Barcazas para la ganadería
Las chatas especiales mejoraron el transporte de ganado en las islas, donde crece fuertemente la actividad.
Podría haberse quedado río adentro llevando una vida más placentera y dedicada a la pesca, junto a su familia. O seguir construyendo barcos especiales en su astillero del Tigre para los amantes de la navegación. Pero su espíritu emprendedor sabe más a desafíos, y al observar que el empuje de la soja comenzaba a desplazar el ganado de hacienda hacia las zonas isleñas con buenas condiciones regenerativas del pasto, Claudio Meder pensó que era necesario acondicionar un transporte que pudiera llevar los animales a buen puerto y en mejores condiciones.
"De la necesidad surgió la idea de comenzar a construir estas barcazas o chatas especiales que miden 20 metros de eslora y 7,8 de manga, y pueden albergar hasta 80 gordos, en mejores condiciones que las de un camión. Si bien este tipo de embarcaciones existían, eran muy improvisadas y en más de una ocasión terminaban volcando. Los cascos que nosotros hacemos ofrecen una mayor estabilidad, se pueden ingresar los animales por un lado de la banda sin que el lado opuesto se levante. Técnicamente no se escoran, sostienen el nivel, y los pisos adaptables permiten que el animal se desplace mejor y no se asuste", señaló Meder. Al ser de fibra ofrecen una mayor resistencia que la chapa y transportan el ganado en tres jaulas modulares (se ajusta a necesidades del embarque). Poseen pasarelas para el arreo del animal, puerta guillotina para su distribución por los corrales y una pasarela superior con línea de agua.
