Los efectos del fuego obligan a modificar el manejo de la cría

Productores reagruparon la hacienda y suministran forraje.

20deNoviembrede2009a las07:21

Miriam Soria y Sergio Ferreyra son la muestra más representativa del productor ganadero del norte de Córdoba. Ubicados en el paraje Todo los Santos, sobre el pie de sierras en la zona de Ongamira, el suelo, la topografía y el recurso forrajero no les permite hacer nada más que una cría que habían logrado tornar eficiente con el correr de los años. La agricultura sólo tiene reservado un pequeño lugar para las avenas y algunas otras forrajeras implantadas.

Ambos, con 250 cabezas, integran el segmento mayoritario de los ganaderos radicados en los departamentos Colón, Totoral, Ischilín, Tulumba y Río Seco. De acuerdo con las cifras de estratificación que maneja la Sociedad Rural de Jesús María, a partir de la campaña de vacunación contra la aftosa, de los 2.959 productores que hacen ganadería en esa región, 2.550 tienen un rodeo bovino con menos de 250 animales.

Con la sequía, fuego. Como sino fuera suficiente tener que soportar el bajo precio del ternero y la restricción de pasto natural que imponía la sequía, la naturaleza los volvió a poner a prueba hace 15 días. Un rayo que cayó sobre el Cerro Negro, a ocho kilómetros al norte de sus establecimientos les consumió buena parte de sus hectáreas y el poco pasto natural que quedaba. A Miriam Soria le quemó 350 hectáreas y a Sergio Ferreyra 400, incluidos cinco mil metros de alambrado. Si bien aún no pidió ningún presupuesto, llegó a sus oídos que el kilómetro de perímetro nuevo tiene un costo de 10 mil pesos. Una inversión que para concretarla va a tener que contar con algún tipo de ayuda financiera.

Producción en emergencia. El fenómeno devastador ha obligado a los productores a replantear de manera urgente el modelo de producción.

"Veníamos trabajando con un carga de un vientre cada tres hectáreas, pero ahora eso es imposible. He tenido que reagrupar la hacienda de manera urgente y les estoy dando algo de forraje, dentro de nuestras posibilidades", sostuvo Sergio, mientras recorrió con La Voz del Campo los potreros afectados por las llamas.

De acuerdo con una evaluación realizada por el presidente de la Rural de Jesús María, Marcos Mc Hardy, el fuego consumió alrededor de 30 mil hectáreas, casi la totalidad ganaderas, donde pastaban seis mil cabezas bovinas. "De ese total, alrededor de mil están en manos de tres o cuatro productores. Las cinco mil restantes se reparten entre 60 productores", precisó el dirigente.

A Miriam, el fuego también le hizo estragos. Le quemó 350 hectáreas y le mató varios terneros; además le hipotecó el futuro de sus 150 vientres, por la falta de alimentos. Para colmo, un potrero de 100 hectáreas se quedó sin agua.

"Tengo toda la hacienda amontonada, y lo peor es que no tengo pasto ni dinero para alimentarla", admitió la productora que, a través de un manejo prolijo, llegó a tener hasta el 80 por ciento de porcentaje de preñez.

Como primer paso, y para comenzar a poner en condiciones a la producción, los productores sostienen que deberán reemplazar el alambrado dañado. Mientras tanto, necesitarán forraje para poder mantener sus animales.

Para lograr que las vacas sigan en pie, aseguran que deberían darles en alimento alrededor de 1,5 por ciento del peso vivo (alrededor de cinco kilos). Ni hablar de recomponer su estado corporal, para lo cual el suministro tendría que ser aún mayor.

En las condiciones actuales, la fibra, que es la base de la dieta ganadera, es onerosa para los productores. El valor de los rollos oscila entre los 100 y los 250 pesos, a lo que hay que agregarle un flete de hasta 50 pesos Tampoco están en condiciones, por cuestiones económicas, de realizar un destete precoz de los terneros y aliviar a la vacas.

La muerte de algunos vientres ha despertado un instinto de maternal y de conservación e

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