La lechería sigue cuesta abajo en la rodada

La actividad arrastra una crisis que se profundizó este año. Es indispensable un diagnóstico acertado y un cambio de estrategia.

La lechería sigue cuesta abajo en la rodada.

La lechería sigue cuesta abajo en la rodada.

26deAgostode2016a las08:57

Tras la fuerte depresión de los precios internacionales de la leche en polvo desde el año pasado, la producción láctea se vio complicada en todos los países del mundo, los que apelaron a distintos tipo de medidas para atenuar la situación. Pocos, sin embargo, registran la debacle de Argentina donde se prevé una baja anual de alrededor de 20%, unos 2.000 millones de litros, lo que dejaría al país en los niveles de mediados de los 90, y con muy poco margen para la exportación.

Las causas son bien sabidas: muchos años de intervención en los mercados, altos costos, cargas impositivas y laborales crecientes y, especialmente, una fortísima transferencia de fondos desde la producción hacia otros eslabones de la cadena, prácticamente desde 2005, que fue cuando comenzaron los reclamos tamberos que continúan (muy fundamentados), hasta ahora a partir de la descapitalización continua (y creciente).

Tanto es así que en un análisis realizado por Lechería Latina ya a principios de año, se consignaba que el endeudamiento del sector rondaba los $10.000 millones entre la industria y los tambos, casi por partes iguales, incluyendo "cheques librados y no cobrados, proveedores, servicios y lo que reclama la AFIP".

Lo concreto es que después de la década de los 90, donde desaparecieron alrededor de 6.000 de los 24.000 tambos que existían, pero la producción creció cerca de 70%, hasta un pico de 10.600 millones de litros, los volúmenes se amesetaron casi sin movimiento, pero con creciente disminución en la cantidad de tambos, hasta el desmoronamiento actual, en el que los establecimientos ya cayeron por debajo de los 10.000, y el volumen amenaza con profundizar la baja.