Lejos de los mitos, el sorgo se instala en los tambos: la experiencia de la familia Gilli

En la región más lechera del país, Advanta Semillas mostró en un establecimiento el resultado del cultivo

Lejos de los mitos, el sorgo se instala en los tambos: la experiencia de la familia Gilli
21deMarzode2022a las10:44

El tambo tiene múltiples alternativas para producir, diferentes manejos en pasturas, en el ordeño. Hay muchas variantes y en medio de tantas posibilidades el sorgo se presentó este año como una respuesta concreta ante el embate del calor y la sequía.

En Colonia Raquel, la familia Gilli abrió este jueves su campo para mostrar la forma de utilizar al sorgo como un material multipropósito y con rendimientos que demuestran ser una elección concreta para sostener y mejorar la productividad.

Para mostrar toda la tecnología a campo, fue Advanta Semillas quien organizó un encuentro en un tambo estándar de la principal cuenca lechera argentina, que trabaja con un fuerte entramado familiar en 130 hectáreas, ordeñando 120 vacas que tienen en los últimos seis meses un promedio de 23 litros de producción diaria, llegando a un balance de 2.600 litros, sumando 120 cabezas en recría y 34 vacas secas.

Con la intervención de técnicos de Advanta, pero también de asesores privados, la jornada incluyó un amplio recorrido por diferentes estaciones, donde se detallaron las caracterísitacas de la Estancia Las Tunas y su sistema productivo, donde el sorgo entra en juego tanto para el pastoreo como para la confección de silaje y reservas.

Los materiales sembrados fueron ADV 2499 (BMR) y ADV 8101 MGRR2, aportando fibra y granos, pero también el ADV 2800 para el pastoreo que cubre el bache estival y el descanso de los lotes de alfalfa.

El Ing. Agr. Julián Siri, gerente de Desarrollo de Advanta explicó: "Este es un establecimiento bien lechero, semi pastoril, donde podemos mostrar qué nos puede aportar el sorgo en estos sistemas, tanto en el pastoreo como en los silajes y así romper los mitos sobre este cultivo en los planteos de alta exigencia energética, como lo requiere la lechería”.

Además de repasar el trabajo que se hace en el tambo, con una dinámica contundente se presentó al producto que se puede ensilar y que tiene probadas ventajas con el autoconsumo. Con buena calidad de grano y de fibra, que mejoran la digestibilidad y el tiempo del rumen, picándose al 35 por ciento de la humedad, queda demostrado que un buen trabajo con las máquinas puede reducir hasta el siete por ciento las pérdidas del cultivo.

Ya embolsado y a disposición en un terreno alto, firme, cercano a una aguada, lejos de la sala de ordeño, con ubicación de norte a sur para un mejor efecto del sol en todo el silo, el autoconsumo le permite a la familia Gilli haber tenido un menor capital inicial de inversión, por requerir menos personal, menos horas de trabajo, menos gastos de combustible e inconvenientes con las maquinarias. 

Además ofrece equiparar la ecuación ante la oferta de pasto, el aporte del heno y una vez que se abre el silo, ajustar la ración, ya que dependiendo de la época los animales comerán entre diez y 20 kilos diarios, avanzando entre 20 y 25 centímetros diarios en la bolsa, que contiene material tratado con inoculante para su mejor conservación, reduciendo los efectos del oxígeno.

Con la oferta del 24 por ciento de materia seca a la hora del autoconsumo, en este establecimiento se utiliza la apertura frontal, prolija, ya que la consideran más controlable, con menor cantidad de desperdicio, con mayor practicidad para el trabajo y mayor limpieza en el sector.

“Tener híbridos BMR nos da mayor digestibilidad de la fibra y nos permite tener un silaje de alta calidad para aumentar los niveles de grasa en leche. Por otra parte, el sorgo forrajero multicorte también es BMR para suplir a las alfalfas, siendo un recurso de calidad que no implica resignar en producción y eficientizar la carga del campo”, agrega Siri.

El especialista destaca que “el sorgo es un cultivo absolutamente versátil y está muy relacionado con la gandería, por eso venimos a posicionar y a mostrarle a los productores que pueden aportar los distintos biotipos de sorgo para diferentes categorías, en planteos lecheros, de cría y recría, con cualidades diferentes al maíz pero que permite hacer más eficientes los recursos para el productor”.

Existe en la empresa el convencimiento y la demostración con datos que el sorgo es la alternativa, más aún en tiempos como los atravesados durante el verano en los que el cultivo pudo recuperarse y  superar la adversidad de la sequía y el calor en registros históricos. 

Sembrado a principios de noviembre, estos lotes en particular estuvieron “pausados” entre mediados de diciembre y fines de enero, cuando retornaron las lluvias retomando el crecimiento con recuperaciones de ciclo que lo hacen esencial al momento de necesitar rusticidad en tiempos de condiciones extremas.

Hacer un mejor picado de sorgo y poder exprimir al máximo la genética de los cultivos, tiene en la forma de hacer el silo tres claves importantes como “la elección del híbrido según el requerimiento final, el manejo debe ser el adecuado para llegar al momento adecuado de picado, con maquinaria bien calibrada que permita evitar calidad, kilos o nutrientes”, explicó el Ing. Agr. Julián Siri.

En el tambo, la familia

Elidio Gilli es el jefe de familia y el dueño de la tierra donde históricamente se hizo cría de animales y agricultura, pero Graciela Baralle fue la que empujó la idea de armar un tambo.

“Mi papá falleció en 2006 y quería dejarme como herencia un tambo y fue así que en 2007 armamos este”, dice la madre de cuatro hijos que se crió en el campo, produciendo leche y hoy lidera esta empresa donde Cristian y Juan Franco están a cargo de los animales y Hernán con Guillermo se encargan de la agricultura.

“En un año terrible para la lechería, como era 2007, nos decidimos a empezar, a pesar que las empresas no querían recibir la leche, pero con cien vaquillonas empezamos de a poco a medida que fueron teniendo cría y ahora tenemos nuestra propia historia”.

Con su mamá y su suegra disfrutando de esta experiencia diferente en el campo, recibiendo a productores, profesionales y prensa, Graciela reconoce que las decisiones de la empresa se toman en conjunto, aunque también sus nueras tengan actividades designadas dentro del funcionamiento de una estructura que conserva desde que abrió a los mismos ordeñadores en una fosa con diez bajadas y donde lo fundamental es el buen trato a los animales y el cuidado de los recursos humanos.

Habiendo vivido muchos años en el “casco” del Establecimiento Las Tunas, que se remonta a principios de 1800, ella se dice “fanática del sorgo”, puede ser por haber visto la forma de trabajar que su padre tenía y es por eso que el cultivo tiene tanta preponderancia en la producción de este tambo que tiene la particularidad de ordeñar a la 1 de la mañana todas las madrugadas del año, con otra visita a la sala a las 10 de la mañana en verano y a las 13 horas en el invierno, adaptado esto a la voluntad del personal y respetando la necesidad de descanso y sombra de los animales, que se alterna con pastoreo y silaje.

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