Carne: qué implica gestionar el comercio exterior desde una oficina del Estado

El Gobierno utilizará el poder discrecional que dispone para administrar envíos a partir del registro de exportaciones de carne (DJEC)

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Luciano Zarich, director de Control Comercial Agropecuario de la Nación

Luciano Zarich, director de Control Comercial Agropecuario de la Nación

28deMayode2021a las07:36

Juan Manuel Garzón, economista del IERAL de Fundación Mediterranea, advierte que el cierre de exportaciones a la carne implica un cambio abrupto de reglas de juego que tendrá previsibles consecuencias nocivas sobre los incentivos para la inversión privada en la actividad: "Revela en el fondo una profunda desconfianza del sector público hacia el rol de las empresas en una economía moderna y de descrédito de todo lo que implica la inserción comercial externa para el proceso de expansión y desarrollo de empresas, sectores y el propio país".

Carne: "¿Otra vez tropezaremos con la misma piedra?"

En el Informe de Coyuntura del IERAL, el economista enumera los pobres resultados económicos obtenidos en el proceso de intervención que sufriera la cadena de la carne bovina entre los años 2005 y 2015, que "deberían llevar a la reflexión y servir de experiencia, para no repetir los errores del pasado".

Cabe señalar que más allá del cierre de exportaciones que por ahora es temporal, el Gobierno creó una Declaración Jurada para controlar el comercio exterior de carne a través del Ministerio de Agricultura.

Un repaso de los principales resultados del proceso de intervención de 2005-2015:

  • Las exportaciones se redujeron en un 65%, el país pasó del 8,9% al 5,0% del mercado global, perdiendo aproximadamente USD 1.500 millones anuales

  • La producción de carne se redujo en unos 20 kilos per cápita (24%)

  • El consumo interno, si bien subió en los primeros años, terminó resignando 5 kilos por habitante año (de 62 a 57)

  • Las existencias de ganado se redujeron en 10 millones de cabezas, una descapitalización estimada en USD 4.900 millones a precios de la época

  • Los precios internos crecieron al mismo ritmo que la inflación y por debajo de los salarios, hasta que se revirtió el ciclo ganadero: en 2010 el valor de la carne se ubicó muy por encima del que tenía a inicios del proceso (en términos reales) y los salarios quedaron con igual o menor poder adquisitivo en términos del producto

Garzón recuerda que en la elección de políticas y programas, la dirigencia que se encuentra en funciones de gobierno suele priorizar los efectos de corto plazo que generan las medidas, respecto de los efectos de largo, dado que ésta puede capitalizar mejor los primeros en la construcción y consolidación de poder (el incentivo se fortalece cuando las elecciones son cada dos años); mientras que, en el caso de los efectos de largo, no es tan claro si podrá beneficiarse de ellos, en el caso que fuesen positivos, dado que cuando se hagan explícitos puede ser ya tarde si no se logró mantener el poder.

"Políticas que en términos de bienestar social tienen efectos positivos tanto a corto como a largo plazo son óptimas y no generan dilemas en la dirigencia. Políticas con efectos negativos a corto y largo son fáciles de ser descartadas", agrega.

Las dudas y los problemas aparecen cuando se tienen medidas con signos contrarios en las distintas “ventanas temporales”. Una correcta asignación de los recursos indicaría que, si una política incrementa el bienestar a mediano y largo plazos, debería llevarse adelante, aun cuando en el corto genere costos. Y si una política disminuye el bienestar a largo plazo, no debería llevarse adelante, a pesar que en el corto genere beneficios. Pero la lógica política resulta generalmente inversa, si se deben evitar costos y generar beneficios en una ventana temporal corta, las políticas que más chances tienen de ser validadas serán aquellas que satisfagan esta condición, independientemente de su resultado completo o final.

La intervención a mercados con importantes saldos exportables es justamente una política de efectos positivos y visibles a corto plazo, pero muy negativos (y menos claros para la ciudadanía) a medida que transcurren los años. El proceso de intervención al mercado de la carne bovina 2005-2010 y sus resultados económicos, descriptos en esta columna, son ilustrativos al respecto y debieran servir de experiencia para no repetir errores.

El economista del IERAL agrega que estos procesos de intervención tienen una dinámica relativamente sencilla: la intervención modifica el destino de la producción de un bien, reasigna producto desde el mercado externo hacia el mercado interno, los precios internos bajan, se logra aumentar el consumo local y todo funciona hasta que… los saldos exportables desaparecen, fenómeno que puede durar más o menos tiempo según la respuesta de la producción al cambio en las condiciones del mercado; en función de la velocidad de respuesta de la producción (afectada por la intervención), los efectos positivos serán más o menos efímeros, mientras que los negativos serán permanentes, al menos hasta tanto se reconstruya el capital dañado.

"Es importante que la toma de decisiones de política pública extienda su horizonte temporal, que la ventana de evaluación que se realiza desde la política, dados sus intereses, incluya todos los efectos y cambios que la propia política genera sobre los agentes económicos a medida que transcurre el tiempo y estos adaptan sus decisiones al nuevo escenario. Y para lograr ello, que no es sencillo, en ningún país del mundo, es necesario redoblar los esfuerzos de análisis y comunicación de los efectos económicos completos de las políticas y también la capacidad ciudadana para incorporar toda la información pertinente en su toma de decisiones políticas", concluye.

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