Tamberos no tuvieron novedades sobre los subsidios de junio

Desesperación entre la producción y falta de cumplimiento de la mínima función pública para mejorar la condición sectorial alientan más reclamos.

Por
Los subsidios de junio debieron pagarse el miércoles y los tamberos no tuvieron novedades en la semana.

Los subsidios de junio debieron pagarse el miércoles y los tamberos no tuvieron novedades en la semana.

06deOctubrede2015a las08:37

Sin corresponder al idioma castellano, a la palabra default los argentinos la tenemos muy bien ubicada en su significado, entendiéndola como una cesación de pagos y la consecuente subyacencia de una deuda.

Si bien este es el Gobierno heroico de los discursos sobre los pagos de deudas, la fijación pareciera estar más hacia afuera que respecto a los pendientes a nivel interno.

Fue en marzo que con las lluvias y el oportunismo de los anuncios pre campaña, se decidió sacar a algunos funcionarios del Ministerio de Agricultura a pasear por algunos sectores productivos, lugares donde nunca se vio al titular de la cartera, para que hagan anuncios de aportes. Las emergencias aún no se cobraron, los caminos rurales aún no se arreglaron, por lo menos en el departamento donde están sin ejecutar los presupuestos prometidos, siendo un claro ejemplo de eso el de Rafaela (aprobado el aporte recientemente por el Concejo Municipal).

Respecto a los tamberos, fue justo hace siete meses que se prometió un primer tramo de subsidios, restringidos a los productores de hasta 2.900 litros por mes, entregando 30 centavos, hecho negado unos meses atrás, pero entendido como un gesto pro voto, luego de una salida climáticamente compleja del verano. Eso se pagó, tarde, pero llegó a los pocos incluidos y a los más avezados que lograron poder completar todos los requisitos cibernéticos.

Resulta que con un desplomado esquema de precios a nivel internacional, la constante baja interna e incluso los altercados frente a las industrias de julio, que obligaron a diálogos forzosos pero sin resultados, con la disolución de la mesa de debate por el precio y una constante falta de comprensión sobre las variables que hacen al particular mercado lechero argentino.

Funcionarios ocultos, tamberos desauciados e industriales sobrestockeados hacen a un marco particular de situación, más aún después del anuncio que del séptimo mes del año ilusionaba mínimamente a algunos, pero que demandaría una confirmación de un mes más, con la intervención en cadena nacional de la Presidente de la Nación, con intensos errores de concepto sobre las formas de pago y la intervención industrial en el tema.

Pero se logró, Axel Kicillof explicaba que el “régimen de recomposición del pequeño productor lechero” se iba a dar para los primeros 2.900 de los tambos de hasta seis mil litros, si bien se había concebido por tres meses, se conoció luego que le darían una habilitación mensual. Desde ahí se avanzó a permitir la carga de datos respecto al mes de junio, que sería el primer pago del segundo tramo. Silencio de por medio, se supo al comienzo de setiembre que sería el 30 del mes cuando se abone la primera suma, de hasta 26.100 pesos por productor, surgidos de un fondo de hasta 120 millones.

Pero pasó el miércoles y no hubo movimientos bancarios. Ante el reclamo se explicó desde la Secretaría de Comercio Interior que los pagos podrían llegar entre jueves y viernes, pero tampoco nada sucedió.

Kicillof apareció ayer para confirmar el pago del Boden 2015, por 5.900 millones de dólares, a todo tipo de acreedores, que en definitiva son especuladores sobre la deuda del propio Estado, tantas veces combatidos desde la palabra, pero jamás librados al azar. Mientras un Bonar 2020, que se suscribirá en dólares y tendrá un cupón del 8 por ciento anual se anunció también, el Ministro que cuenta con fanáticas que lo vitorean en algunas cadenas nacionales, no hizo referencia alguna sobre la deuda contraída con los tamberos y que según el calendario tiene una demora de más de dos meses, respecto a cuándo los productores cobraron el total de dinero correspondiente por parte de la industria.

Por monedas

Está claro que el Gobierno Nacional jamás entendió el “negocio”. El de tener al campo de aliado para que se produzca y recaude más, pero tampoco la informalidad de la lechería y la inestabilidad del mercado en sí.

Desde su creación y anuncio, hace exactamente seis años, la Subsecretaría de Lechería no logró concretar nada. Ni estabilizar a las cooperativas con ayudas económicas espasmódicas, consolidar mercados para los exportadores, mejorar los precios para el consumo interno, blanquear a toda la lechería, generar estadísticas, pero mucho menos conseguir imponer el objetivo primigenio, el de la Liquidación Única para la leche, donde el pago por calidad y no por cantidad sea la variable fundamental, ya que de hecho, se sigue hablando de valor por litro y en los propios documentos que hizo firmar en julio el Minagri, se cita así el caso y no se mencionan ni sólidos, ni nada parecido.

Así la Nación está en falta con los tamberos y los productores lo sienten. La ilusión de cobrar el 30 o como mucho ayer se desvaneció y con ello las promesas de cancelación de compromisos económicos con proveedores, entre tantas otras cosas.

Se entiende así que la simple aceptación de las condiciones, por parte de las personas que integran desde su inicio a la Subsecretaría de Lechería, las mismas que sobrevivieron a las gestiones de tres ministros, implica una concordancia con la falta de acción, por más que en confianza algunos traten de despegarse de los mayores responsables del tema, como es el caso de Jorge Videla.

“No deberíamos estar cobrando de 3,20 pesos por litro, para sostenernos en el negocio, pero ahora en octubre vamos a llegar a los 2,20 o 2,30 en promedio, entonces con una deflación de hasta un 33 por ciento en nuestro negocio nos pone en una situación desesperante”, explicó a CASTELLANOS Marcelo Aimaro.

El presidente de la Mesa de Productores de Leche de Santa Fe remarcó que en los pueblos la falta de dinero en los tambos se nota ya en las actividades comerciales, por eso se entiende que “después de tocar todas las puertas posibles, llevando todo tipo de propuestas. Colaboramos con el estudio de competitividad en 2012, pero fue una tomada de pelo, porque después que nos hicieron trabajar no nos contestaron y nunca conocimos los resultados. Por eso hay que terminar de una vez por todas por la dominancia de una parte, como es el caso de la industria y con la ceguera de otra, porque siempre quedamos en el medio y se hace cada vez más difícil reclamar algo después de muchos años de sostener la intención de no cambiar nada”.

Es un momento en el que desde la Asociación de Productores de Leche de la República Argentina hacen mención a que “si bien el precio de la leche cruda es motivo de gran preocupación, y se podría decir que nacimos gracias a su bajo valor, en realidad, estamos queriendo trabajar, aportar ideas nuevas, y ponerle el hombro a situaciones superadoras”, intentando alivianar la carga de no haber conseguido la promesa de julio de sostener a la leche en 3,40 pesos por litro, o pelear en el Ministerio de Economía porque no había manera de traer a la cuenca lechera noticias en ese sentido, sino todo lo contrario.

Se pone difícil la lechería, tanto que para la Muestra Internacional de Lechería en Morteros, cónclave oficialista, parece que no habrá visita de funcionarios este año y de forma inédita, quizá por el temor a los reclamos, a protestas inusuales, con lo cual Ider Peretti sólo tendrá una muestra genética de Holando y un paseo para los morterenses.

Alertas

Marcelo Aimaro llama a los productores a “salir del ostracismo y dejar de esperar que nos traigan las soluciones, tenemos que participar en la entidad que más nos guste, porque hoy las instituciones de la región están regenerando el consenso y sumando fuerza para ser escuchados en un tema recurrente”.

Esta es una situación que se replica en todas las entidades y es por eso que no se descartan reclamos activos y como adelantó este Diario, ordenados, respetuosos, pero concretos, para que la depreciación de la lechería sea de dominio público y que las políticas empiecen a acompañar la problemática constante.

Temas en esta nota