Sobreprecio de la leche en polvo enviada a Venezuela

En marzo el sobreprecio de la leche en polvo argentina enviada a Venezuela fue del 55%. Con valor de mercado podría haber comprado 4500 toneladas más.

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El mes pasado se declararon más de 14.000 toneladas al mercado bolivariano.

El mes pasado se declararon más de 14.000 toneladas al mercado bolivariano.

01deAbrilde2015a las08:12

En marzo pasado se declararon con destino a Venezuela 14.392 toneladas de exportaciones argentinas de leche en polvo entera a granel a un valor promedio ponderado de 4498 u$s/tonelada (FOB).

Al resto de los países importadores –Brasil, Chile, Uruguay, México, Argelia y China– se registraron el mes pasado ventas del producto por 5163 toneladas a un promedio de 2886 u$s/tonelada.

Es decir: los venezolanos pagaron un 55% más que los importadores localizados en el resto de los países compradores.

Suma superior a los 13 millones de dólares

El sobreprecio de los embarques colocados en Venezuela, con respecto a los valores promedio abonados por el resto de las naciones, representó en marzo pasado una suma superior a 13 millones de dólares. Se trata de una cifra equivalente a 4500 toneladas adicionales si se considera el precio promedio de mercado de 2886 u$s/tonelada.

Los valores máximos declarados el mes pasado corresponden a la filial argentina de Nestlé con una colocación en Venezuela por 1296 toneladas a un valor de 5070 u$s/tonelada.

Las diferencias de valores de los envíos realizados a Venezuela son sustanciales incluso con respecto a otros destinos latinoamericanos. Los embarques declarados el mes pasado a Brasil, por ejemplo, sumaron 1681 toneladas a un precio promedio ponderado de 2980 u$s/tonelada.

Escasez crónica de leche en polvo

La importación de leche en polvo en Venezuela es gestionada por la agencia estatal Corporación de Abastecimientos y Servicios Agrícolas (Casa), que luego la redistribuye –para su fraccionamiento– a diferentes empresas privadas.

En Venezuela se registra una escasez crónica de leche en polvo. Los consumidores suelen perder varias horas por día en larguísimas colas para poder comprar al menos una unidad por persona de alimentos básicos.

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