Carne argentina en 360

Tres referentes analizaron la cadena de la carne argentina desde todos los wines. Los tres coincidieron en la complicada realidad vivida y en el optimismo con el cual se puede mirar hacia adelante.

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El mundo quiere carne argentina.

El mundo quiere carne argentina.

15deSeptiembrede2016a las12:32

Raúl Milano, director ejecutivo del Rogan; Marcelo Armesto, martillero y socio de la consignataria Edgar E. Pastore; y Roberto Guercetti, titular de CONECAR; dialogaron en exclusiva con Carlos Misuraca de Agrofy News y abordaron a la cadena de la carne desde todos sus wines. Aunque si hubo algo en lo que estuvieron de acuerdo fue en el cambio de expectativas que puede sentirse en el sector desde la asunción del nuevo gobierno.

Ganadores y perdedores

De acuerdo a los dichos de Raúl Milano, en la gran cadena de la carne siempre ha habido ganadores y perdedores, en todos los casos con los altibajos necesarios. Pero analizando el último tiempo, el director ejecutivo del Rosgan fue categórico: criadores y feedloteros se alzaron con la victoria; por su parte, la industria frigorífica y el consumidor miran el podio desde abajo.

En palabras de Milano: “Creo que entre los ganadores podría ubicarse el criador y el feedlotero a quienes, creo, les ha ido relativamente bien”, sostuvo, al momento que agregaba: “A pesar de que lo hayan tenido que hacer sobre los ‘cadáveres’ de otros al haberse perdido algo de 10 millones de cabezas”.

“Por su parte, entre los perdedores no dudo en afirmar que ha sido la industria frigorífica, que sufrió el cierre de 130 plantas, con el despido de más de 15 mil personas; y el consumidor que lo padeció en el mostrador”, completó el referente del Rosgan.

Es precisamente con este telón de fondo, que Milano insistió en la importancia de generar transparecia en la cadena que permita comprender a los eslabones de la cadena que la “venta en negro no es beneficiosa”.

Más y mejores kilos

En cuanto a la faena de animales chicos, Marcelo Armesto admitió la presencia de animales más pesados en los mercados y sostuvo que la tendencia es seguir por ese camino: “No tiene ningún sentido entrar a un feedlot con un ternero de 150 kilos y venderlo con 300 kilos teniendo que solventar los costos fijos, porque no te dan los números. Hoy la única herramienta que tiene el productor para hacer la diferencia en la compra venta, son los kilos por animal, si no lo único que hace es cambiar la plata”.

En este sentido, el martillero admitió la necesidad de un cambio cultural por parte de los productores y de los consumidores; algo que, por lo menos, se estaría comenzando a ver puesto que ya “no se entra y sale tan rápido del negocio”.

Pero la cantidad de kilos no es lo único relevante, tanto Armesto como Milano coincidieron en la calidad de la carne argentina y su diferencial con la de los competidores sudamericanos. A este respecto, el referente del Rosgan afirmó: “Argentina es el país con el mayor desarrollo genético del mundo”, y fue por más: “No vendemos cualquier cosa, vendemos lo mejor. La calidad de la carne argentina es excepcional. Brasil es cantidad pero no calidad”.

La mirada del mundo

A su turno, Roberto Guercetti hizo hincapié en la mirada que el mundo tiene de la carne argentina y expresó: “Hace un tiempo que estamos queriendo incursionar nuevamente con nuestra ganadería en países como Rusia, porque tenemos mucho para llevar al mundo”, y añadió: “Con el gobierno anterior, Argentina le cortó de buenas a primeras, el suministro de carne a este país y, de un día para el otro, le dejó de enviar mercadería a un mercado que tenía armado todo un circuito”.

En este sentido, el titular de CONECAR no tuvo reparos: “Ese cortoplacismo instalado por la última gestión kirchnerista, nos hizo quedar mal en todo el mundo y esa es la imagen que el mundo tiene de nosotros”.

Y Milano no se quedó atrás: “Lo que hizo el gobierno anterior fue una locura, el daño es impresionante”, pero, al igual que Guercetti, se mostró esperanzado: “La ventaja que tiene Argentina es que la demanda de carne sigue estando muy firme y somos pocos los que podemos satisfacerla. Aunque para ello, la compañía del Estado es fundamental, hacia adentro y hacia afuera de las fronteras”.

Para cerrar, Armesto destacó el rol de la actual gestión: “El Estado está cumpliendo un papel que yo nunca había visto: el del financiamiento”, admitió, al momento que añadía: “Los bancos empezaron a dar créditos para comprar vacas y creo que ese es un punto de partida con miras al mundo”.

El mundo quiere y necesita carne argentina, nosotros ¿podemos darle lo que pide?

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