Freno político: invirtieron $200 millones para poner una planta de soja en Formosa, entraron en un "remolino burocrático" y apuntan a Insfrán

La odisea de tres emprendedores para abrir la única planta procesadora de soja en Formosa

Freno político: invirtieron $200 millones para poner una planta de soja en Formosa, entraron en un "remolino burocrático" y apuntan a Insfrán
29deNoviembrede2022a las08:05

Cuando Juan de Hagen comenzó, hace casi dos años, con el proyecto de instalar la primera planta procesadora de soja en Formosa, lo que menos se imaginó era todas las trabas que iba a tener que sortear. “Sin dudas el tema es político”, afirma el emprendedor, quien argumenta que desde la empresa estatal que distribuye la energía eléctrica le niegan el suministro porque uno de sus socios lanzó su candidatura a gobernador provincial.

“De manera verbal nos dijeron que no nos daban electricidad porque era una orden de arriba, pero de forma escrita ponen excusas”, razona De Hagen, quien es veterinario y hace 12 años decidió mudarse a la provincia del noreste argentino, adonde llegó para hacer desarrollo de campos ganaderos y agrícolas.

La planta, que significó una inversión de 200 millones de pesos al cambio actual, además de brindar valor de origen a la producción local, también significa un impulso a la región.

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Juan de Hagen: una necesidad insatisfecha

Todo surgió cuando De Hagen advirtió, junto a su socio comercial Francisco Paoltroni, una necesidad al observar el avance de la producción forrajera —predominante de maíz y sorgo, haciéndose monocultivo de gramíneas— para suplementar la hacienda y cubrir los baches invernales. “Empezamos a ver que iba a ser necesaria la soja para hacer las rotaciones y cuidar el suelo, pero su implementación estaba demorada por la lejanía de los puertos y la dificultad de colocar la mercadería”, recuerda.

Ese fue el puntapié inicial para concebir la necesidad de una planta para poder hacer el procesado dentro del territorio provincial. “Entonces decidimos arrancar con este proyecto. Lo veníamos hablando hasta que en febrero del año pasado vimos que ya había una superficie suficiente que justificara la instalación de la planta”, apunta respecto de la cantidad de hectáreas de soja que hay en la zona.

Para llevar adelante el proyecto, Paoltroni y De Hagen se unieron a Roberto Schulz para fundar la empresa Agroindustrias de Formosa.

Agroindustrias de Formosa: el largo camino hasta que la planta sea operativa

El proceso de instalación fue largo y lo primero fue buscar un terreno que cumpliera con ciertas características, como estar sobre la ruta. Una vez que encontraron el lugar ideal, en la localidad de Ibarreta, iniciaron la construcción y empezaron a realizar los trámites para la instalación de energía eléctrica, un punto clave para que las dependencias gubernamentales, como Agroindustria y Senasa, habilitaran la planta. “Nos exigían que estuviera funcionando para ser auditados y avanzar con la habilitación”, sostiene De Hagen.

Todo parecía encaminado, y en octubre de 2021, Refsa, la compañía distribuidora de energía de la provincia, aprobó el proyecto de factibilidad e ingeniería de obra civil.

Pero todo cambió, confía De Hagen, cuando uno de sus socios, Paoltroni, lanzó su candidatura a gobernador de la provincia para las elecciones de 2023, con un partido local. Bajo el lema “más libertad, trabajo y progreso”, Paoltroni decidió disputarle el poder al histórico Gildo Insfrán, quien gobierna Formosa desde hace 27 años.

“En junio de ese año [2021] vino Refsa a hacer la conexión. Previamente ya habían auditado la obra que hicimos, pero cuando llegaron, desde la oficina central se negaron a hacerlo”, cuestiona De Hagen. Según rememora el emprendedor, al principio y de forma oral, desde la firma le indicaron que había “una orden de arriba” para no llevar adelante la tarea. Pero luego, de forma oficial aseguraron no poder realizarla, porque para hacer el trabajo de conexión de la planta, Refsa debía cortar momentáneamente la electricidad de las localidades cercanas, algo que —tal como se lee el documento enviado por el ente— “generaría pérdidas a la empresa por la energía no vendida e inconvenientes a los usuarios de la zona”.

El grupo electrógeno y el aumento de los costos

“Hicimos un reclamo por escrito a la compañía, preguntando por qué no conectaban la luz, si teníamos todo aprobado por ellos, y en ese momento, usaron la excusa de que no teníamos las habilitaciones pertinentes. Pero para tenerlas, necesitábamos tener electricidad primero”, describe De Hagen. Desde el organismo les decían que no podían brindar el suministro si los entes gubernamentales como Senasa no los habilitaban, pero para hacerlo, Senasa, por ejemplo, necesitan tener el producto terminado y, por ende, primero tener la planta operativa.

“Entramos en un loop, en un remolino burocrático, porque la compañía no daba luz porque no teníamos las habilitaciones, y estas no salen, porque no teníamos la planta activa”, detalla.

Ante la situación, los emprendedores decidieron iniciar un reclamo de defensa al consumidor ante el ente regulador de la provincia, pero los argumentos esgrimidos fueron los mismos: necesitaban las habilitaciones de las dependencias estatales.

Tras varios meses en ese laberinto burocrático, hace unas semanas decidieron alquilar un grupo electrógeno. “Arrancamos hace 15 días y pudimos poner en marcha las operaciones, con el suministro de energía a través de un grupo electrógeno, que aumenta diez veces el costo respecto de lo que sería tener conexión de red”.

Finalmente, y gracias al alquiler del equipo, los trámites en Senasa están avanzando y los otros también están en curso. “Estamos esperando poder terminar de tener todo aprobado para que la compañía deje de tener excusas y nos haga la conexión”.

La planta: una oportunidad de potenciar la zona

Actualmente el emprendimiento emplea a cinco personas, pero tiene proyectado incrementar el número de trabajadores a medida que aumenten la capacidad de producción. La planta tiene capacidad para procesar 7500 toneladas por año, por lo que absorbería la producción 4000 hectáreas de cultivos de la zona. Asimismo, en una segunda etapa, estiman duplicar la producción, con agregado de otra línea de trozado y pensa.

“En la zona se siembran 15.000 hectáreas y la idea es que nosotros las procesemos. Además, hay hectáreas potenciales, así que todo se irá incrementando.Se potencia toda la zona, porque ahora tienen la posibilidad de colocar la soja a nivel local , y también el expeller que se produce como subproducto, que es usado para la alimentación animal”, destaca De Hagen. En este sentido, el veterinario explica que la provincia de Formosa importa el 100 por ciento del expeller que se utiliza en sus campos, por lo que esta planta permite tener el subproducto de manera local y de forma directa.

“Además, hay trabajos indirectos que se generan por el mayor incentivo que hay a la gente para ponerse a producir”, reconoce. 

La procesadora ya tiene un efecto a nivel local inmediato, dado que pequeños productores, que anteriormente tenían chacras algodoneras que quedaron abandonadas con la caída del negocio del algodón, hoy están motivados porque advierten que existe una reactivación y una salida para producir a pequeñas escala. “Hay alrededor de 40 productores que tienen 50 hectáreas, que tienen un incentivo a poner de nuevo a trabajar sus campos”, completa.

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