Los cinco gráficos que explican la baja del precio de uno de los principales productos que exporta Argentina

De acuerdo a un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) el recorte de precios ya redujo la proyección de exportaciones en US$ 3.300 millones

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Los cinco gráficos que explican la baja del precio de uno de los principales productos que exporta Argentina
12deFebrerode2024a las13:25

El precio internacional de la harina de soja, uno de los principales productos que exporta la Argentina, cayó 23% en promedio desde octubre pasado y redujo la proyección de exportaciones en US$ 3.300 millones.

“Los precios FOB de exportación de la harina y pellets de soja argentina vienen con una marcada baja y del promedio de US$ 533/tn de junio a octubre de 2023, hoy se ubican apenas por encima de US$ 410/tn, un recorte cercano al 23%”, indicaron Guido D’Angelo y Emilce Terré de la Bolsa de Comercio de Rosario.

En cuanto al volumen, se observa que los cultivos de soja enfrentan condiciones de suelo que van desde regulares hasta malas, lo que genera estrés en las plantas y una pérdida de rendimiento en un momento crítico del ciclo del cultivo. A pesar de esta situación, las perspectivas de producción se mantienen por encima de los niveles registrados en la campaña pasada, lo que sugiere que no se repetirá el desastre productivo del año anterior.

En cuanto a los precios, la dinámica del Complejo Soja en los mercados internacionales presenta un panorama poco alentador. Los precios FOB de exportación de la harina y pellets de soja argentina han experimentado una marcada disminución, pasando de un promedio de US$ 533 por tonelada entre junio y octubre de 2023 a apenas poco más de US$ 410 por tonelada en la actualidad, lo que representa una reducción cercana al 23% y el nivel más bajo desde diciembre de 2021. Además, en Chicago, las posiciones de mayor volumen operado en harina han caído esta semana por debajo de los US$ 390 por tonelada.

Estas tendencias de precios tienen un impacto en las proyecciones de exportación de harina de soja para la próxima campaña 2023/24. Con previsiones preliminares de exportar más de 27 millones de toneladas de harina de soja, las proyecciones ya reflejan el impacto del recorte de precios. Al inicio de la siembra, la proyección de exportaciones de harina de soja superaba los US$ 14.560 millones. Sin embargo, con los precios actuales de exportación, se estima que el valor total de la harina de soja exportada podría ser de alrededor de US$ 11.270 millones, lo que representa un recorte exportador de aproximadamente US$ 3.290 millones, atribuible totalmente a la caída de los precios.

Por qué cae el precio de la harina de soja 

A pesar de posibles recortes, persiste la esperanza de una recuperación productiva en Argentina después del desastroso año pasado. Este factor se presenta como uno de los elementos que podría influir en la disminución de los precios internacionales, especialmente teniendo en cuenta la larga trayectoria de Argentina como principal exportador mundial de harina de soja.

"Debemos sumarle las alzas en la industrialización de Brasil y Estados Unidos, con China planteando un escenario de mediano plazo de menos demanda de harina de soja. Finalmente, una posición neta muy vendedora por parte de los fondos de inversión, luego de rápidas y fuertes alzas de tasas de interés a nivel global, es otro de los factores de peso a la hora de explicar la merma de precios de este producto de exportación fundamental para el comercio exterior argentino", agregaron los especialistas de la BCR. 

Mientras avanza la cosecha brasilera de soja, grandes importadores de harina de soja miran con atención la evolución productiva de la República Argentina. A la espera de la definición de rindes en el período crítico de los cultivos en nuestro país, muchos importadores especulan postergando compras, lo que colabora en debilitar los precios.

El aumento en el uso de aceite de soja para la producción de biodiesel y HVO (Aceite Vegetal Hidrotratado) en los Estados Unidos está respaldando el procesamiento de soja en ese país. En este contexto, con una demanda de harina que no crece al mismo ritmo que la de aceite, se están observando desbalances de oferta y demanda que empujan a los precios de la harina y pellets hacia abajo.

Molienda de soja: qué pasa con Brasil

Brasil aspira a romper su récord histórico de crush de soja en esta campaña, consolidando una tendencia al alza de más de dos décadas. Si bien los márgenes de molienda se muestran menores respecto del mismo nivel que disfrutaban en los últimos tres años, éstos persisten elevados y estimulando la industrialización de la soja. Aunque se espera un récord de consumo interno de harina de soja en el Brasil, también se proyecta el segundo nivel más alto de la historia para la exportación, según el USDA.

 

Las perspectivas para el biodiesel en Brasil son muy alentadoras y se anticipa que los próximos años continúen estableciendo récords en términos de producción. El aumento en la producción de aceite de soja, destinado principalmente a la elaboración de biodiesel, también fortalece la oferta tanto en el mercado interno como en el internacional de harina de soja brasileña.

Demanda China

El informe de la BCR indicó que el año pasado, el Ministerio de Agricultura de la República Popular China introdujo un plan para reducir el porcentaje de harina de soja utilizada en la alimentación animal. Este porcentaje, que representaba el 14,5% del total del forraje en 2022, disminuyó al 13% en 2023, y se espera que esta tendencia a la baja continúe. La reducción del año pasado implicó un recorte en el consumo de aproximadamente 9 millones de toneladas de soja. Este volumen equivale al 9% del total de importaciones de soja que el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) proyecta para China en la campaña 2023/24.

 

En cuanto a los operadores de Chicago, el informe realizado por Terré y D’Angelo destacaron que durante el período desde el inicio de la pandemia hasta marzo de 2022, las tasas de interés prácticamente en cero de la Reserva Federal estadounidense (Fed) desalentaron la compra de bonos y fomentaron fuertemente las inversiones de los fondos de inversión en commodities, en busca de mayores rendimientos. “La gradual recuperación de la economía mundial tras la pandemia, junto con el aumento significativo de la inflación a nivel global, llevó a los bancos centrales de todo el mundo a adoptar políticas monetarias más restrictivas”, concluyeron.

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