Afirman que Brasil no cumple con un acuerdo por la leche

El vecino país volvió a frenar permisos de importación para los productos argentinos

05deSeptiembrede2009a las08:27

La relación con Brasil en el comercio lácteo está pasando otra vez por tiempos tormentosos. Después de que en julio pasado el vecino país levantara las trabas para el ingreso de unas 9000 toneladas de leche en polvo, altas fuentes de la industria local salieron a expresar que nuevamente el socio mayor del Mercosur está dificultando la entrada de los lácteos argentinos. Esto estaría ocurriendo por presión de los productores brasileños, según trascendió. No obstante, también sería una represalia por las restricciones a productos de Brasil que también aplica la Argentina.

Si bien por el momento no se produjo el freno total para los productos de la Argentina, habría una importante demora en el otorgamiento de los permisos de importación. En rigor, de 50-60 licencias que se habían presentado para agosto último para 3000 toneladas, hay más de un 30% que todavía no fueron emitidas. Además, en Brasil no quieren reconocer 1800 toneladas correspondientes a mayo y junio pasados, aún pendientes de colocación.

En julio pasado, Brasil había aceptado levantar las restricciones a la leche argentina luego de acusar a industriales nacionales de haber vendido supuestamente por debajo de los costos y de los precios internacionales. El cambio de actitud del vecino país vino después de una gestión del Centro de la Industria Lechera (CIL) y funcionarios argentinos. En ese momento, se selló un acuerdo por el cual los empresarios locales se comprometieron a no superar el promedio mensual de 3000 toneladas de todos los productos lácteos ni perforar el precio mínimo que publicara el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) para Oceanía, en materia de exportaciones.

De todos modos, pese a ese convenio, los empresarios argentinos ahora denuncian su incumplimiento por parte de Brasil. "Hay mucho malestar e indignación en la industria argentina por el incumplimiento de ese convenio, ya que no se están considerando adecuadamente el concepto de promedio mensual ni la posibilidad de compensaciones intermensuales cuando no se alcanza o supera el volumen de 3000 toneladas por mes", dijo una alta fuente de la industria.

Otra fuente agregó mayores precisiones. Dijo que, tras el último convenio, se repartieron las licencias de junio y julio, pero hay serios problemas con las de agosto. "Otorgaron algunos permisos, pero hay un 30% no emitido", indicó.

Por si fuera poco, hay quejas por lo burocrático de los trámites para las licencias. De hecho, la habilitación para la entrada de los lácteos argentinos requiere una doble aprobación, tanto del ministerio de Agricultura brasileño como de los funcionarios de comercio exterior. Operativamente, las licencias se entregan al importador y luego los industriales argentinos se reparten el volumen. En medio de la tensión, los industriales argentinos se reunirán con sus pares brasileños el próximo jueves en Buenos Aires. Intentarán destrabar el conflicto.

Prefieren a Uruguay
Además, los empresarios locales están molestos porque Brasil le concedió a Uruguay un mejor trato. Concretamente, le otorgó para el segundo semestre la posibilidad de exportar 10.000 toneladas, un volumen alto, si se considera que la lechería argentina es más grande que la uruguaya. La Argentina produce 10.000 millones de litros por año contra menos de 2000 millones de Uruguay.

"Comparando la envergadura, les dieron más cuota a ellos que a nosotros", se quejó un empresario. "Tratan mejor a Uruguay por negarse a firmar cualquier acuerdo que a nosotros, que firmamos", agregó otro industrial. En medio del conflicto, la industria argentina está amenazando con seguir el camino que ya inició Conaprole, la mayor empresa láctea uruguaya. Conaprole renunció como socio de la Federación Panamericana de Lechería (Fepale),

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