Leche en góndola: el reclamo "urgente" de la industria láctea al Gobierno

El titular del Centro de la Industria Lechera repasa la actualidad de un sector clave de la economía

Leche en góndola: el reclamo "urgente" de la industria láctea al Gobierno
31deEnerode2022a las10:17

Si bien enero históricamente es un mes que suele ser de descanso, en un país como Argentina hay que seguir activo porque todo puede suceder, y cada año se confirma que así es. Siguendo un poco este encuadre, Ercole Felippa, el titular de la cooperativa láctea Manfrey y también presidente del Centro de la Industria Lechera (CIL), sigue en marcha y evaluó con Agrofy News la actualidad del sector en este inicio de 2022.

“Siempre cuando analizo al sector no lo hago de forma individual por eslabones, sobre todo por la relación entre la producción primaria y la industria, por mi caracter de productor y también desde una empresa”, comienza diciendo desde Freyre en la provincia de Córdoba.

“Es cierto que cerramos un año con aumento de producción, después de un 2020 que ya había tenido un crecimiento. Los números que tenemos nosotros como cámara son positivos, pero son un poquito menor a las cifras oficiales. Estamos cerrando un año con 2,5 por ciento arriba, frente a 3,8 por ciento de mayor producción, según lo plantea el Ministerio”, explica.

Con un clima que fue tornándose más seco, perjudicando la producción, “los precios en el tambo, ante la inflación, terminaron siendo mayores, subiendo un 70 por ciento frente a un costo de vida del 50 por ciento. Aún con esos aumentos no se llegó a la relación histórica de un litro de leche, dos kilos de maíz”.

Felippa entiende que “al analizar los números del sector, de alguna manera se explica que los resultados de las compañias terminan siendo negativos, o al menos neutros. Cuando se publica la inflación se basa en los precios minoristas, que aumentaron 63,4 por ciento, pero si tomamos los precios mayoristas, que subieron 44 por ciento, tenemos una brecha de 19 por ciento que el consumidor terminó pagando y que no quedó en los dos principales de la cadena”.

Si este criterio se toma en un plazo de los últimos dos años, “esa brecha llega casi al 26,5 por ciento y es algo que venimos planteando ante los funcionarios de Comercio Interior, porque cuando se analiza el aumento de los lácteos se lo hace desde la mirada del consumidor y no en la salida de fábrica”. Lo que remarca es que “no voy a hacer un juicio de valor si hay una apropiación de la renta, porque hay aumento de costos, pero si quiero que hagamos una lectura correcta del comportamiento de los precios”.

En cuanto a los costos, desde el CIL se estima que la suba estuvo en el orden del 49 por ciento, mientras que los lácteos y sus precios generales crecieron 44 por ciento, los Precios Cuidados subieron sólo 23 por ciento. “Si analizamos la brecha entre los costos y los Precios Cuidados llegamos cerca del 24 por ciento”. En este punto está uno de los aspectos más complejos del sector lechero.

Entonces siguen los problemas de fondo en la macroeconomía, que generan consecuencias en los precios ofreciendo un “descalabro” general que permite analizar a partir de los números del Banco Central que “en el último año el endeudamiento en términos generales de las empresas lácteas tuvo un aumento considerable, porque sigue una máxima que es lo que no se recupera a través de precios se transforma en mayor cantidad de deuda”.

Según Ercole Felippa, “el consumo cuando se mide en términos generales, en litro de leche por año y por habitante, da un número levemente superior al año anterior con 186 litros, frente a 184 en 2020, por lo tanto nos permite entender que no es un mal número si se tiene en cuenta que cuando se superaron los 200 litros al año por persona estábamos en un contexto de atraso cambiario, bajos precios de exportación, teniendo un remate de productos en el mercado interno que no generaba un crecimiento genuino”.

La demanda no es mala y supera los parámetros promedio sugeridos por la Organización Mundial de la Salud en cuanto a la ingesta de proteínas lácteas, pero “es cierto que hay una enorme pérdida de poder adquisitivo por parte de los consumidores y en este contexto los más afectados a la hora de medir el consumo son los sectores más pobres”. Por lo tanto, lo que debería recuperarse con precio y consumo, tiene un techo que no es el mismo que en otros países, sino que está relacionado a una población que come lo que puede y no lo que desearía.

¿Y la política?

Días atrás las entidades empresarias de la lechería participaron de una reunión donde estuvieron presentes funcionarios de Desarrollo Productivo, de Comercio Interior, de Agricultura, donde se intentó mostrar predisposición para lograr consensos y generar propuestas superadoras para que tenga un impacto real en la producción y la productividad del sector.

“La única forma genuina de que los precios sean competitivos es con una mayor oferta, pero para eso tienen que generarse condiciones atractivas para el productor, no sólo por rentabilidad, sino por la competencia por la tierra, por ejemplo. Por eso la intención es trabajar en una propuesta superadora a los Precios Máximos, Cuidados, o como quiera denominárselos, con volumen determinado y a precios acordados, para que la cadena pueda ir recuperando lo que ha ido perdiendo en estos dos años a pesar que el consumidor haya pagado aumentos”.

A poco más de un año de estar representando a las principales 21 industrias lácteas del país, Felippa entiende que “la nuestra es una actividad compleja, por eso hay que salir del paradigma de bajar y subir retenciones, restringir exportaciones. Tenemos que empezar a pensar en cuestiones que nos permitan aprovechar el potencial de nuestra lechería, teniendo en cuenta las proyecciones de demanda global y la oferta de la producción. No son muchos los países que están en condiciones de afrontarlo y uno de esos es Argentina”.

Sin demorar demasiado la necesidad “el productor tiene que cobrar un precio razonable, pero para eso hay que generar una serie de acuerdos que aporten previsibilidad, tanto para el sector primario, como para el industrial, para que podamos aprovechar el potencial, crecer en producción y no sólo dependiendo de la cuestión meteorológica”.

Existe en el marco de la pandemia una situación de precios internacionales de los lácteos, particularmente de la leche entera en polvo y la descremada que “están por fuera de la regla”, ya que “en los últimos años fueron más los años en los que los precios de la exportación estuvieron por debajo de lo que contribuye al mercado interno, por eso hay que tener una agenda que nos permita mejorar la competitividad en lo macro y en lo micro de la cadena, para aprovechar la mayor demanda a nivel mundial, donde necesitamos precios competitivos, porque nadie paga sobreprecios”.

Entran a jugar en este sentido todo lo vinculado a las variables impositivas, de infraestructura, de condiciones laborales y gremiales, además de la mejora de la competititivad en tambos e industrias, que pueden parecer temas menores, pero que requieren cambios para obtener mejores resultados finales.

“Hay muchísimo por hacer, porque no siempre la leche en polvo va a estar arriba de los cuatro mil dólares por toneladas, entonces tenemos que estar todos preparados para ser absolutamente competitivos a través de la aplicación de tecnologías de mejoras de procesos, pero también de las cuestiones macro como que se logre entender que cuando exportamos leche en polvo se va con eso un gran porcentaje de impuestos”.

El titular del CIL explica que en el último encuentro con el Gobierno hubo una manifestación de estar a disposición para que se baje la carga impositiva en los lácteos, sin embargo “hay que trabajar sobre aspectos operativos y técnicos, cada área tiene que hacer su parte para que Argentina crezca en producción, en consumo interno y en exportación”. Se mencionó incluso la necesidad de disponibilidad financiera para mejorar los procesos productivos e industriales.

Es así que “en una segunda etapa tendremos que pasar de lo conceptual a los análisis y trabajos para ir a lo concreto”.

No es llamativa la respuesta al consultar por posibles plazos para debatir esto. “No hay una fecha, pero en este país la realidad no nos permite tomarnos mucho tiempo. De forma urgente tenemos que salir del esquema del congelamiento de precios, que es lo que genera un mayor impacto, es lo más urgente porque los costos siguen aumentando día a día y en el sector estamos sufriendo las cosecuencias del marco macroeconómico”.

Con un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional que tiene una primera instancia, el sector lechero argentino acusa recibo de las demoras y las falencias, por eso es que no queda claro por que algunos ajenos quisieran aventurarse en una producción tan compleja y poco tentadora a la hora de ganar.

Cooperativa en marcha

En el centro-este cordobés, la cooperativa Manfrey recorre su camino de expansión sin apuros. “No estamos ajenos al contexto, pero 2021 fue un año no tan malo como pensábamos, con un crecimiento en la facturación gracias al volumen de ventas y la consolidación en los mercados. Cerramos un ejercicio no cómo hubiésemos querido, pero terminó siendo no tan malo, lo cual nos permitió cumplir con los objetivos que teníamos previstos”.

Felippa es el rostro de la láctea hace mucho y como productor y directivo entiende perfectamente las alternativas sectoriales.

“Ampliamos nuestra planta de yogurt, que con la demora de equipos importados podría estar operativa en el próximo mes. Por otro lado, estamos en pleno proceso de construcción del primer módulo de un tambo robotizado de la cooperativa”.

La intención de tener materia prima propia se acompaña de un proyecto de cuatro módulos, como objetivo estratégico que crece en el inicio de la Ruta E95, a pocos kilómetros de la provincial 1, en una de las zonas más lecheras de Córdoba.

“Entendemos que para la primavera podría estar operativo, con cuatro robots por módulo que abarcaría en esta primera etapa a unas 280 a 290 vacas”, explicó Felippa entendiendo que “en medio de un contexto dificil para el sector cooperativo, Manfrey es un ejemplo de cómo se puede trabajar bien, con resultados concretos”.

Manfrey tiene 110 tambos activos y procesa 550 mil litros diariamente. Su presidente es concreto, “las cooperativas siguen siendo una herramienta válida de gestión empresaria, en la medida que nos 'aggiornemos´ a la realidad de hoy, tenemos que tener muy claros los conceptos de competitividad y eficiencia, tal como el resto de las empresas, para darle un buen servicio al productor asociado y pagar un buen precio”.

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