Producción de carne bajo riego, una oportunidad de desarrollo

El 70 % de la superficie de la provincia de La Pampa corresponde a zonas semiáridas y áridas, en donde la productividad de forrajeras es dependiente de la intensidad y distribución de las precipitaciones a lo largo del año.

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25deSeptiembrede2018a las15:04

Históricamente los terneros producidos en La Pampa tienen 2 destinos fundamentales, el este de la provincia y fuera de ella, en donde son recriados y engordados bajo diferentes sistemas de producción. Por otra parte existe en la Provincia de la Pampa un área con un gran potencial productivo y de desarrollo, la región de la cuenca del Río Colorado, más precisamente en la localidad de 25 de Mayo se llevan a cabo producciones bajo riego de alfalfa para henificación, maíz para grano y silo.

También se logran pasturas de alfalfa asociadas con Agropiro, Festuca, Cebadillas, tréboles blancos y rojos, esto da como resultado la posibilidad de desarrollar una ganadería bajo riego, en la que a partir de la producción de alfalfa y maíz grano, se llega a niveles considerables de producción de carne en sistemas de recría, como así también en sistemas de engorde.

Durante la temporada 2016-2017 en el establecimiento agropecuario de la empresa Ventrenco S.A localizada en 25 de Mayo (La Pampa), se realizó un ensayo en el que se planteó como objetivo la evaluación de indicadores de producción de carne en recría bovina bajo riego.

En la experiencia los terneros provinieron de un establecimiento agropecuario tradicional de la zona de cría en secano que la firma posee en la localidad de Santa Isabel, siendo en total 101 terneros de la raza Bradford de 5 meses de edad con un peso promedio de 122 kg. y al finalizar salieron del sistema con un peso promedio de 235 kg.

El manejo del pastoreo fue diario y con cambios de parcelas durante el día, se asignó la materia seca necesaria para cubrir los requerimientos del 2% del Peso Vivo (PV), siguiendo el principio de carga constante y superficie variable. Previamente se determinó la disponibilidad de forraje en el potrero antes de que los animales ingresaran a la parcelas. Terminado el pastoreo y cuando los animales eran cambiados de franja, se procedía a medir remanente en dicho sitio.

Se realizó una rotación y circuito de pastoreo, donde la oferta fue definida por estado de maduración de la alfalfa, entre botón floral y principio de floración, las parcelas que se pasaban de este estado se henificaron y estos rollos se utilizaron en el ensayo contabilizándose como hectáreas ganaderas.

Se regaron las parcelas 2 veces entre pastoreos, evitándose las condiciones de stress hídrico en el cultivo, determinante para lograr alta producción de Materia Seca.

A última hora de la tarde regresaban a los corrales (encierre nocturno) donde recibían una suplementación del 1% del PV, compuesto por grano entero de maíz y un núcleo con monensina para prevenir meteorismo. Esta suplementación se distribuyó 50% a la mañana temprano antes de ir a la pastura y 50% a la tarde y posterior al encierre.

En dicha experiencia se obtuvieron producciones de alfalfa de 14 tn ms/ha y 6 pastoreos en todo el ciclo del cultivo, logrando una producción de carne por ha de 1870 kg y con una carga animal instantánea de 16, 8 cab/ha.

En el norte de nuestra provincia se han registrado a partir de modelos de producción pastoriles tradicionales (recría y engorde a base de praderas y verdeos de invierno) producciones de carne por hectárea de alrededor de 379 kg con cargas de 2 cabezas/ha y en sistemas pastoriles con suplementación (ganancias de 8oo gr/día) 572 kg/ha.

La Estación Experimental Agropecuaria de INTA en General Villegas trabajó para conocer el efecto de la suplementación energética sobre la performance animal. Se evaluó el efecto de dos niveles (0,5 y 1,0% del peso vivo) de suministro de grano de maíz, obteniéndose producciones de carnes 214 kg/ha (testigo), 283 Kg/ha (0,5% peso vivo) y 341 kg/ha (1,0%Peso vivo).

En conclusión, el gran potencial productivo que tienen estos sistemas de producción ganadera intensiva en el área bajo riego versus los sistemas tradicionales de produccion (altamente variables por la variabilidad de las precipitaciones), demuestran la oportunidad que tiene este valle irrigado de generar un cambio productivo, social y económico para el oeste de La Pampa.

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