Por la sequía, reapareció una localidad que había quedado bajo el agua
Se pueden observar los escombros de lo que fue la ciudad previa a las inundaciones; la historia del pueblo que quedó escondido bajo el agua
Por
La bajante del agua en la laguna Mar Chiquita ha dejado a la vista las estructuras que formaban Miramar de Ansenuza antes de que desapareciera por una inundación en los años 1970. El nuevo paisaje provoca nostalgia, pero también ha devuelto los turistas a la localidad.
Bajante de Mar Chiquita y reaparición de Miramar de Ansenuza
Creca de 1970, las 36 manzanas de la vieja Miramar cordobesa quedaron abajo del agua. Había 102 hoteles, 64 locales comerciales y dos iglesias, además de cientos de viviendas. En ese momento, la población se tuvo que reubicar más arriba.
Desde entonces, el agua llegó para quedarse, solo hasta la sequía histórica del 2023, cuando empiezan a aparecer ruinas de una ciudad ícono que ahora es solo escombros.
“Como historiadora no te digo que estoy feliz, pero no puedo describir en palabras las sensaciones que hoy tengo. Es ambiguo el sentimiento”, reconoce a La Voz Mariana Zapata, miembro del museo fotográfico “Dante Marchetti” de la Cooperativa Eléctrica y de Servicios Públicos de Miramar de Ansenuza.
Seguí leyendo
El grupo de agrónomos sin plata que en 2002 armó una empresa que hoy vende más de US$ 2.000 millones al añoSilvina Arrieta, secretaria de Turismo de Miramar de Ansenuza, recuerda con mucha nostalgia que había muchos espectáculos de primera línea nacional. El recuerdo tiene que ver con las ruinas del Anfiteatro de Nocheramas, con sus 120 banquitos y mesitas de cemento que luego de la bajante de la Laguna Mar Chiquita quedaron al descubierto.
Muchos de los asientos están intactos. Es que el molde de los asientos era de tractor “Pampa” y algunos contaban con respaldo de hierro, guardado exclusivamente para aquellos personajes vip de la época.

Desde el año pasado hasta ahora “la mar” bajó 70 centímetros y ya lleva cuatro metros y medio desde 2017 a esta parte: casi 400 metros en extensión en la costa, unas cuatro cuadras de calle. Por eso, buena parte del pueblo que se inundó en 1977 resurgió desde el fondo de “la mar”.
“Estamos organizando visitas guiadas los fines de semana y es increíble cómo se suma gente de la región que fue parte de nuestra historia. Entonces pasamos por varios estados anímicos, desde el empatizar porque alguien te dice ‘estoy parado sobre el techo de mi casa’, hasta reírnos por anécdotas en locales nocturnos como la pista universal o las nocheramas que tanto llaman la atención. Pero sobre todo pasa eso de ponerse en el lugar del otro, empatizar con gente que la peleó y vuelve hoy a recorrer estos lugares y les resulta durísimo. Revivir esa historia”, concluye Mariana Zapata a La Voz.
