Con la intensificación, el picado de maíz se hace más preciso

Producción de forrajes. El “feedlot” revolucionó el manejo del silaje. El recurso achicó su tamaño y ganó en eficiencia.

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Evaluar el tamaño del material picado ayuda a ajustar y a tomar decisiones sobre el proceso de confección.

Evaluar el tamaño del material picado ayuda a ajustar y a tomar decisiones sobre el proceso de confección.

20deAbrilde2015a las08:21

Así como la siembra directa produjo un cambio que potenció la agricultura argentina, la tecnología que revolucionó la producción de carne y leche en nuestro país es el silaje de maíz.

Un informe elaborado por los técnicos del Módulo TecnoForrajes del Inta Manfredi, Mario Bragachini, Federico Sánchez, Gastón Urrets Zavalía, Juan Giordano y José Peiretti, identifica las tecnologías que revolucionaron el silaje de maíz.

En las últimas décadas, Argentina sufrió una evolución de la superficie destinadas a silo de maíz y sorgo, en busca de una mayor eficiencia productiva en ganadería.

En los años 1990, el 80 por ciento del escaso silaje de maíz que se producía era destinado a la producción de leche, siendo poco significativo el destino de estos forrajes a la producción de carne.

En la última década, también se ha originado anualmente un marcado incremento de la superficie picada para leche, pero acompañado de un fuerte aumento de las hectáreas destinadas a la producción de carne ( feedlot ); lo que indica una evolución hacia sistemas más intensivos de producción.

Es importante destacar que este forraje conservado, ha incrementado su participación en la dieta de un 15 a un 40 por ciento y su tiempo de uso pasó de cuatro a seis meses (para cubrir baches de producción estacional de forrajes), a todo el año.

Cada vez más chico

Según datos del Inta Propefo, en la campaña 93/94 se ensilaron unas 80 mil hectáreas de maíz y sorgo, de las cuales el 90 por ciento era picado grueso. Veinte años después, en la campaña 12/13 se destinaron a silaje más de 1,5 millones de hectáreas, con un récord en la campaña 11/12 de 1,6 millones de hectáreas.

El aumento de la superficie que se produjo a mitad de la década de 1990 fue acompañado por una mejora de la calidad, que también evolucionó rápidamente, dado que en la campaña 95/96 de las 270 mil hectáreas que se destinaron a silaje, el 95 por ciento ya era picado fino y a la siguiente campaña esta cifra llegaba a 98 por ciento.

El picado grueso es aquel que presenta fracciones mayores de 10 centímetros y que comenzó a realizarse en la década de 1970 con las primeras picadoras a mayales (cuchillas largas de corte frontal, dispuesta helicoidalmente sobre un eje, que determinaba su ancho total de corte y en contacto directo sobre el cultivo en pie).

A la llegada del picado fino (menos de 10 centímetros) en la década de 1980 se agregó a los mayales un sistema de doble picado, con cuchillas fijas a un rotor soplador con contracuchillas. Actualmente se trabaja con picadoras de cilindro que realizan un corte perpendicular al eje de rotación, y con el cual se logra el denominado picado fino de precisión, con un tamaño teórico de corte de hasta 10 milímetros.

Del puente a la bolsa

Otro hecho que acompañó esta revolución forrajera que vivió nuestro país a mediados de 1990 fue la adopción del silo bolsa y búnker bien tapados y compactados. Así se dejó atrás a los viejos silos puentes. En la campaña 93/94, 50 por ciento era silo puente y el resto búnker.

A la siguiente campaña, con el trabajo del Inta Propefo se comenzó a incursionar en el silo bolsa, logrando una adopción de cinco por ciento en ese primer año.

Ya en la campaña 97/98 (350.000 hectáreas), el porcentaje de silo puente se había reducido a un 10 por ciento, el búnker continuaba con gran participación (38 por ciento) y lograba gran protagonismo el silo bolsa, con 52 por ciento.

En la actualidad, gracias al avance tecnológico que se produjo en el último periodo en cuanto a embolsadoras, el 70 por ciento del material picado se almacena en silo bolsa y el 30 por ciento restante en silo búnker, utilizado mayormente en explotaciones de gran escala cuando el volumen ensilado supera las 900 toneladas.

Si bien gran parte las máquinas picadoras que componen nuestro parque están acorde a los requerimientos de la última tecnología, hay muchos factores a mejorar a la hora de confeccionar los silos.

Uno de ellos es trabajar en los momentos óptimos de picado, elegir el largo de picado más conveniente según el estado de madurez del híbrido y utilizar el quebrador de granos ( cracker ) para incrementar el aprovechamiento de los granos a nivel ruminal, entre otros.

Para tener en cuenta

Según las recomendaciones que realizan los técnicos, la ventana de picado de maíz es entre 32 y 40 por ciento de materia seca (MS).

Valores inferiores pueden derivar en una fermentación butírica o en un exceso de lixiviación de azúcares, mientras que niveles superiores pueden retrasar e incluso impedir que la fermentación se lleve a cabo, sostienen.

Los especialistas observan que cuando se trabaja con 30 por ciento MS se produce un incremento de los costos por el transporte de agua desde el lote al lugar donde se confecciona el silo. En el caso de esta prueba, para trasladar el material picado en 1,8 hectáreas, se necesitaban cuatro camiones cuando poseía 30 por ciento de MS y solo tres camiones cuando se transportó material picado con 40 por ciento MS.

Mantener el filo de las cuchillas y la correcta distancia de la contracuchilla, es otra de las recomendaciones.

Con ello se reduce el consumo de combustible, aumenta la capacidad de trabajo y mantiene uniforme el tamaño de picado. No existe una receta fija para la frecuencia de afilado de cuchilla, hacerlo cuando se observe falta de prolijidad en el corte.

Para mantener la calidad de trabajo y la vida útil de la cuchilla es preferible realizar varios afilados durante el día con menos pasadas de piedra, que un afilado prolongado una o dos veces al día.

Jornada en Manfredi

Forrajes conservados

Entre los días miércoles y jueves próximos se desarrollará en el Inta Manfredi la Sexta Jornada de Forrajes Conservados. 

Temario

Entre los contenidos que aportarán los especialistas figuran bienestar animal, las buenas prácticas en los procesos de elaboración de los forrajes, la gestión de residuos, producción de bioenergía y el agregado de valor en origen.

Gratuita

La jornada es con entrada gratuita y cada asistente recibirá una publicación con el resumen de las presentaciones técnicas. Para inscribirse y reservar el material, los asistentes deben completar el formulario: www.cosechaypostcosecha.org.

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