Interna compleja en la paritaria lechera, ¿se intenta enfrentar a grandes lácteas y pymes?

En la homologación que realizó el Ministerio de Trabajo de la paritaria lechera se agregó a Sancor para reconocer la escala salarial que habían propuesto industriales, pero no las pymes.

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Homologaron la paritaria de Atilra interponiendo a Sancor.

Homologaron la paritaria de Atilra interponiendo a Sancor.

06deFebrerode2020a las12:27

La historia comienza el pasado 18 de diciembre, cuando al filo del segundo paro de actividades en las industrias lácteas de todo el país se levantaba la medida de fuerza luego de una extensa reunión en el Ministerio de Trabajo de la Nación.

De allí surgían dos posturas para avalar la suba de 57,5 por ciento, aunque las diferencias estaban en las bonificaciones. Así la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra) consiguió recuperar dos puntos de la inflación de 2018 que estaban pendientes y ganar casi dos por ciento más frente a la inflación total de 2019.

Lo cierto es que en las negociaciones complejas de noviembre y diciembre había algún motivo político detrás de las presiones gremiales, que ahora podrían verse de otra manera conociendo la forma de homologar el acuerdo que definió el Ministerio de Producción y Trabajo.

Formalización

Con fecha del 24 de enero el Ministerio de Trabajo le dio validez al acuerdo, anexo y escalas salariales celebrados entre Atilra y el Centro de la Industria Lechera (CIL). Esta formalización del acuerdo se realizó sin mención alguna de lo considerado por la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas Lácteas (Apymel).

Ahora apareció para definir esto Sancor, la empresa cooperativa “solicita volver a formar parte de la representación empresaria en las negociaciones celebradas en el marco del convenio colectivo de trabajo número 2/88 adhiriendo y ratificando a dicho efecto el acuerdo salarial antes señalado", el del CIL.

Si bien en los últimos años el gremio avaló y criticó casi al mismo tiempo el comportamiento de SanCor respecto de sus trabajadores, que sigue en un proceso de achicamiento, el acta salarial reconoce que si bien la empresa “ha tenido una participación activa en el seno de la representación empleadora a lo largo de los años, siendo que a partir del acuerdo registrado bajo el Nº 961/17, celebrado en fecha 30 de octubre de 2017, decide dejar de hacerlo de propia voluntad”.

La abstención de ese momento no convalida de manera alguna la "pérdida de aptitud representativa en el marco de convenio colectivo de trabajo". "En consecuencia, corresponde considerar a la mencionada empresa como integrante de la representación empleadora en las negociaciones llevadas a cabo".

Esta reincorporación de Sancor no está mal, sino que se presenta a destiempo para lo que sería una suerte de desempate en el destino de la homologación del nuevo acuerdo salarial.

"La empresa ha ratificado ante la cartera de estado el acuerdo de autos que a partir de tal acto cobra relevancia lo normado por el artículo 5° de la Ley 23.546, en cuanto dispone que cuando en el seno de la representación de una de las partes no hubiera unanimidad prevalecerá la opinión de la mayoría de los integrantes".

Una empresa que no negoció la paritaria, que tiene pagos pendientes, acepta el acuerdo y lo termina definiendo, sin consulta alguna al resto de las partes intervinientes en el tema, lo cual termina generando una falta de diferenciación entre grandes y pymes, tal como se había definido en esa acalorada noche del 18 de diciembre.

Fue entonces que oficialmente se modificó la resolución original 2020 - 50 del 17 de enero de 2020 “homologando el acuerdo, anexo y escalas salariales allí señaladas con alcance para regir respecto a todos los trabajadores de la actividad”.

Mario Claudio Bellotti, como secretario de la Secretaría de Trabajo del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social firma la resolución que dejó establecido para este mes de enero que el trabajador enmarcado en la categoría B de CCT, a la que se accede luego de tres meses de ingreso formal a las empresas, obtenga un básico conformado de 54.927 pesos.

No se discute en esto el derecho de los trabajadores, ni siquiera la forma de conseguir las mejoras salariales del gremio, sino que el juego generado por esta gestión del Ministerio para poder torcer la voluntad general del sector industrial es lo que abre a cuestionamientos.

Se tomó a una empresa que había definido dos años atrás no participar más de las negociaciones paritarias y se la reconsidera de manera forzada, sin tener estos tiempos el peso específico semejante que la cooperativa ostentara en otras temporadas productivas. 

Las dos intenciones

Esa noche de diciembre cargada de tensión, el CIL acordaba un aumento de 16 por ciento para diciembre, con carácter no remunerativo, que de todos modos se computaba para el cálculo del aguinaldo, pasando a ser remunerativo con el inicio de 2020, a lo que se sumaron 16,5 por ciento también en enero.

Además el pago de un bono de 18 mil pesos, por única vez y de manera excepcional, en cuotas de cinco mil pesos en enero, cinco en este febrero, cuatro mil en marzo y cuatro mil en abril, cuando se deberá reabrir la discusión paritaria.

En tanto, las industrias grandes no descontaron el día de paro de noviembre.

Sin considerar estos añadidos a través de bonos, Apymel había generado un acta complementaria, donde se formalizaba la aceptación de sumar a los 25 puntos del inicio del año, el bono de 8.500 pesos pagados al gremio en agosto y los cinco mil pesos que había dispuesto la administración Macri para los trabajadores, subir 16 por ciento en diciembre y 16,5 en enero, mes en el que además se abonaron cinco mil pesos, sin descuentos por ausentismos, siendo en ese momento reconocido que ese era el mayor esfuerzo posible.

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