La escasez de dólares agobia a los importadores argentinos
El Banco Central comenzó a rechazar solicitudes de empresas para comprar dólares destinados a pagar importaciones, mientras presiona a los agricultores para que vendan la soja que aún resta comercializarse.

06deFebrerode2014a las09:42
El gobierno argentino está cerrando el flujo de dólares para empresas de importación a la luz de la escasez de efectivo que enfrenta, según operadores e importadores, al tiempo que redobla la presión sobre los agricultores para que exporten más del cultivo más lucrativo del país, la soya.
Las medidas tienen lugar en momentos en que Argentina se esfuerza por encontrar formas de detener la hemorragia de reservas de divisas que usa para realizar pagos de deuda, comprar combustible importado y financiar el gasto fiscal.
Desde esta semana, el Banco Central de Argentina comenzó a rechazar solicitudes de una cantidad no informada de empresas para comprar dólares para pagar importaciones, según corredores de divisas y representantes de empresas al tanto. Empresarios y economistas indicaron que prevén que la situación continúe hasta marzo, cuando los agricultores comenzarán a exportar la cosecha de soya de este año, que generaría ingresos por hasta USS29.000 millones.
Luego de que el gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner se viera obligado a devaluar el peso el mes pasado, el Banco Central comenzó a usar reservas para apuntalar el peso y vender dólares a los argentinos según un régimen cambiario más flexible. Sólo el mes pasado, la entidad perdió US$2.600 millones de sus reservas internacionales. Luego de alcanzar un máximo de US$52.600 millones en enero de 2011, las reservas cayeron a US$28.000 millones el lunes.
El martes, operadores de divisas señalaron que el Banco Central había comenzado a rechazar pedidos de importadores que quieren comprar más de US$300.000 a menos que también exporten productos por un monto similar.
"Esto está teniendo un efecto", dijo un corredor. "Son las 12:25 del mediodía y no hubo una sola operación hoy".
Juan Bour, economista de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), un centro de estudios de políticas de Buenos Aires, dice que parece que el banco central toma medidas para desacelerar el flujo de dólares mientras espera un plan integral del Ministerio de Economía para lidiar con los problemas económicos del país, como la creciente inflación y una economía que corre peligro de caer en recesión este año. Aseguró que la opción que se les ofrece a los importadores es buscar crédito en los mercados internacionales.
"El plan es intentar reducir las ventas del banco a los importadores; ese es el objetivo", indica Bour. "Podría tener un efecto inicial. Algunos importadores pedirán créditos en el exterior, pero los precios aquí aumentarán".
En una reunión la semana pasada, el gobierno les pidió a grandes importadores que obtuvieran financiación extranjera para pagar las importaciones o retrasaran los pagos de importaciones durante medio año, según un ejecutivo de una automotriz al tanto.
Las medidas del Banco Central redujeron el flujo saliente de reservas esta semana. En cambio, la semana pasada el banco perdió casi US$1.000 millones.
Un posible problema, sin embargo, es que los pedidos para comprar dólares están comenzando a acumularse. "Es difícil saber de cuánto estamos hablando, pero una estimación podría ser de US$400 millones", señala otro corredor.
Economistas sostienen que el gobierno intenta ganar tiempo antes de marzo, cuando prevé recibir dólares de exportaciones de soya que alivien la presión sobre el mercado de divisas y ayuden a satisfacer la demanda de la moneda estadounidense. Los socios más cercanos a Kirchner, sin embargo, han presionado con fuerza a los agricultores para que vendan soya almacenada lo antes posible.
Los agricultores aún tienen alrededor de 4,6 millones de toneladas de soya, un aumento desde las 3,9 millones de toneladas que tenían en este momento hace un año, indica Juan Morelli, analista de mercados agrícolas en el operador de granos local Futuros y Opciones.com SA. Analistas como Bour dicen que si se vende la soya acumulada, podrían ingresar al país unos US$3.000 millones.
El martes, el jefe de gabinete, Jorge Capitanich, afirmó que los agricultores se beneficiaron de varios incentivos impositivos y programas de préstamos y que era su deber exportar la soya sin vender. Capitanich acusó a los agricultores de "codicia y especulación" y dijo que el gobierno consideraba mayores restricciones para el sector de granos.
Los productores, sin embargo, no se han mostrado interesados en vender. La reciente devaluación del peso, combinada con la inflación alta, desalentó a muchos agricultores a la hora de vender su cosecha. Sus exportaciones traen dólares a Argentina, pero los agricultores reciben su pago en pesos, que han estado perdiendo valor.
