Un llamado desde Economía amenazó con cerrar las exportaciones lácteas si no planchan el precio de la leche

El secretario de Comercio Interior, Matías Tombolini, se encargó de comunicar el mensaje a las empresas; automáticamente se frenó la suba del precio a la leche cruda

Un llamado desde Economía amenazó con cerrar las exportaciones lácteas si no planchan el precio de la leche
31deEnerode2023a las15:44

Un llamado desde el Ministerio de Economía encendió las alarmas de las empresas lácteas. El mensaje fue claro. Pisan el precio de la leche o se cierran las exportaciones, resumió el titular de una empresa grande del mundo lácteo.

El secretario de Comercio Interior, Matías Tombolini, fue explícito, contó una fuente de la industria. Según reconstruyó este medio, hubo más de una empresa donde el funcionario les comunicó que si pagaban el siete por ciento de aumento a los productores tamberos, les iba a cerrar las exportaciones. Esta medida afectaría los compromisos internacionales que complican a las firmas puntualmente, si no también a la marca argentina en el mundo. Agrofy News consultó al secretario, pero al momento de publicar no recibió ninguna respuesta.

“Es difícil anticiparlo, pero son herramientas de políticas económicas que el Gobierno tiene y de hecho las usa. Hoy, ese tipo de medidas (por el cierre de las exportaciones), serían un retraso no solamente para el sector, sino para el país, donde venimos perdiendo participación en muchas actividades, a pesar de tener ventajas comparativas intrínsecas”, comentó días atrás a este medio, el titular del Centro de la Industria Lechera, Ercole Felippa, sobre un posible cierre.

En diciembre, el panel de 18 industrias principales pagó un promedio de 67,76 pesos por litro al productor. El precio fue un 7,9 por ciento más que en noviembre, pero con un balance del año de 93,7 por ciento anual, algunos puntos por debajo de la inflación general medida por el INDEC de 94,8 puntos porcentuales. 

Hubo una seguidilla de pérdidas para la producción primaria, teniendo en cuenta que el último mes de 2022 cerró con un promedio de costo productivo de 73,42 pesos. Esto representó 5,66 pesos por arriba del valor cobrado, según destacó el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina. Al mismo tiempo, las industrias intentan apurar el ritmo de ajuste en alza, para contener a los tambos, pero también para asegurarse la materia prima para su proceso.

Según reconstruyó Agrofy News, la mayoría de las empresas lácteas, grandes, medianas y pequeñas, se estaban acercando al pago de 72 pesos por litro de leche cruda, que se remitió durante enero. Sin embargo, los frenos oficiales no tardaron en llegar.

Cierre a las exportaciones lácteas

Con el llamado de Tomobilini y la amenaza del cierre de las exportaciones, es así que las empresas lácteas decidieron contener el pago a los tambos en el cuatro por ciento, para no arriesgar su sustento. Ese 4 % se condice con el aumento habilitado por Precios Justos, comentan en el entorno de la industria.

La semana anterior, un centenar de contenedores con diferentes destinos tuvieron demoras en los turnos de embarque. Las pérdidas económicas sumaron al rojo sectorial que, de forma concreta, no encuentra un poco de coherencia en la toma de decisiones.

Este pedido se genera a partir de la necesidad de mayores pagos por materia prima, que exceden al cuatro por ciento que el Ejecutivo pretende como tope inflacionario. Claramente, lo que más afecta a la producción en la Argentina no es la sequía, sino las políticas díscolas que cada día imponen nuevos condicionamientos.

“Sería una medida catastrófica para la lechería el cierre de las exportaciones, porque hoy lo que produce Argentina, por más que caiga la producción, alcanza y sobra para abastecer al mercado interno”, explicó Felippa días atrás.

La falta de lluvias recortó todo tipo de reservas en pasturas y granos, como en el caso del maíz de primera que tuvo pérdidas históricas, el de segunda que tiene recortes de gran importancia. Además, se presagia un otoño complejo en cifras productivas para el campo en general, pero para la lechería en particular.

El año 2022 cerró sin crecimiento, rondando los 11.500 millones de litros anuales, y este verano sigue con una tendencia en baja. Por leyes lógicas de oferta y demanda hacen que la materia prima deba apreciarse para conservarla en el proceso de cada industria.

Mientras el Gobierno cree que con el Programa Precios Justos podrá contener una espiral inflacionaria, encuentra cada mes complejidades que parten del ajuste de servicios, del precio de los combustibles, e incluso de las paritarias, haciendo que estos nuevos escollos en los sectores productivos encuentren desafíos insalvables.

En el marco de Precios Justos, se fuerza a un cuatro por ciento mensual de ajustes de precios, aunque sean empresas que no estén dentro del programa. A muchos productores los sorprendió en las últimas horas una comunicación de una empresa frenando el precio en 69,50 pesos por litro, cuando se esperaban algunos pesos más. 

“Si nosotros analizamos el comportamiento de la materia prima, en el año cerrado, prácticamente estuvo acompañando a la inflación, pero hubo meses que estuvo por debajo, entonces debemos tener en cuenta el factor de la estacionalidad. En los meses de baja producción, los precios van a estar por arriba de la inflación y eso no va a ser consecuencia lógica del comportamiento del mercado, que debería ser el principal motivo”, anticipó Felippa en la entrevista con Agrofy News.

Entendiendo que los adicionales por volumen, calidad y composición pueden llegar a hacer las diferencias en las liquidaciones, la contracción de los números no fueron casuales. Fue el llamado telefónico que llegó a algunas industrias directamente por parte del secretario de Comercio Interior, Matías Tombolini, el que hizo que los ajustes del valor de la materia prima tuviera un límite.

Al mismo tiempo, el Gobierno se enorgullece en decir que 2022 fue un año récord en ventas al exterior del sector. “Los volúmenes de producción más altos de nuestra historia y con un récord de exportaciones llegando a más de US$ 1.700.000.000 anuales, superando al período 2021 donde se exportaron alrededor de US$ 1.300.000.000”, según lo expresó días atrás un comunicado de Agricultura. 

A pesar de esos números, que hasta mencionó Sergio Massa al anunciar el programa Impulso Tambero, este es el rincón que encuentra el Ejecutivo para apretar a la lechería.

Sin poder ajustar valores en góndola, con controles arcaicos de precios, sin posibilidad de asegurarse a través del valor los litros de leche necesarios para la producción de lácteos, con las desventajas sectoriales que planteo la doble edición del dólar soja, con la demora en el pago de los reintegros a la exportación, con el sostenimiento del cobro de derechos de exportación, se genera un marco agravado por la sequía, pero que de forma absoluta la política lo complica aún más.

Regresaron las peores prácticas de los funcionarios para intentar contener a una economía descontrolada. Esto no hace más que generar a futuro un panorama cada vez más complejo.