Escuchó una historia de campo y hoy cría hasta 40 vacas por hectárea en zonas desérticas con nopal
En Chamical, encontraron en una solución tan inesperada como revolucionaria; tiene menores costos, más eficiencia y sustentabilidad

En los llanos áridos de Chamical, provincia de La Rioja, donde criar una vaca requiere hasta 12 hectáreas y el agua escasea, Sebastián del Moral encontró una respuesta inesperada en la naturaleza: el nopal.
Lo que comenzó como una leyenda de campo sobre animales que sobrevivían comiendo cactus durante meses, hoy es un modelo ganadero intensivo que combina eficiencia productiva, rentabilidad y sustentabilidad ambiental.

Un legado familiar y una búsqueda personal
Sebastián es productor ganadero y estudiante de abogacía. Junto con su familia, maneja una inmobiliaria rural y grandes extensiones de campo con baja productividad. En su infancia escuchaba historias de "animales penqueros" que vivían sin bajar a beber agua por semanas, alimentándose únicamente de cardón. Esa curiosidad inicial lo llevó a investigar qué cactus eran más viables y manejables para un sistema intensivo. Así nació el Proyecto Nopal Green.
Inspirado por experiencias en México y Brasil, comenzó a experimentar con Opuntia ficus indica, el nopal sin espinas. Los resultados sorprendieron: vacas viejas, al borde de la muerte, recuperaban estado corporal y parían terneros saludables alimentándose solo de pencas de nopal. En pocos años, Sebastián y su equipo lograron mantener hasta 20 vacas por hectárea en tierras donde antes se necesitaban 10 para sostener una.
La primera etapa del Proyecto Nopal Green se centra en el uso intensivo del nopal como forraje. El cultivo es simple: requiere poco más que tierra, sol y voluntad. En una hectárea, mal manejada, se pueden obtener unos 200.000 kilos de nopal al año; bien manejada, hasta 400.000 e incluso más, según el INTA (hasta 800.000 kg/año).
Cada vaca consume aproximadamente 10.000 kilos de nopal por año, lo que permite sostener hasta 40 vacas por hectárea en condiciones óptimas. El contenido de agua del nopal (90%) reduce drásticamente el consumo de agua potable, mientras que su aporte nutricional (fibra, minerales, azúcares solubles) mejora el estado corporal, la digestión y la tasa de parición del rodeo.
“Encerramos dos vaquitas recién paridas sin darles ni agua, solo penca. A los 120 días salieron 40 kilos más gordas, con pelo brillante y los terneros perfectos”, cuenta Sebastián.

La tuna como herramienta de engorde
La segunda etapa del proyecto incorpora la fruta del nopal, la tuna, como suplemento energético para engorde en feedlot. Esta fruta contiene más azúcares que el maíz, lo que la hace ideal para sumar kilos en novillos en solo 60 a 90 días. Así, el sistema cierra el círculo: la penca sostiene, la tuna engorda.
En números: con 50 hectáreas de nopal, se pueden mantener 1000 vacas, obtener 800 terneros al año y engordarlos hasta los 300 kg usando solo penca y tuna. Esto representa una producción de 240.000 kilos de carne anual, con un ingreso estimado (junio 2025) de 720 millones de pesos.

Por otra parte, el modelo no solo es rentable, sino también ecológico. El nopal contribuye a la regeneración de suelos, disminuye la erosión y reduce la necesidad de desmontes o uso de agua potable. En un contexto de cambio climático, donde el 75% del territorio ganadero argentino tiene algún nivel de degradación, esta alternativa representa un cambio de paradigma.
Socialmente, Nopal Green apunta a frenar el éxodo rural. “Esto lo sufren muchas provincias: San Luis, San Juan, Mendoza, Catamarca, Santiago del Estero. Con el nopal, revalorizamos el campo y devolvemos arraigo a la producción”, explica Sebastián a Agrofy News.
Nopal: ¿el alimento del futuro?
El nopal está presente en todas las provincias argentinas. Es perenne, dura 20 a 30 años, y su plantación inicial requiere una inversión mínima. Sebastián ya asesora a productores ovinos de la Patagonia, donde se adapta bien al clima y ofrece una alternativa para sistemas mixtos, como el “cordero-burro patagónico”.
El nopal, poco popular, pero con potencial extraordinario, se perfila como una de las alternativas más sostenibles y rentables para la ganadería argentina.
Como dice Sebastián: “No lo inventamos nosotros, pero sí lo adaptamos a nuestras condiciones. Y todavía no le encontramos fallas al sistema”. De esta manera, la experiencia muestra cómo el nopal revolucionó la ganadería con eficiencia, sustentabilidad y carne de calidad en zonas áridas.

