Los lácteos no repuntan y se complica el panorama

La cotización internacional volvió a retroceder 0,7 por ciento en general y 2,2 por ciento para la leche entera en polvo, en particular.

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Los valores de los lácteos argentinos para el exterior empiezan a retroceder y con ello la posibilidad de recuperar precio para los productores.

Los valores de los lácteos argentinos para el exterior empiezan a retroceder y con ello la posibilidad de recuperar precio para los productores.

05deSeptiembrede2018a las07:48

Cada dos semanas la cotización internacional de los lácteos se actualiza a través de la subasta electrónica de Fonterra. El Global Dairy Trade volvió a dar hoy un sacudón negativo no sólo para el mercado en general, sino para la Argentina que viene debilitando su situación interna y externa.

Con esta ya son siete rondas consecutivas, tres meses, sin números positivos para los lácteos que se ofrecen quedando el promedio con un descenso de 0,7 por ciento y 2.980 dólares por tonelada.

Pero en el desagregado se entiende que el panorama no da certezas de cambio a mediano plazo, más aún si se tiene en cuenta que llega la primavera en el hemisferio sur y las cantidades de producto y materia prima se multiplican.

En las cotizaciones positivas se inscriben la grasa anhídrida de leche (0,2%, 5.316 dólares); la manteca en polvo (0,1%; 2.474); el queso cheddar (4,2; 3.631); la caseína (3,7; 5.326); y la leche descremada en polvo (2,2; 2.005).

Sin oferta de proteína dulce, las cifras negativas estuvieron en la manteca (-2,8%; 4.271 dólares); la lactosa (-0,5%, 917); y la leche entera en polvo (-2,2%, 2.821 dólares).

El producto insignia del sector llegó ahora al mismo nivel que en diciembre pasado, luego de haber trepado más allá de los 3.300 dólares en abril y de haber intentado regularidad en la cotización. La baja es la tendencia y parece irreversible en el corto plazo.

Pero más allá de esto, si bien la devaluación atrae al mercado externo, a pesar que desde el Gobierno no haya habido los movimientos que se esperaban de promoción y los únicos negocios novedosos se darán con Filipinas, los precios no terminan de convencer.

Desde la semana anterior, previo a actualizar la referencia de Fonterra, los principales compradores de la Argentina están presionando para cerrar negocios a menores valores.  Según refirieran empresarios, de los 2.800 pesos de los precios internacionales, hubo operaciones con Brasil o Angola, que son los principales clientes, que se cerraron en 2.650 pesos con lo cual se registra un menor valor respecto al internacional por primera vez en mucho tiempo para los productos nacionales.

Este indicio que vuelve a poner de relieve al mercado doméstico, fortalece la estrategia de muchas industrias que están apostando más a los frescos y al rápido retorno de dinero que estos generan. De todas maneras, van a empezar a sobrar lácteos, por la baja del consumo que genera naturalmente la inflación.

La situación no permitirá mejorar los precios al productor, que es lo que el eslabón primario estaba esperando. Sin políticas que hayan acompañado en los últimos años para amortiguar este tipo de situaciones, ahora deberá el tambero apostar a la alimentación pastoril, dejar los concentrados, seguir recortando costos de producción y esperar un repunte, recién para el próximo año.

Si se añade la quita de tres pesos por dólar exportado, el sector industrial se debilita, tanto grandes como pymes y el tamiz de los precios  pondrá condiciones aún mayores a los proveedores de materia prima que ya vienen de años de crisis.

Como lo anticipábamos ayer, los lácteos al consumo interno ya están remarcados entre 15 y 20 por ciento. Las leches fluidas treparon en cuestión de horas unos dos pesos, quedando las más económicas en un valor a partir de los 30 pesos y los quesos cremosos parten de los 170 pesos por kilo. Existen algunos "pseudo quesos" que tienen alta composición de fécula de maíz, colorantes y saborizantes que se siguen consiguiendo a menores valores, pero a partir de los 110 pesos.

Los quesos crema se ofrecen desde los 50 pesos, el queso rallado cerca de los 60 pesos por paquete de 150 gramos, mientras que los postres y yogures siguen obedeciendo a promociones y escalas de precios de acuerdo a su valor agregado, pero a no menos de 15 pesos. 

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