, que luego son mezclados con el agua salina que los productores logran extraer para que rinda más cada envío. Así un camión se transforma en dos, y con 60.000 litros pueden dar de beber por un día a unas 1.000 vacas. El promedio diario de ingesta por cabeza es de 60 litros, aunque Periche sostiene que los animales de mayor tamaño consumen hasta 85. A ello contribuye que las altas temperaturas de los últimos días llegaron a los 40º C.

El sistema implementado, si bien logró auxiliar a muchos ganaderos en estos meses, es costoso y no puede sostenerse por mucho más tiempo, dicen los productores de la zona, ya que deben desembolsar mucho dinero sólo para mantener a los animales en condiciones mínimas de subsistencia. Teniendo en cuenta un costo diario por traslado de agua de $ 500 (en un campo ubicado a 50 kilómetros del río), y un rodeo de 300 animales (el promedio en la región), el ganadero de la zona debe pagar $ 0,55 por día por vaca. Es decir, unos $ 5.000 por mes sólo, que acumulan $ 30.000 si se incorporó al sistema hace seis meses, sólo por darle agua a su hacienda.

Tampoco pasto

La falta de agua también afectó la producción de forraje para alimentar a los vacunos. “Los campos se fueron quedando sin pasturas, y el rollo de pasto llegó a valer $ 300, cuando tenía un precio de $ 120. Pero, ahora, no hay ni uno en 300 kilómetros a la redonda”, explicó Lahitte. “Lo que estamos pidiendo es que el Go

Temas en esta nota

    Cargando...