“En varios sentidos, los gauchos son como los cowboys": el texano que encontró su lugar en Argentina y montó un espacio único

De la exploración petrolera en Texas a la hospitalidad en el Valle de Choromoro

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“En varios sentidos, los gauchos son como los cowboys": el texano que encontró su lugar en Argentina y montó un espacio único
27deFebrerode2025a las08:23

En el año 2001, en medio de una crisis económica que azotaba a la Argentina, Harvey Risien, un geólogo texano con una exitosa trayectoria en la exploración petrolera, tomó una decisión que cambiaría su vida. Tras haber trabajado en diversas partes del mundo y acumulado una gran experiencia en el sector energético, se embarcó en la búsqueda de un lugar especial para establecerse.

Con un espíritu inquieto y aventurero, viajó por distintas provincias argentinas, explorando campos en Buenos Aires, Córdoba, Salta y la Patagonia. Sin embargo, fue en el noroeste del país donde encontró lo que sería su nuevo hogar: una propiedad en Benjamín Paz, en el departamento de Trancas, a unos 50 minutos de San Miguel de Tucumán.

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“Este lugar me llamó la atención por el río, que es el Salí, que llega de Salta, pasa por Tucumán y se convierte en el río Dulce en Santiago del Estero. Además, había muchos arbustos, cactus, algarrobos, quebrachos y cientos de miles de espinas. Había peligro… Todo se parecía mucho al sur de Texas. Por eso me gustó”, mencionó en una entrevista con La Nación. 

La estancia, con una extensión de aproximadamente 3.000 hectáreas, le recordó de inmediato a su Texas natal. Su paisaje, le evocaba las vastas extensiones de tierra del sur de los Estados Unidos. En 2003, finalmente adquirió la propiedad junto a un amigo texano, quien lamentablemente falleció años después. Desde entonces, Harvey ha convertido esta estancia en mucho más que un refugio personal: la transformó en un emprendimiento turístico que ofrece una experiencia única en el corazón del Valle de Choromoro.

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Pasa la mayor parte de su vida en Tucumán y todo gira entorno a los caballos y las escapadas a Cafayate, para comer y beber muy bien. Cada tanto vuelve a San Antonio, Texas, donde tuvo una compañía de exploración de petróleo que ya vendió y que lo llevó a hacer excavaciones por Bolivia, Rusia y Belice, además de buena parte de Estados Unidos.

Un amor por Tucumán y su gente

En su vida en Tucumán, Harvey conoció a una mujer local con quien tuvo dos hijos: Picassa y Oliver. También es padre de Hermés, fruto de una relación anterior. Aunque mantiene vínculos con su tierra natal y viaja frecuentemente entre Texas y Argentina, se considera un tranqueño de corazón. “En varios sentidos, los gauchos son como los cowboys. Se diferencian por la ropa, las botas y las monturas –que allá tienen una empuñadura–. En ambas culturas se traslada el ganado y los dueños de las estancias tienen una relación de complicidad parecida con los peones”, señaló Harvey.

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En su estancia, ha sabido integrar costumbres y tradiciones de ambas culturas, creando un ambiente único donde el espíritu texano se fusiona con la calidez tucumana.

Con el paso de los años, Harvey vio el potencial que su propiedad podía tener en el sector turístico. La pandemia de COVID-19, que obligó a muchas personas a replantearse su estilo de vida, lo llevó a tomar una decisión clave: abrir las puertas de su hogar al turismo. Con una visión emprendedora, invirtió en la construcción de un quincho, un spa y una piscina, además de acondicionar las ocho habitaciones de la casa principal para recibir huéspedes.

Un destino turístico en crecimiento

Actualmente, la Estancia El Álamo ofrece una variedad de actividades que permiten a los visitantes conectarse con la naturaleza y la cultura local. Desde paseos a caballo y ciclismo por los senderos del valle hasta clases de elaboración de quesillo con productores locales, la experiencia que ofrece Harvey va más allá de una simple estadía en el campo. Los visitantes también pueden disfrutar de noches estrelladas en un entorno inigualable, degustar vinos en la cava de la estancia y participar en excursiones guiadas por la región.

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El potencial turístico del Valle de Choromoro ha llamado la atención de las autoridades locales. En septiembre de 2024, el presidente del Ente Tucumán Turismo, Domingo Amaya, visitó la estancia y destacó su capacidad para convertirse en un motor económico para la región. Harvey, por su parte, ha expresado su deseo de posicionar a Estancia El Álamo como un destino para bodas, eventos corporativos y escapadas de lujo en el norte argentino.

Un refugio con historia y personalidad

La casa principal de la estancia, construida con un estilo colonial, refleja la fusión de culturas que Harvey ha abrazado a lo largo de los años. Decorada con obras de arte de artistas locales y texanos, la propiedad cuenta con una atmósfera acogedora y elegante. Además, la combinación de la hospitalidad tucumana y el carácter texano del anfitrión la convierten en un espacio único en la región.

“Mi familia llegó de Gran Bretaña a Estados Unidos en el barco Mayflower en 1640. Como muchos otros patriotas, pelearon en las Guerras de la Independencia, que fueron durísimas, y también en los conflictos de 1820 y en la independencia de Texas. Estuvieron en la Batalla de El Álamo, dónde resistieron los rebeldes texanos durante la revolución. Ahí hubo una matanza tremenda que desencadenó la recuperación de Texas para los Estados Unidos”, relató Harvey a La Nación, con orgullo por sus antecesores.

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Con una visión clara y un espíritu inquebrantable, Harvey Risien ha logrado transformar su estancia en un destino que atrae a turistas de todo el mundo. Su historia es un testimonio del poder de la pasión y la perseverancia, demostrando que, a veces, los lugares más inesperados pueden convertirse en el hogar perfecto. Hoy, su sueño de vivir en contacto con la naturaleza y compartir su estilo de vida con otros se ha hecho realidad, y Estancia El Álamo se ha consolidado como un punto de referencia en el turismo rural tucumano.

 

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