El joven payador Luciano Bares, nieto del Indio Bares, explicó cómo payar y la diferencia con el freestyle
Con solo 21 años, mantiene viva una tradición familiar que comenzó con su abuelo, el Indio Bares; defiende el arte criollo de la improvisación y apuesta por renovar la payada sin perder su esencia
PorJulio es el mes del payador, y desde La Posta, el streaming de Agrofy News Live se celebró con una entrevista especial a Luciano Bares, un joven de San Vicente. Con apenas 21 años, representa una nueva generación que busca mantener viva la llama de la tradición.
Nieto del reconocido Indio Bares, este joven criollo mamó la cultura desde la cuna. “La sangre tarde o temprano aflora en los sentimientos”, dijo al citar al oriental José Silvio Curbelo, y con esa frase resume el vínculo profundo que lo une a la payada.
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El grupo de agrónomos sin plata que en 2002 armó una empresa que hoy vende más de US$ 2.000 millones al añoLuciano comenzó desde chico, primero escuchando milongas camperas y luego sumergiéndose en la lectura de grandes poetas como Wenceslao Varela y Borges. “Uno nace con el don, pero también se forma. Leer, practicar, estudiar... todo eso hace al payador”, sostiene. Y agrega: “No hay que dejar morir esto, porque es hermoso”.
En la charla explicó las diferencias entre el freestyle y la payada, valorando la métrica y la estructura que distingue al arte criollo: “La improvisación es una sola, pero nosotros improvisamos en décima: diez versos octosílabos que riman entre sí. Es algo que se respeta y se aprende”. También rescató el valor del contrapunto, una forma de diálogo entre payadores que, más allá de debatir ideas, se construye desde el respeto.
Luciano será parte del evento por el Día del Payador el próximo 23 de julio en el Teatro Argentino de La Plata, en homenaje a la histórica payada entre Gabino Ezeiza y Juan de Nava en Montevideo, considerada la primera registrada por periodistas y un hito cultural del Río de la Plata. “Es una responsabilidad enorme representar eso. Es historia pura y un legado que los jóvenes tenemos que defender”, afirmó.
Aunque reconoce que hoy hay más raperos en las plazas que payadores en las jineteadas, no pierde el entusiasmo. Con presentaciones en distintas provincias argentinas y participación en la mítica Rural del Prado en Uruguay, Luciano proyecta su camino con humildad y compromiso: “Al gaucho se lo suele subestimar, pero puede cantar en un teatro, en un festival o en cualquier parte del mundo. Yo sueño con eso”.
Con apenas 21 años, Luciano Bares es prueba viva de que la tradición sigue andando, cuando se la lleva en la sangre... y también en el alma.
