Manejan un campo de 530 vientres y triplicaron el índice de preñez: cómo lo lograron

El establecimiento Tres Luceros, en Paso de los Libres, abrió sus tranqueras en una jornada del IPCVA ; con caravanas electrónicas, un plan sanitario integral y el acompañamiento del INTA, la familia Batalla–Ermácora muestra cómo un proyecto familiar logró convertirse en modelo

21deOctubrede2025a las16:40

En el corazón de Corrientes, a pocos kilómetros del puente internacional que conecta con Brasil, se levanta Tres Luceros, un campo que en apenas ocho años pasó de ser una división familiar a consolidarse como referente en innovación ganadera.

Más de 500 productores participaron de la Jornada a Campo del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA): "Tecnología y Manejo de Precisión: La Ganadería del Futuro" llevada a cabo en el establecimiento, en donde se pudo conocer el caso en primera persona.

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Tres Luceros, ganadería de punta en el norte argentino

Propiedad de María Marta Batalla y Marcelo Ermácora, Tres Luceros se dedica a la cría de ganado Brangus y Aberdeen Angus, con un plantel de 530 vientres en 1450 hectáreas. Es un esquema de manejo que combina tradición y tecnología. “Desde el inicio tratamos de introducir metodologías modernas para eficientizar el trabajo. La articulación con el INTA fue clave para crecer”, explicó Batalla.

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El apoyo de los institutos de Mercedes, Paso de los Libres y Curuzú Cuatiá permitió al establecimiento incorporar herramientas de gestión y prácticas productivas que hoy marcan la diferencia en la región.

Tecnología al servicio del rodeo

Uno de los pilares de la estrategia del campo es el uso de caravanas electrónicas, implementadas hace cinco años. Estos dispositivos permiten realizar un seguimiento individual de cada animal, registrando su evolución, peso, fertilidad y productividad.

De esta manera, lograron pasar de índices de preñez del 37% a más del 90%.

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“Ya no seleccionamos solo por lo que vemos, sino por los datos. Buscamos la vaca que dé un ternero cada año y apartamos a los animales que no cumplen con los parámetros”, detalló la productora. El sistema también resulta clave para la recría de toros, que Tres Luceros lleva adelante en convenio con una cabaña de Tandil, y que le abrió la puerta a la posibilidad de formar su propia cabaña en el futuro.

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Enfrentar a la garrapata: un desafío sanitario constante

La ubicación de Tres Luceros expone al rodeo a una amenaza permanente: la garrapata bovina, que afecta la sanidad y la productividad de la zona. Además, para mitigar riesgos, el establecimiento decidió inmunizar a todo el ganado joven y adulto contra el complejo Tristeza Bovina, una medida que demandó inversión y logística, pero que redujo pérdidas y fortaleció la sanidad del rodeo.

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“Cada ternero cuenta. Si no cuidamos desde la sanidad, todo lo demás se cae. Por eso trabajamos siempre en consulta con veterinarios y técnicos, para disminuir mermas y anticiparnos a los problemas”, aseguró Batalla.

Una gestión que pone el foco en las personas

Más allá de la tecnología, Tres Luceros sostiene su funcionamiento con un equipo reducido pero comprometido: un capataz, dos peones y personal temporario en épocas críticas como la parición o el destete.

Batalla destacó que la clave está en la comunicación y la capacitación: “No se trata solo de dar órdenes, sino de razonar juntos. Muchas veces el personal nos explica que algo no es posible de la manera que lo pensamos, y ese intercambio enriquece el trabajo. El equipo es como una familia y eso también es parte de la productividad”.

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Aprendizaje en clave regional

El hecho de estar en una zona fronteriza le otorga a Tres Luceros una ventaja estratégica. La relación con productores brasileños que invierten en Argentina permite un intercambio técnico y cultural que la familia valora.

“Ellos tienen otra cabeza para la ganadería, otro empuje. Siempre que podemos cruzamos el puente y vamos a sus cabañas, porque de esas experiencias uno aprende muchísimo”, contó Batalla, quien destaca la apertura y cordialidad del vínculo con los vecinos.

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Abrir las tranqueras para compartir experiencias

La jornada organizada por el IPCVA en Tres Luceros fue una oportunidad para mostrar estos avances y, al mismo tiempo, para advertir sobre los cambios que se vienen. A partir de enero, será obligatorio el uso de caravanas electrónicas en el rodeo bovino, una medida que aún genera dudas en muchos productores.

“Nos pareció importante abrir el campo para que otros pudieran ver cómo se aplica la tecnología, hacer preguntas y sacarse dudas en la práctica. Estos espacios de intercambio enriquecen a todos”, afirmó.

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En apenas ocho años, la combinación de tecnología, sanidad, capacitación y articulación institucional permitió que un campo familiar en Corrientes se convierta en un modelo para enfrentar los desafíos de la ganadería actual.

“Siempre hay que estar abiertos a aprender y a probar. El campo cambia todos los días y si uno no se adapta, queda atrás”, concluyó Batalla, convencida de que la ganadería del futuro se construye hoy, desde el trabajo cotidiano.

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