Otra foto, pero la película no se corta

La agricultura más avanzada bajó un peldaño, pero las nuevas tecnologías siguen su avance.

04deSeptiembrede2009a las07:31

Springfield, Illinois. El primer show de la maquinaria y de la biotecnología posterior al estallido de la burbuja financiera hace menos de un año transitó en medio de una mayor cautela; pero entregó otro elemento más de fondo, incontrastable: las empresas y concurrentes al Farm Progress Show ratificaron la tendencia de largo plazo en cuanto a que la agricultura más eficiente y productiva del mundo –calificación que también le cabe a la Argentina por encima de la coyuntura– va por mayores logros.

Las metas están trazadas, pueden encontrar algunos tropiezos en el camino, pero "la misión" sigue siendo la misma.

Monsanto acaba de anunciar que ya tiene el genoma completo de la soja, la puerta para enfilar hacia una duplicación de los rendimientos en los próximos años. En sociedad con Dow, se apresta a colocar en 2010 los eventos apilados para controlar insectos en maíz desde la raíz hasta la espiga y seguirán los genes que permitirán combinar herbicidas, reducir los porcentajes de refugios en los lotes.

Y otros pasos cruciales, entre los que habría que enumerar los materiales con tolerancia a sequía, que harán una mejor economía del agua y del nitrógeno.

En paralelo con los semilleros, las fábricas de maquinarias están en lo suyo: responder a la demanda de "inventar" equipos más competitivos y productivos. Y los productores e industriales cordobeses se renuevan en sus visitas anuales, porque saben perfectamente que estas tecnologías son aplicables con beneficios para la economía del país.

Después de la euforia. La producción y la demanda de maquinarias no muestra la foto exuberante de hace un año, cuando los farmers venían al Farm Progress Show con una montaña de órdenes a los concesionarios.

Normalmente, en julio de cada año las fábricas sacan sus nuevas listas de precios y empiezan a recibir pedidos hasta diciembre de las máquinas que comenzarán a ser entregadas una vez producidas a partir de julio del año siguiente.

Con el sistema de preventa, los productores se aseguran el precio y, por añadidura, el año pasado el Gobierno las motorizó con una amortización acelerada del impuesto a la renta.

"El 2008 fue una locura, pero ahora muchos se preguntan quién va pagar la plata que recibieron los bancos y automotrices, y quién tira el último impuestazo", dijo un interlocutor del sector consultado por La Voz del Campo.

Las fábricas de cosechadoras están entregando las máquinas compradas el año pasado, a punto de ser estrenadas con la cosecha de maíz; pero bajaron su ritmo y también se produjeron algunos despidos, como en la fábrica de máquinas forrajeras Hesston, de Agco.

Las órdenes de compra lanzadas este año por los agricultores estadounidenses se calculan un 20 por ciento inferiores a un año normal y de 35 por ciento respecto del año pasado, aunque todavía falta cosechar y los números pueden sufrir cambios.

Los precios de los granos ya no están en un techo, pero sí mejor que hace dos años. Otros dos indicadores entusiasman tranqueras adentro: el reacomodamiento de los insumos y la perspectiva de una cosecha récord, aunque las heladas y la tardía maduración pueden recortar los rindes de la soja.

En el caso del gasoil, está en 67-68 centavos de dólar por litro, cuando en los picos de la suba del petróleo llegó a los cuatro dólares por galón (más de un dólar por litro, teniendo en cuenta que un galón equivale a 3,8 litros); en ambos casos lejos ya de los 26 centavos de hace cinco años. La nafta está en el orden de los 2,4 dólares por galón.

Larry Kinser, de la refinadora Country Mark, de Indiana, dice que esta industria está sobre ascuas ante el proyecto de los senadores Waxman y Markey, que las obligaría a comprar bonos ambientales de carbono.

"Si la ley sale, se p

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