Hay aspectos del proyecto que no podemos compartirlos

LA OPINION dialogó con Miguel Paulón sobre la actualidad de las grandes industrias, el panorama lechero general y la venidera Ley de Lechería que el Gobierno nacional parece abocado a aprobar antes del 10 de diciembre y sin demasiado énfasis en el consenso, con criterios que las grandes empresas no están dispuestas a acompañar.

19deNoviembrede2009a las07:39

Ya lo habíamos mencionado al incremento ligero y progresivo que se está produciendo en los precios al tambero. De a pocos centavos y sin poder aún cubrir los costos de producción totales, las grandes empresas lácteas decidieron mientras se recuperan lentamente las cifras de exportación, ensanchar un poco los pagos por litro de materia prima.

En diálogo exclusivo con LA OPINION, el presidente del Centro de la Industria Láctea analizó que "hay que partir de este punto, a pesar de lo que se dice, la industria es muy conciente de las necesidades de los productores, entonces toda situación que permite ir mejorando la condición de precios, la industria no escatima esfuerzos en hacerlo; y eso no es porque todos seamos tan bondadosos, sino es porque además la capacidad instalada industrial excede a la producción que se está procesando, entonces si uno puede mantener su producción en elaboración y ampliarla, porque puede conseguir más leche, lo cual también se estimula con los precios, es un beneficio para la propia industria porque le permite también absorber mejor sus costos fijos".

Esta manera de ver las cosas de Miguel Paulón contempla hechos y puntos de vista. "Muchas veces los productores dicen, la industria se carteliza y fija un precio uniforme para todos. Yo no tengo ninguna industria, pero veo cómo se comportan los directivos frente a la disponibilidad o captación de leche, o el sostenimiento de los abastecedores, se matan por defender la producción y por mejorarles las condiciones a los productores, porque en la medida que pierden leche las industrias, resienten sus costos fijos", lo cual significa que en condiciones más acotadas, "hay menos unidades de producto sobre las cuales se puede distribuir ese costo; y a nadie le conviene".

Mientras las pequeñas y medianas empresas intentan encontrar la manera de ponerse a la par de estas exigencias del mercado, el dirigente industrial consideró que "la suba en los precios al productor no es una exclusividad del último mes, únicamente por parte de La Serenísima, sino que "está siendo generalizado, porque en todas las industrias los precios de septiembre fueron unos, los de octubre fueron otros y los de noviembre también", lo cual demuestra un acomodamiento un poco más asentado en el sector lácteo que le genera a los tamberos una suerte de esperanza, no en el plano de cubrir todos los costos con holgura, sino en el sentido que la pérdida será menor, un poco ayudada por este ínfimo porcentaje de aumento, así como por el progresivo pago de compensaciones.

Le resulta evidente a Miguel Paulón la mejora de las condiciones, porque "a principios de año, en enero, nosotros teníamos que exportar una cantidad voluminosa de stocks, que nos habían obligado a constituir, teníamos un único comprador en el mundo, que era Brasil. En este momento, los compradores son muchos y diversos, lo que ha generado otra expectativa en el mercado internacional". No todo depende de las exportaciones, sino que la salvedad del mantenimiento de un nivel de consumo "interesante", empuja la progresión lechera, sin que la crisis haya resentido al consumidor argentino, tornando en contrario las proyecciones que se hacían a inicios de 2009, con lo cual se gesta un "satisfactorio" respaldo para la actividad.

LEY INVOLUNTARIA

Más allá del aliento de estabilidad, el Centro de la Industria Lechera no es ajeno a los debates que se dan en la Comisión de Agricultura, sobre un proyecto unificado de lechería, donde reinan los disensos, pero el Gobierno intenta imponer su voluntad, más a

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