China clonará 1 millón de cabezas de ganado vacuno en 2020

Se está realizando en China la mayor iniciativa de innovación biotecnológica del negocio mundial de carnes.

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La iniciativa modifica cualitativamente la producción ganadera mundial.

La iniciativa modifica cualitativamente la producción ganadera mundial.

16deEnerode2017a las09:27

China se ha convertido en el eje de la demanda mundial de agroalimentos. La razón de este acontecimiento central en la economía mundial del siglo XXI ha sido fijada por el Banco Mundial (BM), cuando señaló: en el momento en que la República Popular abrió el sistema al capitalismo en 1978 –decisión estratégica de Deng Xioping tras el paréntesis de la “revolución cultural”- el consumo de calorías per cápita ascendía a un nivel diario de 2.163 (30% por debajo del promedio mundial entonces), y en 2009 había aumentado a 3.036 calorías, lo que significa 15% por arriba del promedio global, que alcanzó a 2.831 calorías ese año.

Al mismo tiempo, y este es el dato estratégico esencial, en ese periodo se duplicó la ingesta diaria de proteínas cárnicas, en especial las carnes de cerdo, que alcanzó a 57 kilogramos anuales en 2015.

La inflación está prácticamente congelada en China, con un promedio estable de 2,5% anual en los últimos tres años. Pero más de un tercio del aumento del índice de precios al consumidor corresponde a los alimentos; y 60% de este auge es atribuible al alza de precios de la carne de cerdo, notoriamente volátil, con incrementos de 40%/60% en ese periodo.

Hay un vinculo directo entre el aumento del consumo de carnes de la población china y la disminución de la autosuficiencia granaría experimentada en los últimos 6 años. En 2012, esta autosuficiencia cayó a 88% de la demanda domestica, y ha disminuido más de 3 puntos porcentuales desde entonces, sobre todo en granos para la alimentación animal (soja, harina de soja, y maíz), que son esenciales para la nutrición del ganado porcino y de la industria ictícola.

El lazo de necesidad que vincula estas dos categorías es que China experimenta en este momento de su historia una transformación de fondo de sus hábitos alimentarios, con un vuelco masivo de su población al consumo de proteínas cárnicas; y este cambio dietario es parte de una tendencia generalizada a la “occidentalización” del consumo, encabezado por la nueva clase media.

La clase media china –constituida por unos 300 millones de personas con ingresos per cápita equiparables a los de Estados Unidos- no solo consume carne, sino también lácteos, (quesos, yogures, manteca) y cereales, primordialmente de “marcas” occidentales de renombre internacional. El consumo de este sector ha crecido 12,5% por año en la última década.

La nueva clase media es el origen de los 125 millones de turistas chinos que viajaron al exterior en 2015, la mitad a Europa y Estados Unidos, y gastaron en ese periplo U$S 8.700 por viaje y por persona.

Por eso es que se está realizando en China la mayor iniciativa de innovación biotecnológica del negocio mundial de carnes. En la zona costera de Tianjin se ha comenzado a producir 1 millón de cabezas de ganado vacuno clonado, con una producción inicial de 100.000 terneros en 2017, que aumentaría a 1 millón por año en 2022/2023.

Esta iniciativa modifica cualitativamente la producción ganadera mundial. Ahora lo fundamental del negocio ganadero esta en el último eslabón de la cadena global, que es el laboratorio de alta tecnología genética.

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