El temor a perder el trabajo congela la demanda de préstamos personales

Las cifras del Banco Central revelan un estancamiento en esas líneas. Además de las tasas y el tipo de cambio, los bancos lo atribuyen a una mayor sensación de “inestabilidad laboral“.

28deEnerode2009a las07:34

La vida de los préstamos personales en la Argentina era, hasta hace unos días, sólo comparable a la del japonés Enemon Kawaguki. Éste, un entusiasta ingeniero de la automotriz Mitsubishi, logró su fama en la historia por haber sobrevivido a las dos bombas atómicas de 1945: había sido alcanzado por la primera, en Hiroshima, y pudo ver más tarde la segunda, a pocos kilómetros, mientras era atendido en un hospital de Nagasaki. En el sistema financiero local, este año, el conflicto con el campo y la crisis subprime lograron arrasar prácticamente con todo el crédito en el país: las altas tasas obligaron a los bancos a discontinuar las hipotecas y los préstamos prendarios, y a atenerse a una fuerte caída en la demanda de las empresas. Pero, en medio de este desorden, las únicas líneas que resistieron con cierta firmeza fueron las destinadas al consumo.

Eso, claro, hasta hace unos días. Porque ahora la crisis empezó a cobrarse, también, la vida de los préstamos que se habían mostrado más dinámicos durante el 2008. Y la primera razón que esgrimen para esto los propios banqueros es el desempleo; es decir, la creciente sensación de “inestabilidad laboral” que ven en sus clientes. Según cifras del Banco Central, el stock de los préstamos personales quedó virtualmente estancado desde comienzos de diciembre y empezó a mostrar caídas intermensuales de hasta $ 128 millones. Este descenso es el primero significativo que se percibe en estas líneas desde septiembre de 2003, y obliga a los bancos a restringir sus negocios, convalidando una menor rentabilidad mediante colocaciones en el Banco Central.