Y la ola de calor golpeó en el tambo

Los productores están preocupados por la caída en el ritmo de ordeñe. Las recomendaciones del INTA para mitigar las altas temperaturas.

Y la ola de calor golpeó en el tambo
04deEnerode2014a las07:27

La ola de calor que viene agobiando a miles de argentinos también complica a las vacas en las cuencas lecheras de Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires. El estrés térmico que provocan las altas temperaturas baja la cantidad de litros que produce cada animal en el ordeñe y genera pérdidas que el INTA estima en 300 millones de pesos, durante cada verano, porque se reduce el porcentaje de proteína y grasa en la leche y los rodeos pierden peso y condición corporal.

Los técnicos del INTA Lechero tienen un “termómetro” fiable para medir el impacto de una ola de calor en los establecimientos lecheros: el Indice de Temperatura y Humedad (ITH), que en las últimas semanas estuvo al rojo vivo.

A finales de diciembre, por ejemplo, tanto en el centro de Santa Fe y Córdoba, como en el norte, oeste y centro de la provincia de Buenos Aires (en esta región se concentra más del 90% de la producción argentina de leche), el índice midió 82 puntos. Son diez más que el nivel que establece el INTA para advertir que un animal puede sentir el impacto del estrés térmico (72 ITH).

Los tamberos del oeste bonaerense están preocupados por esta coyuntura. “Estos niveles de ITH provocan un alto estrés, difícil de soportar para las vacas, lo cual se expresa en que se está acentuando la caída en la producción estacional, e incluso hay una incipiente mortandad de animales, según han comenzado a reportar varios tambos”, informó la Cámara de Productores de la Cuenca Oeste de Buenos Aires (Caprolecoba).

Los tamberos explican que la persistente ola de calor agudizó la pérdida de humedad en las capas superiores de los suelos, que se han resecado en forma muy marcada. Además, anticipan que en este escenario es poco probable que se puedan confeccionar la cantidad y calidad de reservas que van a necesitar para el año que está comenzando. La pérdidas que va a generar el calor también pueden acentuar el estancamiento en el ritmo del ordeñe que caracterizó a buena parte del 2013 y que, además, afectó a las industrias que producen lácteos.