Las 12 preguntas del RIMI para el agro y cómo aprovecharlo
Repasamos el impacto RIMI para el agro: inversiones que pueden descontarse de Ganancias en un solo año

Muchos productores se quedaron con la idea que el RIMI (Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones) es un régimen para pocos con montos de acceso un tanto inaccesibles, pero hay buenas noticias para el sector agropecuario.
El nuevo régimen ofrece un beneficio muy atractivo para determinadas inversiones agropecuarias: reproductores, equipos de riego y mallas antigranizo pueden acceder al incentivo sin necesidad de alcanzar un monto mínimo de inversión.
Lo explicamos a través de algunas preguntas sencillas.
¿Qué es el RIMI?
El RIMI es un régimen que busca incentivar inversiones realizadas por micro, pequeñas y medianas empresas mediante determinados beneficios fiscales.
Uno de los más importantes es la posibilidad de utilizar una amortización acelerada en el Impuesto a las Ganancias.
En términos simples: permite descontar fiscalmente una inversión (amortizar) mucho más rápido de lo que ocurriría utilizando el sistema habitual.
¿Qué tiene de especial para el campo?
Ademas del régimen genérico para Pymes, para determinadas inversiones agropecuarias existe un tratamiento particularmente favorable.
Hay tres grandes categorías que pueden ingresar al régimen sin necesidad de alcanzar el monto mínimo de inversión exigido para otros proyectos:
determinados semovientes destinados a reproducción;
mallas antigranizo y sus estructuras asociadas.
Esto hace que el beneficio pueda ser interesante no solamente para grandes proyectos sino también para inversiones de menor tamaño.
¿Qué significa que “no tienen monto mínimo”?
Significa que una empresa agropecuaria no necesita realizar una inversión millonaria para poder analizar su incorporación al régimen.
Por ejemplo, si un productor necesita incorporar determinados reproductores o realizar una inversión en riego que cumple con las condiciones establecidas, el hecho de que la inversión sea pequeña no la deja afuera del RIMI.
Esta es una diferencia importante respecto del régimen general.
¿Y cuál es concretamente el beneficio?
El principal atractivo está en el Impuesto a las Ganancias.
Estas inversiones pueden acceder a una amortización acelerada que permite, bajo las condiciones del régimen, deducir fiscalmente el 100% de la inversión en un año, es decir tratar a la inversión como si fuera un gasto.
No significa que el Estado devuelva el valor de la inversión.
Significa que, en lugar de ir descontando fiscalmente ese activo durante varios ejercicios, la empresa deduce el 100% en un solo año.
¿Podemos verlo con un ejemplo?
Supongamos una empresa agropecuaria que tiene una ganancia importante durante el año y decide invertir $100 millones en un sistema de riego que reúne las condiciones del RIMI.
Con las reglas tradicionales, esa inversión debería amortizarse fiscalmente durante varios años.
Con el RIMI, podría llegar a deducir los $100 millones en un solo ejercicio.
La empresa no gana $100 millones ni recibe ese dinero del Estado. Lo que obtiene es una deducción mucho más rápida que puede reducir significativamente el Impuesto a las Ganancias a pagar en ese período.

